UGT y CCOO llaman a votar para atajar la desigualdad y precariedad laboral

Madrid, 21 abr (EFE).- Atajar la desigualdad y la precariedad laboral son los dos grandes reclamos de UGT y CCOO a los partidos de cara a las elecciones, ante las que hacen un llamamiento a la participación con el objetivo de que pueda conformarse un Gobierno que dé un giro social a la política económica.

En sendas entrevistas con EFE, ambos líderes sindicales manifiestan la importancia que tiene la movilización electoral para lograr una mayoría que apueste por cambios en materia fiscal, así como por la derogación de las reformas laborales de 2010 y 2012, y la de pensiones de 2013.

Para el secretario general de CCOO, Unai Sordo, esto solo es posible activando a «la parte progresista de la sociedad», para evitar un «gobierno reaccionario» que cuestiona el sistema público de pensiones, las políticas de igualdad o la violencia machista.

«Pocas veces en la historia de España hemos tenido tantas razones para ir a votar», dice el líder de UGT, Pepe Álvarez, que aboga por una mayoría parlamentaria «con la fuerza suficiente como para que los compromisos que se adquieran, se cumplan», algo que los sindicatos demandarán «cada día», incluso «con movilizaciones en la calle».

Los sindicatos han presentado un decálogo con sus propuestas a los partidos, entre las que destacan implantar «un sistema fiscal progresivo y justo», elevando la tributación para los que más ganan y asegurando que las grandes empresas paguen un mínimo efectivo del impuesto de sociedades.

Asimismo, piden recuperar, elevar y hacer más homogéneos los impuestos sobre sucesiones -cedido a las comunidades autónomas- y sobre el patrimonio, al tiempo que piden un plan de lucha contra el fraude fiscal e implementar el combate contra los paraísos fiscales.

En materia laboral, Álvarez detalla la necesidad de «un nuevo Estatuto de los Trabajadores» que dé cabida a las nuevas realidades laborales, además de regular la subcontratación y recuperar la prevalencia del convenio sectorial sobre el de empresa y la ultraactividad.

Y es que, con la actual regulación, «es casi imposible negociar los convenios con la garantía de que al final servirán para repartir la riqueza que se genera en las empresas», lamenta Álvarez, a lo que Sordo añade que, si no se corrigen las reformas laborales, España seguirá «en tasas de desigualdad y precariedad insoportables», aun con crecimiento económico.

Piden además un estatuto básico del empleado público, un plan de choque por el empleo de calidad, duplicar la dotación presupuestaria para políticas activas de empleo, un plan de acción contra el trabajo forzoso y otro de lucha contra la trata de seres humanos con fines de explotación laboral.

Para UGT y CCOO es necesario potenciar la contratación indefinida y los salarios dignos, perseguir todas las formas de precariedad laboral, promover una prestación por desempleo para las empleadas del hogar y luchar contra el fraude laboral de las plataformas digitales.

En materia de pensiones, los sindicatos creen necesario derogar por completo la reforma de 2013 y vincular de nuevo la revalorización de las pensiones al IPC.

Abogan además por recuperar el Pacto de Toledo y el acuerdo político y social para garantizar la sostenibilidad, viabilidad y suficiencia del sistema público de pensiones a largo plazo, actuando sobre los ingresos para que «permitan hacer frente al incremento del gasto», dice Sordo, porque «esta es una política estratégica de país».

Poner en valor el diálogo social y la autonomía de los interlocutores sociales es otro de los objetivos para ambos líderes, quienes defenderán un salario mínimo en convenio de 1.000 euros a partir del 1 de enero de 2020, tal y como pactaron el año pasado con la patronal.

En este sentido, Álvarez y Sordo alertan de que están apreciando «resistencia» en las patronales a aplicar la subida pactada en la negociación colectiva (un 2 % más 1 punto adicional) y, particularmente, el alza a 900 euros del salario mínimo interprofesional (SMI).

En los apenas 11 meses de Gobierno socialista, Sordo ve que ha habido «falta de voluntad y arrojo» para sacar adelante reformas, si bien reconoce que ha servido para demostrar que «pueden armarse mayorías políticas alternativas a la derecha».

Más benévolo se muestra Álvarez, quien señala que, pese a que ha sido un periodo «francamente corto», ha servido para generar en el país «ilusión de cambio».

Para los sindicatos es importante además que el nuevo Gobierno apruebe un nuevo modelo productivo que sea sostenible, junto a un plan de lucha contra la pobreza, la reforma del sistema de protección por desempleo y una ley que garantice la igualdad entre hombres y mujeres, entre otras cosas.

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