Alemania creció un 1,5 % en 2018, lastrada por las tensiones comerciales

Berlín, 15 ene (EFE).- La economía alemana creció el año pasado un 1,5 %, la menor tasa desde 2013, tras un mal segundo semestre donde las tensiones comerciales y los problemas del sector del motor a punto estuvieron de llevar a la locomotora europea a la recesión.

La Oficina Federal de Estadística (Destatis) despejó las dudas sobre la mayor economía europea y afirmó que, aunque aún no están en posición de anunciar cifras concretas, el producto interior bruto (PIB) creció «ligeramente» en el cuarto trimestre, tras la contracción del 0,2 % registrada en el tercero.

«La economía alemana mantuvo en 2018 su crecimiento, si bien de forma más débil», afirmó en rueda de prensa Albert Braakmann, director del departamento de estimaciones macroeconómicas de Destatis.

Se trata del noveno año consecutivo de crecimiento para Alemania, pero su avance -en el rango inferior de las estimaciones de referencia- se sitúa por detrás de la media prevista para la eurozona y de los pronósticos para Estados Unidos y China.

El pasado ejercicio estuvo sustentado por los «impulsos internos», caracterizó Braakmann, que resaltó también «la contracción en la producción» de la industria automovilística por la introducción de los nuevos test de emisiones de gases contaminantes.

Las mayores contribuciones al aumento del PIB las realizaron el consumo interno, que aportó siete décimas porcentuales, y las inversiones, que sumaron siete.

El sector exterior, por su parte, tradicional estandarte de la economía alemana, restó dos décimas al crecimiento porque las importaciones crecieron más en términos relativos que las exportaciones, lastradas por la guerra comercial entre Estados Unidos y China.

Según Destatis, las inversiones en bienes de equipo repuntaron un 4,5 % el año pasado y el sector inmobiliario avanzó un 3 %, mientras el consumo privado y el público crecían de forma más moderada, un 1,0 y un 1,1 %, respectivamente.

Por su parte, las exportaciones crecieron un 2,4 %, pero por debajo de las importaciones, que registraron un aumento del 3,4 %.

Thomas Renner, portavoz de la Cámara Alemana de Industria y Comercio (DIHK), tildó el PIB de «decepcionante» y consideró que se trata de una «señal de alerta» de lo que puede suceder en 2019 con las tensiones comerciales y el «brexit».

La DIHK, pero también la patronal BDA, instaron al Gobierno alemán a bajar los impuestos para dar un revulsivo a la economía nacional y mantener la competitividad de sus empresas.

Sobre el cuarto trimestre, los responsables de Destatis se limitaron a avanzar que se trata de un crecimiento «positivo y pequeño», en palabras de Tanja Mucha, pero evitó dar una «cifra explícita» dado que los datos que tienen son «muy provisionales». El anuncio no llegará hasta el 14 de febrero.

Destatis también adelantó que el Estado alemán, que incluye los tres niveles de la administración y la seguridad social, logró en 2018 un superávit récord de 59.200 millones de euros, equivalente al 1,7 % del PIB, en su quinto año consecutivo en positivo.

Las arcas públicas se beneficiaron de un aumento de los ingresos del 4,7 % en términos interanuales, gracias principalmente al buen comportamiento del mercado laboral, mientras que el repunte del gasto se limitó al 3,1 %.

Destatis indicó a este respecto que la población con empleo marcó el año pasado «un nuevo máximo» al aumentar un 1,3 % en términos interanuales, hasta los 44,8 millones de trabajadores, y que la tasa de desempleo, según los criterios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), cayó hasta el 3,2 %.

Las previsiones de los principales institutos económicos para este año apuntan asimismo hacia un crecimiento moderado, de entre el 1,2 y el 1,6 %, aunque destacan la potencial incidencia ligada a las fuertes incertidumbres ligadas a la situación política internacional.

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