Los taxistas de Madrid vuelven al trabajo tras 16 días sin lograr un acuerdo

Madrid, 6 feb (EFE).- Después de dieciséis días de huelga y varias reuniones infructuosas con la Comunidad de Madrid, los taxistas madrileños han vuelto este miércoles a trabajar.

Ayer pusieron fin al cierre patronal en una consulta, después de que el Gobierno regional no haya atendido ninguna de sus exigencias sobre la regulación de los vehículos de alquiler con conductor (VTC).

Los alrededor de 20.000 taxistas que trabajan en Madrid votaron en referéndum si continuaban o no con la protesta indefinida, después de que fracasaran los intentos del sector para lograr un acuerdo con la Comunidad en esta materia.

Las dificultades económicas que apremiaban a muchos de estos profesionales, unidas a la sensación generalizada del colectivo de que la Comunidad de Madrid no atendería a sus reivindicaciones, llevaron a las principales asociaciones del sector a preguntar a sus asociados si continuaban con los paros.

4.223 taxistas, el 53,9 % de los 7.843 que participaron en la votación, se decantaron por interrumpir la huelga, mientras que 3.522 (el 44,9 %) votaron a favor de continuar los paros.

A las 6.00 horas de este miércoles, los taxis empezaron a circular por las calles de Madrid después de dieciséis días de paros.

Sin embargo, el presidente de la Federación Profesional del Taxi de Madrid, Julio Sanz, ha advertido de que el sector «no se rendirá».

«Esto no ha hecho más que empezar: primavera caliente hasta las elecciones», ha advertido Sanz, quien ha avanzado que el sector continuará convocando «manifestaciones, concentraciones y medidas de presión» por «dignidad» y por «orgullo».

En su última propuesta, la cuarta desde que comenzó la huelga y que volvió a rechazar el Gobierno regional, los taxistas habían rebajado sus demandas y renunciaron a fijar un tiempo mínimo de precontratación de los servicios de VTC, dejándolo a criterio de la Comunidad o, en su defecto, de los ayuntamientos, lo que el presidente regional denominó «vía Colau».

Asimismo, eliminaban la exigencia de una distancia mínima en los trayectos de VTC y abrían la puerta a que se incrementaran las competencias de las corporaciones locales en este ámbito.

El sector pasó de querer establecer el requisito de que estos servicios se contrataran como mínimo con una hora de antelación, a reclamar que fueran quince minutos, para finalmente dejar abierta esa posibilidad.

Tampoco aceptaron los taxistas el principio de acuerdo entre la Comunidad y el Ayuntamiento de la capital, en el que pactaron una distancia de 300 metros entre el usuario y un VTC para poder prestar su servicio.

La Comunidad les invita ahora a que aporten sus demandas en la futura reforma del Reglamento del taxi en la región porque, advirtió ayer la consejera de Transportes, Rosalía Gonzalo, no regularán los VTC «sin consenso».

Además, se comprometió a convocar el próximo lunes una reunión extraordinaria del Comité Madrileño de Transportes para alcanzar un consenso en la regulación de los VTC, que en ningún caso será exprés.

La última reunión entre la Consejería de Transportes puso el acento en la regulación del sector del taxi en lugar de los VTC, al hablar de medidas como el taxi compartido o tarifas máximas de referencia, aspectos que se incluirían en ese reglamento para hacerlos «más competitivos».

En esta línea, el presidente de la Comunidad se ha comprometido este martes a que trabajará en la mejora de ese reglamento, al tiempo que ha insistido en que solo defiende «los intereses generales» frente a la pretensión de los taxistas, que querían acabar con los VTC como en Cataluña.

Por su parte, la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, cree que este conflicto se habría resulto mejor si en la Comunidad gobernase la izquierda en lugar del PP, que en su opinión ha tenido «un problema político importante en esta negociación con los taxistas».

Ni las cuatro propuestas presentadas por el sector ni un principio de acuerdo entre ambas administraciones -regional y municipal- logró acabar con este conflicto, en el que han resultado heridos 10 manifestantes durante las protestas -los taxistas los cifran en cien-, 3 policías y un periodista.

Además, seis taxistas han sido detenidos a lo largo de estos días, algunos de ellos por daños contra vehículos de VTC, desde rotura de lunas hasta ruedas pinchadas. Un conductor de estos vehículos denunció que le dispararon con una escopeta de perdigones desde un coche rojo.

El único herido grave durante la huelga fue un taxista que se abalanzó contra un VTC el segundo día de los paros, cuando cortaron el tráfico en la A-2 para bloquear el acceso a Ifema, coincidiendo con la celebración de Fitur.

En estos dieciséis días de huelga, los taxistas de Madrid comenzaron cortando las carreteras de acceso al aeropuerto y a Ifema, acamparon frente al recinto ferial y después trasladaron sus protestas al centro de la capital, bloqueando el paseo de la Castellana.

La semana pasada ya rebajaron su presión, aunque mantuvieron concentraciones prácticamente diarias frente a la sede del PP, en la calle Génova, y del Gobierno regional, en la puerta del Sol, para después cortar la Gran Vía en varias ocasiones. Además, siete personas han permanecido doce días en huelga de hambre.

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