Taiwán y Estados Unidos en el mejor momento de sus lazos ante la presión china

Taipéi, 17 abr (EFE).- Estados Unidos y Taiwán celebraron este martes en Taipéi el 40 Aniversario de la Ley de Relaciones de Taiwán, promulgada en 1979 por Washington, tras romper los lazos con la isla para establecerlos con China.

La ley buscaba mostrar que Estados Unidos no abandonaría a Taiwán a su suerte, mantendría con ella estrechos lazos no oficiales y se comprometía a ofrecerle ayuda militar, en caso de ataque chino.

Los tiempos han cambiado: China ya no es una carta útil en el intento estadounidense por aislar a la Unión Soviética sino un competidor económico y estratégico y Taiwán tampoco es el feudo de un gobierno autoritario llegado a la isla, tras su derrota en China ante los comunistas.

Sin embargo, los lazos entre Washington y Taipéi, “son más fuertes que nunca”, dijo la semana pasada a Efe, el ministro de Relaciones Exteriores de la isla, Jospeh Wu, quien calificó a Estados Unidos como “el mejor aliado”.

Desde 2016, tras la elección en Taiwán de la presidenta del independentista Partido Demócrata Progresista (PDP), Tsai Ing-wen, y de Donald Trump en Estados Unidos, Washington ha adoptado numerosas medidas de apoyo a Taiwán en el campo político y militar, y Taipéi se ha unido a la iniciativa del Indopacífico Libre y Abierto de Trump.

El nuevo paradigma de la amenaza a la democracia mundial de países autocráticos como China y la Unión Soviética, de moda en el gobierno estadounidense y entre numerosos grupos de expertos en ese país, ha sido muy bien recibido en la isla, que experimenta una presión china sin precedentes.

“Taiwán es un importante aliado de Estados Unidos en la lucha contra la expansión de las autocracias”, dijo el exsubsecretario de Defensa para el Asia y Pacífico David Shear durante una reciente visita a Taiwán, como parte de un grupo de expertos ligados a la Universidad de Stanford.

Desde que a finales de diciembre de 2016 la presidenta Tsai realizó una llamada telefónica a Trump, que molestó a China, Washington ha aprobado numerosas leyes favorables a la isla, incluida la de Viajes de Taiwán, que permite contactos oficiales a todos los niveles, y otras que facilitan los lazos militares y las ventas de armas.

Además, a partir de 2018 -año en que China arrebató a la isla los lazos diplomáticos con Burkina Faso, República Dominicana y El Salvador- Estados Unidos ha declarado en numerosas ocasiones su oposición a que otros países rompan sus relaciones con Taiwán.

En 2018 Washington se comprometió a facilitar el ingreso de la isla en organismos internacionales, como la Organización Mundial de la Salud, y está gestionando actualmente la venta de tanques y cazas F-16V, además de haber mejorado los cazas F-16A/B de que ya dispone la isla.

Estados Unidos también ha enviado navíos militares a patrullar el Estrecho de Formosa con una frecuencia casi mensual, desde mediados de 2018, y ha estacionado personal militar en su embajada de facto en la isla, una de las más grandes del mundo, con 14.934 metros cuadrados.

Taiwán, por su parte, se ha unido a la Corporación para Inversiones Privadas en el Extranjero, que dispone de unos 60.000 millones de dólares, y compite con las instituciones financieras creadas por China para apoyar sus préstamos y construcciones ligadas a la iniciativa de las Nuevas Rutas de la Seda.

Además, la isla ha intensificado sus críticas a China en el campo de los derechos humanos y actividades militares, y apoyado la política estadounidense en el Indopacífico.

“Este apoyo estadounidense ha llegado al máximo, más allá desencadenaría serias tensiones con China”, dijo a Efe, Shin Chuei-Ling, profesora de política en la Universidad Sut Yat-Sen, al sur de Taiwán.

Otros expertos en estrategia, como Alexander Huang, de la Universidad Tamkang, señalaron a Efe, que Taipéi deberá elegir pronto, especialmente en las próximas elecciones, “entre el dinero chino o la seguridad y democracia estadounidense”, en relación a los incentivos chinos y el apoyo de Washington.

“Los lazos seguirán siendo sólidos, pero un presidente del Partido Kuomintang (KMT) mejoraría los lazos con China y disminuiría las tensiones, algo que al actual gobierno no le importa, porque eso fomenta sus objetivos de identidad propia y soberanía”, agregó Hsin.

El actual viento a favor del acercamiento Taipéi-Washington puede sufrir una desaceleración si gana el opositor KMT en las elecciones de 2020, ya que tradicionalmente ha defendido un equilibrio entre los lazos con China y Estados Unidos.

Francisco Luis Pérez

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