El PIB chino registra su peor dato desde 1990 pero supera el objetivo con el 6,6 por ciento

Pekín, 21 ene (EFE).- La economía china creció un 6,6 % en 2018, dato que, pese a superar las expectativas marcadas por el Gobierno de alrededor del 6,5 %, supone el peor registro desde 1990 y devuelve al país a la senda de la desaceleración.

La Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) hizo públicos estos datos en una rueda de prensa celebrada hoy en Pekín, en la que su director, Ning Jizhe, aseguró que la desaceleración de 0,2 puntos porcentuales con respecto a 2017 era algo «esperado» debido al «complejo entorno doméstico e internacional».

Estos datos oficiales suponen que China regrese a la desaceleración económica en la que está inmersa desde 2008, una década en la que China tan solo registró mejoría en su tasa de crecimiento económico anual en dos ocasiones: 2010 (10,6 %) y 2017 (6,8 %).

En el cuarto trimestre del año pasado, el PIB del país asiático creció un 6,4 % interanual, completando la curva descendiente dibujada por los anteriores tres períodos: 6,8 %, 6,7 % y 6,5 %.

En términos nominales, la riqueza total de China ascendió en 2018 a 90,03 billones de yuanes (13,26 billones de dólares, 11,66 billones de euros), cifra que supone un incremento del 9,69 %.

Uno de los principales datos ofrecidos por la ONE es el avance del consumo como impulsor del crecimiento económico, uno de los pilares clave del cambio de modelo que propugna Pekín: pasó del 58,8 % de 2017 al 76,2 % de 2018.

Ning apuntó que el consumo «apoya al crecimiento sólido, estable y firme», y que se deriva de una mayor disponibilidad de fondos para los ciudadanos.

Como era de esperar, el sector terciario fue el que más avance registró en 2018, con un 7,6 % que, sin embargo, es 0,4 puntos porcentuales menor al dato del año anterior; el sector secundario avanzó un 5,8 %, y el primario, un 3,5 %.

Preguntado acerca del impacto de la guerra comercial con Estados Unidos, el director de la ONE reconoció que ha afectado a la economía china, especialmente en el último trimestre: «La disputa está dañando a ambas economías (…) pero conseguimos mantener estable nuestra operativa y hacer progresos».

Ning también habló de los esfuerzos del Ejecutivo por reducir el exceso de capacidad, tema sobre el que se limitó a apuntar que «siguió habiendo progresos y se cumplió con el objetivo antes de tiempo», aunque, por ejemplo, la producción de carbón aumentó un 5,2 % hasta las 3.550 toneladas, el mayor dato desde 2015.

Por otra parte, la producción industrial se incrementó un 6,2 %, la inversión en activos fijos subió un 5,9 % y la inversión inmobiliaria aumentó otro 9,5 % durante 2018.

La consultora Capital Economics planteó dudas sobre la credibilidad de estos registros: «Los datos oficiales del PIB han sido demasiado estables en los últimos años como para ser una guía fiable del rendimiento económico de China».

Sin embargo, el analista de la firma Julian Evans-Pritchard apunta que, pese a que «el crecimiento económico siguió débil de acuerdo a patrones anteriores, se sostuvo mejor de lo que muchos pensaban, en parte gracias a la recuperación en el gasto en infraestructuras».

La ONE también hizo públicos los datos demográficos de 2018: la población sumó 5,3 millones hasta los 1.395,38 millones de personas, de las que el 59,6 % viven en zonas urbanas.

Asimismo, se divulgó que el número de nacimientos fue de 15,23 millones -11,6 % menos que en 2017- y que el número de personas mayores de 60 años supone el 17,9 % de la población total.

El objetivo de crecimiento para 2019 no se divulgará hasta la sesión de la Asamblea Nacional Popular (ANP, Legislativo) del próximo mes de marzo, aunque los analistas lo sitúan entre el 6 y el 6,3 por ciento y apuntan a un mayor debilitamiento durante el primer semestre, seguido de estabilidad en el segundo.

Ning aseguró que el Gobierno tiene «toda la confianza en poder mantener un rendimiento económico estable dentro de un rango razonable en 2019» y, preguntado por la tendencia a la baja de la inflación, descartó llegar a una situación de deflación este año.

El director de la ONE es moderadamente optimista: «El entorno exterior es más complejo y peligroso en 2019. Hay desafíos pero también oportunidades. Tenemos que poner las cosas en perspectiva: la economía mundial se desacelera, pero China sigue siendo el principal contribuidor al crecimiento global. La economía china es resistente y tiene los recursos para superar las dificultades».

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