Los embargos por impago caen hasta marzo y se concentran en préstamos precrisis

Madrid, 5 jun (EFE).- Las ejecuciones hipotecarias o embargos de una vivienda habitual por impago del préstamo se redujeron en el primer trimestre un 27,4 %, y de ellos un 60 % afectó a los créditos suscritos entre los años 2005 y 2008, inmediatamente antes de la crisis.

Los datos provisionales publicados este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística (INE) revelan que entre enero y marzo se registraron 14.669 certificaciones por ejecución hipotecaria en inmuebles de todo tipo -viviendas, solares y fincas rústicas y urbanas-, un 2,1 % más que un año antes.

El repunte en los embargos ejecutados se debe a la fuerte subida de las ejecuciones sobre viviendas de personas jurídicas, que crecieron un 29,6 %, y sobre solares, que lo hicieron un 25,3 %.

Las hipotecas constituidas durante los años de la burbuja inmobiliaria, cuando los precios de la vivienda estaban en máximos, «son las que más han influido en los lanzamientos (desahucios)», destaca el director de estudios del portal inmobiliario pisos.com, Ferrán Font.

Más de la mitad -un 59,9 % según el INE- de los préstamos afectados se constituyeron entre 2005 y el 2008, con 2007 como «el año más llamativo, con un 24 % del total», añade Font, que destaca también que la tendencia a la baja empezada en 2018 se ha ido asentando.

El INE detalla que el 23,1 % de las ejecuciones hipotecarias iniciadas sobre viviendas en el primer trimestre corresponde a hipotecas constituidas en 2007, el 15,8 % a hipotecas constituidas en 2008, y el 13,1 % a hipotecas de 2006.

«Sin duda, es una buena noticia que, año tras año, el número de ejecuciones hipotecarias vaya disminuyendo al tiempo que la economía se recupera; es esencial que en España se destierre la inseguridad residencial que sienten muchos propietarios, dándoles opciones para que el impago no termine por dejarles sin casa», concluye.

En total, 2.018 viviendas de personas físicas, tanto habituales como de otro tipo, fueron objeto de una ejecución hipotecaria entre enero y marzo, un 24,4 % menos respecto a los tres primeros meses de 2018, y un 5,6 % menos que en el último trimestre del año pasado.

Entre las viviendas de personas físicas embargadas, 1.490 eran habituales en propiedad (un 27,4 % menos que en el mismo trimestre de 2018) y 528 no eran residencia habitual de los propietarios (un 14,8% menos).

Si se tiene en cuenta la naturaleza de la finca, los embargos sobre viviendas concentran el 50,1 % del total, y un 10,2 % eran viviendas habituales de personas físicas.

Un 36,3 % corresponde a viviendas de personas jurídicas (un 29,6 más que un año antes), y un 3,6 % a otras viviendas de personas físicas (un 14,8 % inferior al del primer trimestre de 2018).

Las ejecuciones hipotecarias de otro tipos de fincas urbanas (locales, garajes, oficinas, trasteros, naves, edificios destinados a viviendas, otros edificios y aprovechamientos urbanísticos) suponen el 37,5 % del total.

Atendiendo al estado de los inmuebles, un 22,9 % de los embargos se realizaron sobre viviendas nuevas, y un 77,1 % sobre usadas; el número de ejecuciones hipotecarias sobre viviendas nuevas creció 49,2 % en tasa anual y el de usadas un 0,1 %.

Desglosados los datos por comunidades autónomas, las que registraron mayor número de embargos total de fincas en el primer trimestre fueron Cataluña (3.169), Comunidad Valenciana (2.914) y Andalucía (2.172), en tanto que Navarra (44), País Vasco (55) y La Rioja (62), mostraron las cifras más bajas.

En el caso de viviendas, Cataluña (1.633), Comunidad Valenciana (1.524) y Andalucía (1.182) presentaron el mayor número de ejecuciones; La Rioja (11), Navarra (21) y País Vasco (34), los menores.

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