La economía creció un 2,5 % en 2018 pero acumula tres años de ralentización

Madrid, 31 ene (EFE).- La economía española acumula ya cinco años de crecimiento, aunque durante 2018 el crecimiento se ralentizó por tercer año consecutivo, hasta el 2,5 %, un ritmo robusto en cualquier caso en comparación con el resto de Europa.

Según datos adelantados este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que habrán de ser ratificados el próximo 29 de marzo, solo entre octubre y diciembre la economía avanzó el 0,7 %, lo que supone una décima más que en los tres trimestres anteriores y también una décima más de lo que tenía previsto el Ejecutivo.

Ese repunte trimestral ha sido posible gracias a las exportaciones, que crecieron el 1,9 %, después de que en el anterior trimestre cayeran un 0,9 %. Las importaciones aumentaron el 1,1 % tras un descenso previo del 0,2 %.

Así, el PIB terminó el año 2018 en 1,2 billones de euros, tras acumular un avance interanual (entre el cuarto trimestre de 2017 y de 2018) del 2,4 %, gracias al impulso del consumo interno, que aportó 2,7 puntos respecto a un año antes y eclipsó el lastre de tres décimas de la demanda externa.

De media, en el conjunto del año la demanda interna sumó 2,9 puntos y la externa restó 0,4, para arrojar así un avance medio anual del PIB del 2,5 % en 2018, lo que supone perder la cota del 3 % que se había logrado en los tres años anteriores (3,6 % en 2015; 3,2 % en 2016 y 3 % en 2017).

Aún así, se mantiene muy por encima de la eurozona (1,8 %) y de la Unión Europea (1,9 %), según datos difundidos también hoy por Eurostat. En el cuarto trimestre los avances fueron de tan sólo el 0,2 % y 0,3 %, respectivamente. La economía italiana retrocedió un 0,2 % para caer así en recesión.

La ministra de Economía, Nadia Calviño, considera que este «robusto» y «dinámico» crecimiento permite empezar 2019 «con buen pie» para afrontar las «muchas incertidumbre internacionales» que se presentan. El Gobierno prevé crecer este año un 2,2 %.

En términos de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, el empleo aumentó un 0,6 % en el cuarto trimestre (una décima menos que en el tercero), aunque se logró un avance interanual del 2,6 % (una décima más) que se traduce en 463.000 nuevos puestos, aunque con caídas en la productividad.

Por sectores, se destruyó empleo en la agricultura (-1,5 %) y la industria (-1,4 %), mientras que se creó en los servicios (2,7 %) y la construcción (11,5 %), un ámbito que acumula cinco trimestres consecutivos incrementando su ritmo de creación de puestos de trabajo.

En 2018 el número de asalariados aumentó el 3,2 % interanual (una décima menos que tres meses antes) y la remuneración media un 1,5 % (frente al 1,1 %).

Lo que tiró de la economía fue el consumo de los hogares, aunque en el cuarto trimestre perdió algo de fuelle al avanzar el 0,5 % frente al 0,8 % previo, mientras que la inversión descendió dos décimas, frente al avance del 0,8 % del tercer trimestre y del 3 % del segundo.

Los avances trimestrales fueron del 5,3 % en la agricultura (frente al descenso del 3,4 % de los tres meses anteriores), del 1,2 % en la construcción (tras un avance del 1,6 %) y del 0,8 % en los servicios (igual que en el trimestre anterior). Sólo la industria retrocedió, al caer 0,9 puntos, siete décimas más que en el tercer trimestre.

Para UGT resulta preocupante ese deterioro de la industria, ya que este sector forma parte de la base productiva más estable de un país, es motor del avance tecnológico y es la que genera empleo de mayor calidad.

Por ello, reclama un Plan Estratégico para la Industria, así como elevar de nuevo el salario mínimo hasta los mil euros, revertir la reforma laboral y aprobar ya los Presupuestos de 2019, para que el crecimiento económico se traduzca en empleo de calidad y con derechos.

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