Fernández Ordóñez dice que no recibió alertas sobre Bankia hasta 2012

San Fernando de Henares (Madrid), 25 mar (EFE).- El exgobernador del Banco de España Miguel Ángel Fernández Ordóñez ha marcado distancias sobre su papel en la creación del grupo BFA-Bankia y su salida a Bolsa, pues sólo tuvo que hacer «dos cositas» al respecto, y ha asegurado que no recibió ninguna alerta de sus inspectores sobre la situación de la entidad hasta 2012.

Para entonces, la realidad económica «no era un estrés» sino un «hundimiento monstruoso», ha explicado en calidad de testigo ante la Audiencia Nacional, a la que ha aclarado que los inconvenientes no sólo fueron fruto de esta «segunda recesión», sino que las cajas que integraron la entidad hicieron «algo mal» durante la «alegría de la burbuja inmobiliaria», cuatro o cinco años atrás.

De este modo, Fernández Ordóñez, cuya comparecencia ha durado más de seis horas, ha asegurado que desconocía los correos que el inspector José Antonio Casaus remitió a sus superiores, cuyo contenido «acertó por casualidad» con los problemas de viabilidad pero no con las razones.

«Es como si me dicen que usted se va a morir a la salida por una teja, y luego sale y le atropella un coche. ¿Muere? Sí, pero no por ese motivo», ha ilustrado a la Fiscalía Anticorrupción, a la que ha indicado que los jefes de inspección hicieron bien en no trasladarle la opinión.

Ante la sección cuarta de la sala de lo Penal, ha querido matizar a los acusados que el Banco de España no dice a las entidades cómo gestionar, sino que «sólo detecta lo que usted no debe hacer».

Al respecto, ha dicho que su responsabilidad se limitaba a la Comisión Ejecutiva, en la que ostentaba el 25 %, pero que no manejaba detalles tales como las cifras, de las que respondía el área de supervisión, puesto que «requieren de explicaciones técnicas que hay algunas que ni entiendo cómo se hacen».

De ahí que sólo tuviera que hacer frente a «dos cositas» relacionadas con Bankia, como fue la reunión con el expresidente de Bancaja José Luis Olivas, reticente a un proyecto, el de la fusión fría, sin el cual «no podían subsistir», y dar luz verde a la integración de las siete cajas.

También se ha pronunciado sobre el origen del grupo y ha avalado la forma en la que las entidades cerraron las cuentas de 2010, la cual fue analizada por los departamentos de supervisión, regulación y contable.

Salvada la técnica contable del Sistema Institucional de Protección (SIP), el exgobernador ha incidido en la importancia de salvar la salida a Bolsa de Bankia para cumplir con las nuevas exigencias de capitalización, una operación «interesante que cumplía la ley» pero en la que el regulador «no intervino» para nada.

Ordóñez ha aseverado que no le interesó «especialmente» el fuerte descuento del precio de salida, que «no sólo no hace daño a los accionistas sino que les favorece», puesto que cuanto más pusieran éstos «no engañados, menos dinero tiene que poner el contribuyente».

Asimismo, se ha desmarcado de la información del folleto al tratarse de un tema «de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) aunque, según me dicen, también lo hicieron muy bien», y en dos ocasiones ha insistido en que «al aumento de capital es absolutamente positivo, siempre que no se engañe a la gente».

Como hicieran los exdirectivos del banco y el actual presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, Fernández Ordóñez se ha referido a la precarización del contexto económico a partir de finales de 2011.

A consecuencia de ello, la opinión sobre el banco «cambia radicalmente. Bankia sale a Bolsa, todo va bien, pero los inspectores empiezan a ver algo el 21 de diciembre y me dicen que hay que hacer algo».

El exgobernador ha reconocido que el «cambio de liderazgo» inquietó a los mercados como ya preveía el Banco de España, partidario de una solución «más suave», y ha indicado no saber si a Rodrigo Rato le forzaron o le convencieron para marcharse de la presidencia, ya que le consta que «no quería dimitir».

De igual modo, ha manifestado su «sorpresa» por la formulación de las cuentas de 2011 de BFA-Bankia sin informe de auditoría, una «cosa inhabitual», de la que tanto él como el equipo de supervisión se enteraron «por la prensa».

El interrogatorio ha generado momentos de tensión en el estrado de unas acusaciones que se reencontraban con el exgobernador por primera vez desde que compareciera como investigado en 2017, apenas meses antes de ser apartado del banquillo.

La sesión se retomará mañana con la declaración por videoconferencia del exministro de Economía Luis de Guindos, al cual se le preguntará, entre otras cuestiones, por la reunión que mantuvo con Rato y los tres competidores de Bankia -BBVA, Santander y CaixaBank-.

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