El BCE avisa que un “brexit” duro podría agravar la desaceleración en la eurozona

Bruselas, 1 abr (EFE).- El vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, afirmó hoy que la salida del Reino Unido de la Unión Europea sin un acuerdo que la regule podría agravar la desaceleración económica de la eurozona.

No obstante, señaló que los riesgos para la estabilidad financiera en el área de la moneda única en tal escenario serían “manejables” gracias a que las instituciones públicas y el sector privado se han preparado para ello.

“El principal impacto potencial de un posible ‘no acuerdo’ sería sobre el sentimiento (económico) y este sentimiento agravaría y amplificaría los elementos que están detrás de la desaceleración de la economía europea”, dijo de Guindos en una comparecencia en la Eurocámara para presentar el informe anual del BCE de 2018.

El exministro de Economía español consideró que las consecuencias de un “brexit” sin acuerdo, aunque manejables, “no van a ser irrelevantes”.

Este se debe, dijo, a que los mercados financieros no han descontado la posibilidad de una salida del Reino Unido sin acuerdo, a la que otorgan una “baja probabilidad”, algo que viene a sumarse a la ralentización de la economía.

En este contexto, una retirada desordenada del país “podría ser una especie de amplificador de los impactos negativos y las tendencias a la baja que están detrás de la desaceleración de la economía europea”, explicó.

El BCE atribuye la desaceleración, que comenzó en 2018 y se ha extendido a 2019, sobre todo a la debilidad del comercio internacional y a factores temporales tanto globales como domésticos, entre ellos, la menor producción del sector automovilístico europeo.

A ello se añaden las persistentes incertidumbres ligadas a factores geopolíticos, la “amenaza del proteccionismo” y las vulnerabilidades en los mercados emergentes, lo que llevó al BCE a rebajar la previsión de crecimiento de la eurozona al 1,1 % para 2019.

Con este telón de fondo, insistió de Guindos, lo realmente importante no es la reacción concreta de los mercados ante un “brexit” sin acuerdo, sino el impacto que tendría en la percepción de la economía europea.

“Sería malas noticias encima de la fragilidad actual de la economía. Estamos viviendo un proceso de ralentización y quizá podría ser otro factor que incluso podría hacer difícil el repunte de la actividad que deberíamos tener en la segunda mitad de año”, dijo.

“El sentimiento a corto plazo es muy importante y los mercados no están alineados con la posibilidad de un ‘no acuerdo’ y esto es algo que tenemos que seguir de cerca”, apostilló.

Al mismo tiempo, dijo, la “falta de claridad” sobre cuál será el resultado final del “brexit” contribuye a aumentar la incertidumbre política.

La posibilidad de que el Reino Unido termine dejando la UE sin un acuerdo se ha hecho más plausible después de que el Parlamento británico rechazase el viernes pasado por tercera vez el pacto cerrado entre el Gobierno de Theresa May y Bruselas.

La próxima fecha clave para esclarecer el futuro británico es el 10 de abril, cuando la UE ha convocado una cumbre de líderes, dado que el Reino Unido debe decidir qué camino toma tras este nuevo veto antes del 12 de abril, fecha límite para que convoque elecciones europeas si necesita seguir más tiempo en la UE.

Al margen del “brexit”, que centró varias preguntas de los eurodiputados, De Guindos pasó revista a la actuación del BCE en 2018 y defendió la necesidad de mantener una política “amplia” de estímulos del BCE.

“El impulso más débil del crecimiento dejará su marca en las presiones de los precios domésticos, ralentizando el ajuste de la inflación hacia nuestro objetivo (…) por lo que una política monetaria acomodaticia sigue siendo esencial”, dijo.

La meta del BCE es que la inflación se sitúe en cotas próximas pero inferiores al 2 %, pero según sus previsiones esta marcará un 1,6 % en 2021.

En este contexto, el vicepresidente del BCE defendió la decisión que el emisor tomó en marzo de mantener los tipos de interés en sus niveles actuales -por los que presta a un 0 % a los bancos y les cobra un 0,4 % por su exceso de reservas- y dar nuevas inyecciones de liquidez en condiciones favorables.

Preguntado sobre la posibilidad de suavizar los tipos que cobra a las entidades por su exceso de efectivo, de Guindos afirmó que el BCE analiza “continuamente” alternativas para rebajar estos cargos, de los que se quejan las entidades.

Pero subrayó que la institución no ha tomado ninguna decisión puesto que no lo ha debatido a nivel ejecutivo y que los tipos negativos no subirán al menos hasta final de año.

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