Funcas baja una décima, hasta el 2,1 %, su previsión de crecimiento para 2019

Madrid, 17 ene (EFE).- La Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas) ha decidido rebajar en una décima su previsión de la tasa de crecimiento de la economía española para este año, hasta el 2,1 % (frente al 2,2 % previsto por el Gobierno), debido fundamentalmente al lastre del sector exterior, que restará tres décimas al avance del PIB.

Según ha detallado hoy el director general de Funcas, Carlos Ocaña, en una conferencia de prensa, esta previsión del 2,1 % es cuatro décimas inferior al avance logrado en 2018, siempre en función de las previsiones de esta organización, y casi un punto más bajo que el de 2017.

Ha añadido que esta tendencia a la desaceleración económica se mantendrá al menos durante los próximos dos años, con avances previstos del 1,8 % para 2020 y del 1,7 % para 2021.

Todo ello dificultará la consecución de los objetivos de déficit, hasta el 2,1 % del PIB este año, lejos del objetivo del 1,3 % establecido en los Presupuestos Generales del Estado propuestos por el Gobierno para 2019 y que acaban de iniciar su tramitación parlamentaria.

Esa previsión se ha diseñado en el supuesto de una prórroga de los Presupuestos del PP para 2018 durante todo 2019, pero incluye medidas ya aprobadas como los ajustes en las cuotas de la Seguridad Social, el salario de los funcionarios y las pensiones.

En cambio, el déficit estructural incluido en los Presupuestos del PSOE prácticamente se mantiene, algo que Raymond Torres, director de Coyuntura de Funcas, ha calificado de «probablemente adecuado», ya que conviene reducirlo de forma «prudente y gradual».

El crecimiento español se ha basado en los últimos años en el sector exterior y en el aumento de las exportaciones, mientras que «en la actualidad cada vez se está apoyando más en el tirón del consumo», con una tasa de ahorro mínima, según ha destacado Ocaña, que teme por la sostenibilidad del superávit.

Así, Funcas calcula que el superávit externo se va a reducir al 0,8 % del PIB este año y podría caer incluso hasta el 0,5 % en 2021, al tiempo que la deuda pública alcanzará el 93,6 % a finales de 2021.

Respecto al empleo, prevé que la tasa de paro caiga al 13,9 % este año, al 12,7 % en 2020 y al 11,6 % en 2021, cuando quedará ligeramente por encima del nivel de 2008, mientras que la remuneración por asalariado se elevará el 2,1 %, la tasa más alta desde 2009.

Según Ocaña, el histórico aumento del salario mínimo aprobado por el Gobierno «casi no tiene efecto a nivel agregado» en las cuentas de un país que se enfrenta a, al menos, dos años más de desaceleración.

Esa desaceleración se debe en gran parte a que los «vientos de cola» están ya «soplando en otras direcciones», ha dicho, de forma que los tipos de interés y la abundancia de liquidez «parecen abocados a normalizarse», el precio del petróleo está subiendo y los países a los que España exporta están perdiendo «vigor».

Estos factores ya se están dejando notar: Funcas calcula que en 2018 el sector exterior ya restó cinco décimas al crecimiento económico, frente a la ligera aportación positiva en 2017, por la fuerte desaceleración de las exportaciones.

Torres ha detallado que la demanda nacional podría mantener un fuerte ritmo de crecimiento, en torno al 2,4 % en 2019, gracias a la inversión, pero no será suficiente como para compensar la evolución de las exportaciones netas.

Para hacer frente a los retos económicos, Ocaña ha defendido que lo más importante es reducir la incertidumbre, por lo que «es mejor que España tenga Presupuestos».

«Lo que es un hecho es que estamos con cuentas prorrogadas y vamos a seguir así unos meses», ha añadido.

«Las políticas económicas no se agotan con los Presupuestos. Para la sostenibilidad económica también son necesarias reformas», ha defendido.

Las prioritarias son, en su opinión, la mejora del mercado laboral y reequilibrar las cuentas públicas, concretamente la reducción del déficit del sistema de la Seguridad Social, porque «los dos grandes problemas de la economía española son el paro y la deuda».

Traspasar las pensiones de transferencias de renta a los Presupuestos es para Ocaña «una buena idea en cuanto a transparencia», pero cree que «no va a arreglar las cuentas públicas».

«En un escenario de reformas implementadas de manera sostenida hasta 2025, el potencial de crecimiento de la economía sería dos décimas superior al que provocaría la perpetuación del statu quo», el paro quedaría un punto por debajo y se mantendría hasta entonces un sólido superávit externo, según Funcas.

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