El Foro de Davos descarta que exista una burbuja de deuda corporativa

Davos (Suiza), 23 ene (EFE).- Expertos reunidos en el Foro Económico de Davos han descartado hoy que exista una burbuja de deuda corporativa que pueda provocar un colapso financiero similar al vivido hace una década con la crisis crediticia.

La deuda de las empresas supera en todo el mundo los 30.000 billones de dólares (unos 26.300 millones de euros), según los datos que maneja el Foro de Davos, y de esa cantidad la cuarta arte vence en cinco años, lo que en principio podría representar un problema para la estabilidad financiera y económica, por el riesgo de una crisis de crédito en los países emergentes o las posibles medidas para refinanciarla.

Sin embargo, el panel de expertos reunidos hoy en la localidad alpina ha descartado que exista una burbuja de deuda corporativa, aunque han señalado los riesgos inherentes a un mercado inflado.

La directora para América de Bank of America Merrill Lynch, Karen Fang, ha indicado que las cifras no pueden analizarse sin entrar en detalle, sin «ponerlas en su debido contexto», y ha recordado que en los últimos años la deuda soberana ha crecido en mayor medida que la de las empresas y nadie teme una burbuja en ese ámbito.

Lo cierto es que al mismo tiempo que crece la deuda corporativa sube el PIB, aunque ha reconocido que hay un elemento nuevo, y es el enorme porcentaje que representa la deuda de China respecto del PIB, que no crece ahora al ritmo al que nos tenía acostumbrados.

El ministro de Hacienda de Chile, Felipe Larraín, ha puntualizado que es necesario distinguir entre deuda de empresas financieras o no financieras, es decir, que la deuda de los bancos no se puede comparar con la del resto de sociedades.

En concreto, ha recordado que Chile aprobó en octubre del pasado año una Ley General de Bancos (LGB) que incluye los estándares de capital Basilea III (conjunto de normas bancarias internacionales) y establece mayores requerimientos de capital para las entidades.

Tampoco el vicepresidente y consejero delegado del fondo de inversión estadounidense Canyon Partners, Joshua Friedman, ha admitido que exista algo parecido a una burbuja de deuda corporativa, que ha definido como «algo que puede explotar cuando hay demasiado endeudamiento y poca liquidez», condiciones que no se dan ahora.

La mala noticia, ha añadido Friedman, es que «si miras a los clientes que consumen esta deuda aparecen fondos de pensiones que buscan desesperadamente rendimiento», lo que introduce mucha presión a los mercados en momentos con bajos tipos de interés.

Pero una burbuja «es otra cosa», afecta a las instituciones financieras y puede ser «muy dañina, pero un mercado inflado no es una burbuja».

También se ha referido al papel que desempeñan los bancos centrales, como la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), cuando empieza retirar estímulos, como es el caso ahora, y provoca distorsiones.

El «número dos» del FMI, David Lipton, se ha centrado en el papel de las autoridades, que deben estar atenas a fenómenos como la «banca en la sombra» y otros mercados no regulados, donde sí puede haber movimientos no detectados.

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