María Pazos (matemática): «La división sexual del trabajo es ineficiente»

Madrid, 3 mar (EFE).- La división sexual del trabajo, con la mujer como cuidadora principal y el hombre como sustentador principal de la familia, es económicamente ineficiente y socialmente insostenible, además de suponer un despilfarro de capital humano que se tiene que corregir con «cambios monumentales».

Es la opinión de la matemática e investigadora del Instituto de Estudios Fiscales (IEF), María Pazos, que explica en una entrevista con EFE que la legislación sigue condenando a las mujeres (madres, hermanas, hijas) a retirarse del mercado laboral cuando hay alguien que cuidar que en la familia.

«A los hombres se les condena a estar veinticuatro horas disponibles para la empresa y a cambio se les promete dominación sobre las mujeres en todos los ámbitos de la vida», explica Pazos, cuya militancia feminista le llevó a especializarse en el análisis de las políticas económicas necesarias para avanzar en la igualdad de género.

«¿Cómo va a ser eficiente una organización social que nos dice que las personas no se colocan en el sitio que les corresponde según sus aficiones, capacidades o posibilidades, sino que por ser hombre tienes que tener una profesión de hombre y por ser mujer tienes una profesión de mujer? Es una ineficiencia en el sentido estricto económico del término».

A su juicio, solo se necesita voluntad política para ir hacia un modelo «en el que todas las personas sean económicamente independientes durante toda su vida».

Las medidas claves son tres, aunque cree que la más emblemática es tener permisos iguales e intransferibles por nacimiento y adopción que permitan la corresponsabilidad familiar y que eduquen desde la infancia en roles igualitarios.

La segunda consiste en tener unos servicios públicos que garanticen una educación infantil desde los 0 años y una atención a la dependencia universal.

La tercera es un mercado laboral de calidad, con empleos a tiempo completo con jornadas más cortas y que no incentive que sean las mujeres quienes «se descuelguen del empleo».

Para Pazos no es creíble que los gobiernos argumenten la falta de presupuesto para estas reformas cuando no se molestan en revisar gastos que tienen un impacto de género, como las pensiones de viudedad o la declaración de la renta conjunta.

«La pensión de viudedad es vitalicia y compatible con todo tipo de rentas (…) mantenerlas es prometer a las mujeres que no pasa nada por descolgarse del empleo porque mientras tengan un marido que cotiza no quedarán desprotegidas», considera.

«La desgravación por tributación conjunta es además antisocial, porque cuanto más gana el marido más se desgrava por tener una mujer a su servicio en casa», explica al respecto.

«Las instituciones nos han fallado, aún no hemos pasado de la llamada igual formal», explica Pazos en referencia a la eliminación de las diferencias explícitas que asignaban a la mujer un papel subordinado al del hombre, lograda con la segunda ola feminista de los años 70.

Asegura que igual que en aquel momento se rompió contra «la mística de la feminidad» que defendía que las mujeres no querían renunciar a ser amas de casa, ahora se está rompiendo contra la «mística de la maternidad» según la cual los hombres no son capaces de cuidar a los hijos como las mujeres, «cuando están demostrando que lo son y que están contentos cuando lo hacen».

En su libro «Contra el patriarcado» (2018 Katakrak), Pazos cuenta como de la segunda ola feminista surgió el concepto de patriarcado, pero no se llegó a formular la idea de que para eliminarlo es necesario acabar con la estructura económica y social que lo sustenta: la división sexual del trabajo.

«Esto no va de pasito a pasito, esto va de hacer un cambio monumental para acabar con el patriarcado», defiende la investigadora, que como experta en estadística dice «hacerse cruces» ante los vaticinios de organismos internacionales que calculan que la igualdad tardará cien años en ser una realidad si no se toman medidas para acelerar el proceso.

«Estos anuncios son muy perjudiciales porque trasmiten una idea equivocada de que todo va siempre a mejor y eso no es cierto, que les pregunte a las mujeres de Afganistán, a las argelinas, a las rusas, a las ucranianas o a las mujeres republicanas españolas si todo va siempre a mejor».

Pazos considera que se dan las condiciones objetivas para que la nueva ola feminista se traduzca en avances hacia la igualdad y confía en la movilización de niñas y adolescentes, como la estudiante sueca Greta Thunberg, activista por el clima.

En su opinión, el fascismo, el machismo o el neoliberalismo hay que combatirlos con una perspectiva necesariamente feminista para lograr una universalización de la justicia social que no solo es vital para las mujeres, sino para toda la sociedad.

Matilde Martinez

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