El crecimiento económico de la Eurozona podría ralentizarse, según el BCE

Fráncfort (Alemania), 10 ene (EFE).- El Banco Central Europeo (BCE) considera que los últimos datos económicos, que han sido más débiles de lo previsto, pueden indicar una ralentización del crecimiento económico de la zona del euro.

La entidad observa que existen riesgos a la baja para el crecimiento económico de la zona del euro y que el mercado espera que pospondrá la primera subida de las tasas, según las actas de su última reunión de política monetaria de diciembre, publicadas hoy.

El Consejo de Gobierno del BCE ya consideró entonces que «la situación sigue siendo frágil» y que podrían reaparecer rápidamente riesgos y nuevas incertidumbres, añaden las actas.

La entidad monetaria también destacó en la reunión que los mercados esperan que la primera subida de los tipos de interés del BCE se va a posponer hasta finales de 2019 debido a que los últimos datos económicos han sido más débiles de lo esperado por una demanda externa menor y factores específicos de algunos países y sectores como el del motor en Alemania.

La producción industrial de Alemania ha bajado a finales de 2018, por los problemas que ha tenido el sector del motor al aplicar los nuevos estándares de emisiones y de consumo en Europa, que han impedido que muchos modelos estuvieran disponibles para su venta y han reducido las ventas de las empresas automovilísticas alemanas.

La zona del euro creció en el tercer trimestre un 0,2 % respecto al trimestre anterior, en comparación con el crecimiento del 0,4 % en el segundo y el primer trimestre.

El Consejo de Gobierno del BCE considera, en general, que las perspectivas económicas de la zona del euro a medio plazo son sólidas gracias a la fortaleza del mercado laboral y al aumento de los salarios.

También se muestra confiado en que la inflación convergerá hacia su objetivo, que es una tasa cercana pero siempre por debajo del 2 %.

La zona del euro tuvo una tasa de inflación del 2 % en noviembre, dos décimas menos que en octubre, caída que refleja principalmente la bajada de los precios de la energía.

Pero el BCE destaca en las actas que los datos disponibles señalan que se crean presiones sobre los salarios, lo que apoya la idea de que la inflación subirá, al menos la subyacente, que descuenta la energía y los alimentos frescos.

Los salarios han subido en la zona del euro una media del 2,5 % en el tercer trimestre, tres décimas más que en el segundo trimestre (2,2 %), según cifras que el Economista jefe del BCE, Peter Praet, mencionó en la reunión de diciembre.

Este aumento salarial se ha producido de forma amplia en todos los sectores y países, según Praet.

El BCE ha dejado de comprar deuda pública y privada de la zona del euro a comienzos de enero pero seguirá invirtiendo el principal de los bonos adquiridos que venzan.

La entidad monetaria ha adquirido con este programa de expansión cuantitativa bonos por valor de unos 2,6 billones de euros.

En diciembre el BCE dijo que invertirá la parte principal de los bonos adquiridos «durante un periodo de tiempo prolongado pasada la fecha de la primera subida de los tipos de interés».

Por ello la política monetaria del BCE seguirá siendo muy expansiva.

El BCE considera que su principal instrumento para ajustar su política monetaria es la orientación sobre los tipos de interés y por ello vinculó la reinversión del principal de los bonos que vencen a la fecha de la primera subida del precio del dinero, según se desprende las actas.

El BCE presta a los bancos semanalmente al 0 % y les cobra un 0,4 % por exceso de reservas.

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