Fiat y Roma apuntan a París por el fracaso de la fusión con Renault

París/Roma, 6 jun (EFE).- Fiat Chrysler Automobiles (FCA) y el Gobierno italiano han apuntados, con mayor o menor claridad, al Ejecutivo francés como principal responsable de que la propuesta de fusión con Renault no haya salido adelante.

FCA ha retirado su propuesta de fusión, que las dos partes y los mercados siguen viendo positiva, después de que el Consejo de Administración de Renault retrasara una vez más su decisión.

El comunicado emitido por el grupo ítalo-estadounidense subraya que en Francia no se dan las condiciones políticas necesarias para que la operación tenga éxito.

Sin mencionar tampoco al Gobierno francés, el vicepresidente del Ejecutivo italiano, Luigi di Maio, ha dicho este jueves que lo ocurrido «demuestra que, cuando la política intenta intervenir en los procedimientos económicos, no siempre hace bien».

Horas antes, en su primer comunicado, Renault dejaba claro que su Consejo de Administración había optado por retrasar su decisión sobre la oferta de FCA a petición del Estado francés.

«El Consejo de Administración no ha podido tomar una decisión debido al deseo expresado por los representantes del Estado francés de aplazar el voto a un consejo posterior», indicaba la nota.

Por el contrario, tanto FCA como Renault han agradecido la actitud de los directivos de la otra parte e incluso de Nissan y Mitsubishi, los socios japoneses del grupo francés.

FCA ha mostrado su sincero agradecimiento a Renault, sobre todo a su presidente y a su consejero delegado, y también a las dos empresas japonesas, de las que ha destacado su actitud constructiva.

El grupo francés también ha destacado la actitud constructiva de Nissan.

Este último aspecto tiene especial relevancia, porque el Gobierno francés había justificado su postura alegando que, antes de tomar una decisión, quería obtener «un apoyo explícito de Nissan».

Según el Ministerio de Economía y Finanzas, el Ejecutivo galo había conseguido un compromiso sobre la preservación de los empleos y de las plantas en Francia, sobre la gobernanza del grupo resultante y sobre su participación en la iniciativa franco-alemana para las baterías eléctricas, pero faltaba el visto bueno de Nissan.

Los dos representantes de Nissan en el consejo de Renault -que cuenta con diecinueve consejeros- se abstuvieron en la reunión de este miércoles, pero, según fuentes conocedoras de la operación, su postura no era una señal de rechazo y solo respondía a su deseo de examinar más a fondo las consecuencias de la propuesta.

Según esas fuentes, fue el Gobierno francés el que hizo que el consejo se decantara por demorar la decisión, a pesar de que la mayoría de los consejeros quería dar ya un «sí» a FCA.

Solo el sindicato francés CGT estaba totalmente en contra porque consideraba que la fusión estaba muy desequilibrada a favor de los italianos.

El ministro galo de Economía y Finanzas, Bruno Le Maire, que se ha convertido en el centro de los ataques, ha dicho este jueves ante el Parlamento que su Gobierno sigue abierto a que Renault se implique en una operación de consolidación -sin dar pistas sobre posibles socios-, pero «sin precipitación» y garantizando los intereses de la empresa y de Francia.

En la posición del Ejecutivo galo ha primado no poner en peligro la alianza con sus socios nipones.

Le Maire aprovechará su viaje a Japón, donde estará hasta el lunes para participar en la reunión de ministros del G20, para abordar esta cuestión con su homólogo japonés, Taro Aso.

Tampoco hay dudas sobre la oportunidad de la propuesta de fusión, a la que todas las partes conceden sentido estratégico: FCA ha reiterado la racionalidad del proyecto, mientras que Renault ha destacado su sentido industrial.

En una carta remitida a los trabajadores, a la que ha tenido acceso EFE, el presidente de FCA, John Elkann, ha explicado que el grupo sigue abierto a nuevas oportunidades

Según Elkann, la decisión de retirar la propuesta «no se tomó a la ligera». «Cuando queda claro que las conversaciones se han llevado a un punto que no es razonable, es necesario ser igualmente valientes para interrumpirlas», ha explicado.

En la racionalidad estratégica de la operación han insistido también los analistas.

«Estamos en un momento de cambio en el que va a haber que hacer fuertes inversiones para el estudio del vehículo eléctrico y la conducción autónoma, y siempre que se puedan compartir gastos es una noticia positiva», ha señalado a Efe el analista de Self-Bank Felipe López-Gálvez.

Tras frustrarse la operación, las acciones de Renault han cerrado este jueves con una caída del 6,41 % en la Bolsa de París, mientras que las de FCA han subido un 0,09 % en el parqué de Milán.

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