El Banco de España avisa a la banca sobre riesgos de los litigios pendientes

Madrid, 7 may (EFE).- El Banco de España insta a los bancos que estimen adecuadamente el riesgo legal de un potencial aumento de los litigios con los clientes y les pide que midan y prevengan los impactos de la futura sentencia del Tribunal de Justicia de la UE sobre el Índice de Referencia de los Préstamos Hipotecarios (IRPH).

Además, en su Informe de Estabilidad Financiera de primavera, el banco pide a las entidades financieras que hagan un seguimiento «estrecho» de la evolución del crédito al consumo e inmobiliario y que se esfuercen para revertir la pérdida de reputación ofreciendo a los clientes productos financieros adecuados e información clara.

Fuentes de la Dirección General de Estabilidad Financiera, Regulación y Resolución del Banco de España han explicado que la sentencia que debe emitir el TJUE en la segunda parte del año sobre la utilización del IRPH como referencia en las hipotecas puede aumentar significativamente las demandas contra las entidades, con un impacto potencial significativo, «aunque desigual por entidades».

El informe señala que aunque los riesgos para la estabilidad del sistema financiero español han aumentado en los últimos seis meses porque si se materializaran las potenciales amenazas macroeconómicas tendrían un impacto «relevante» en el capital de las entidades, no se aprecian señales de riesgo sistémico, por lo que no es necesario activar nuevas medidas macroprudenciales.

No obstante, afirma que las entidades deben continuar reforzando su capital y mejorando su rentabilidad, diversificando sus ingresos y reduciendo racionalmente sus costes.

El supervisor dice que aunque se observó una disminución significativa en el crédito al consumo en la segunda parte de 2018, continúa creciendo a tasas de dos dígitos, al igual que la morosidad.

Por ello, el Banco seguirá de cerca estos segmentos, que «de momento» no suponen un riesgo para la estabilidad del sistema financiero español ni exigen adoptar medidas macroprudenciales, aunque sí requieren el seguimiento a las entidades más dinámicas.

También recomienda mantener la vigilancia en el mercado inmobiliario, porque, aunque no hay «relajación» en las condiciones de concesión de los préstamos nuevos, el ritmo de crecimiento es elevado.

Por el momento, los indicadores del mercado inmobiliario no evidencian «sobrevaloracion» ni «infravaloración», según estas fuentes, que señalan que la evolución del mercado de la vivienda se explica por el menor dinamismo de la oferta por una política crediticia «mas prudente» de los bancos, un elevado «stock» de viviendas sin vender y un crecimiento mas moderado de la formación de hogares.

El informe destaca que en conjunto los precios medios de la vivienda acumulan un incremento del 22 % en términos reales desde su nivel mínimo de principio de 2014 pero están un 31 % por debajo de los máximos del tercer trimestre de 2007.

Aunque las condiciones de acceso al crédito se han relajado en los últimos años, los requisitos hipotecarios son más estrictos que antes de 2008, lo que mejora la calidad de las ratios de endeudamiento en relación al valor del piso y a la renta del prestatario, además de que reduce el plazo de concesión de hipotecas.

El Banco considera que la nueva ley hipotecaria que entra en vigor en junio debería favorecer un descenso de la litigiosidad actual en este mercado y redundar así en una mejoría de su funcionamiento, aunque también podría generar un endurecimiento de las condiciones especialmente en los segmentos con un mayor perfil de riesgo.

El análisis macro que hace el Banco de España señala que ha aumentado el riesgo de ralentización económica global y la incertidumbre geopolítica, lo que puede suponer un crecimiento de las primas de riesgo y añadir más presión sobre la ya reducida rentabilidad de los bancos.

Para España, señala como factor de incertidumbre el curso futuro de las políticas económicas, y en particular los riesgos asociados a la «indefinición» sobre la senda de la política fiscal, además del el elevado nivel deuda/PIB y la fuerte posición exterior deudora neta aún existente.

En su radiografía del sector destaca que el crédito concedido descendió un 3,9 % en 2018 y bajó tanto el total como el concedido a empresas, si bien el descenso se explica en parte por la venta de carteras de crédito dudoso por algunas entidades.

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