La reforma de las pensiones, un tema «maldito» para el Gobierno de Abe

Tokio, 24 jun (EFE).- El futuro de las pensiones en Japón es un viejo quebradero de cabeza para el Gobierno de Shinzo Abe, y la inquietud de los nipones sobre el tema se ha disparado en un momento en que el país encara nuevas elecciones y crecientes desafíos económicos.

El acelerado envejecimiento demográfico de Japón y su enorme endeudamiento público siembran cada vez más dudas sobre la viabilidad del sistema nacional de pensiones, aunque el Ejecutivo de Abe aparca por ahora todo debate sobre la necesidad de reformas.

El tema ha estallado al salir a la luz un polémico informe encargado por el propio Gobierno que pone de relieve lo insostenible de la situación, y que ha desencadenado una oleada de indignación popular a unas semanas de que se celebren elecciones parciales a la Cámara Alta del Parlamento nipón.

El documento, elaborado por la Agencia de Servicios Financieros, indicaba que un matrimonio que se jubilase a los 65 años en los próximos años necesitaría unos ahorros personales de 20 millones de yenes (unos 164.000 euros) como complemento a sus pensiones públicas para poder mantenerse en caso de alcanzar los 95 años de edad.

Ante el aluvión de reacciones negativas de la ciudadanía y las críticas de partidos de la oposición y de las mismas filas del gobernante Partido Liberal Demócrata (PLD), el Ejecutivo optó por descartar el informe, inicialmente destinado a fomentar el ahorro particular de cara a la jubilación.

A mediados de mes, unas 2.000 personas marcharon por las calles de Tokio bajo el lema «¡Devolvednos nuestras pensiones!», en una concentración convocada de forma espontánea por ciudadanos a través de las redes sociales, donde ya se llama a repetir estas manifestaciones en fechas próximas.

La oposición tachó la retirada del informe como un «movimiento sin precedentes» e «indignante», acusó al Gobierno de tratar de ocultar información y presentó el pasado viernes una moción de censura contra el ministro de Finanzas, Taro Aso, que no salió adelante.

El primer ministro nipón, Shinzo Abe, afirmó que el informe era «erróneo» y dijo que el Gobierno estaba haciendo lo posible por reformar el sistema de pensiones para garantizar su sostenibilidad, al ser cuestionado sobre el tema en un debate parlamentario.

«Los hallazgos del informe son reales», dijo hoy a Efe el economista Takahashi Oshio, quien tacha de «sinsentido» la decisión del Gobierno de descartar el documento y la achaca a la voluntad de posponer toda discusión pública al respecto hasta después de las elecciones parciales a la Cámara Alta previstas para el 21 de julio.

El partido de Abe está «extremadamente nervioso» sobre el tema porque «no quiere repetir los fracasos de su anterior Gobierno» y debido a la próxima aplicación de otra controvertida medida que también afecta al bolsillo de los nipones, la subida del IVA prevista para octubre, explicó este profesor de Finanzas Públicas de la Universidad de Hitotsubashi e investigador del «think tank» RIETI.

Y es que durante el primer y breve mandato de Abe (de septiembre de 2006 al mismo mes de 2007), el PLD sufrió una dolorosa derrota en unos comicios a la Cámara Alta que dejaron en minoría al partido conservador por primera vez en 52 años, tras un escándalo relacionado con la mala gestión de las pensiones públicas.

Resta por ver si el tema volverá a pasar factura al partido de Abe, que ostenta actualmente un dominio aplastante en las dos cámaras del Parlamento frente a una débil y fragmentada oposición.

Sí parece claro que urgen las reformas en Japón, tal y como apuntan organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económincos(OCDE), que en un informe de 2017 señalaba al país por mantenerse bajo la edad media de jubilación de 66 años en este grupo de naciones.

Actualmente la edad legal de jubilación es de 65 años en Japón, y la pensión media asciende a 150.000 yenes (1.233 euros). Además, cerca del 20 por ciento de los japoneses mayores de 65 años está en situación de pobreza relativa, una de las proporciones más altas entre países desarrollados, según datos de la OCDE.

El país asiático cuenta asimismo con la mayor tasa de dependencia del planeta -la proporción entre la población activa y la dependiente-, actualmente de 1,8 personas en edad laboral por cada jubilado, según un reciente informe de Naciones Unidas.

Esta situación empeorará previsiblemente dadas la baja natalidad y la elevada esperanza de vida en Japón, donde se prevé que para 2060 el 40 % de la población sea mayor de 65 años.

Antonio Hermosín Gandul

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