El mayor grupo aceitero pide ordenar el sector para evitar una crisis estructural

Antequera (Málaga), 20 jul (EFE).- El grupo agroalimentario Dcoop, heredero de la antigua Hojiblanca, que produce el 15 % del aceite de oliva de España, teme que la actual crisis de precios bajos puede convertirse en un problema estructural, por lo que reclama fomentar el consumo y una mejor regulación del sector.

Su presidente, Antonio Luque, ha señalado, en una entrevista con Efe, que hay «mucho que hacer» en los próximos años para «ordenar» el mercado del aceite, que vive una crisis de bajos precios tras una cosecha récord de 1.800.000 toneladas en España.

Según Dcoop, la producción de aceite de oliva puede aumentar en 500.000 toneladas en cinco años, lo que amenaza con convertir el problema actual en estructural.

Esta cooperativa, que es el mayor productor mundial de aceite de oliva, apuesta por regular el sector y fomentar el consumo para lograr un precio equilibrado para agricultores y consumidores.

Entre las causas de la situación actual, Luque señala la atomización de la oferta, ya que la mayoría de las 1.800 almazaras existentes no están agrupadas.

«Hay un porcentaje importante en el que el agricultor vende el aceite cuando él decide», lo que «distorsiona» el mercado, explica el presidente de Dcoop.

En su opinión, se ha pasado de un mercado de demanda, en el que se vendía un camión de aceite sin problemas, a otro de oferta, lo que hace que bajen los precios, pues «hay operadores que se aprovechan de esa situación».

Luque apuesta por buscar un «equilibrio» en los precios para que sean aceptable tanto para los productores – para asegurar la viabilidad del producto- como para los consumidores -para que no decaiga el consumo-.

Cuando se iniciaron las movilizaciones por la crisis del aceite, el precio había bajado a 1,70 euros por kilo, con lo que se había «pasado el semáforo en rojo de forma importante», apunta Luque.

Ahora se está recuperando y al final de año puede estar de media entre 2 y 2,5 euros, pronostica.

El sector «tiene que trabajar para que el precio del aceite de oliva pueda estar entre 2,5 y 3 euros el kilo en origen», apunta Luque.

«Si el aceite estuviera en un valor estructural de 3,5 ó 4 euros, como algunos dicen que debería valer, se pondrían miles de hectáreas más de olivo» no solo en España, sino también en otros países, con lo que «podríamos -ha advertido- morir de éxito», añade.

Hay que mantener un equilibrio porque «no nos podemos dedicar a seguir incrementando nuestras producciones de aceite de oliva para guardarlo año tras año», argumenta Luque, que defiende tanto los mecanismos de regulación del mercado y de ayuda al almacenamiento ante las fluctuaciones de cosecha como impulsar el consumo.

Según el presidente de Dcoop, a finales de septiembre «van a sobrar» unas 700.000 toneladas de esta cosecha, aceite que «va a hacer falta» el próximo año, en el que se esperan entre 1,1 y 1,3 millones de toneladas, por lo que «sería una pena tener que malvender» producto y que en 2020 le cueste «un precio excesivamente alto al consumidor».

La estrategia de la cooperativa agroalimentaria Dcoop, que acapara en torno al 15 por ciento de la producción de aceite de oliva en España, pasa por impulsar el consumo para vender más, sobre todo en otros países, como Estados Unidos, Francia, Alemania, Inglaterra, Brasil, Rusia, China y Japón.

Por las plantaciones existentes, en el mundo se va a pasar en los próximos años de una producción de 3 millones de toneladas de aceite de oliva a 4 millones, por lo que «necesitamos ese incremento de consumo», ha avanzado.

Dcoop produce una media de 225.000 toneladas de aceite de oliva cada año -esta cosecha ha alcanzado 275.000-, de las que la mitad se exportan.

«Si no existiera un proyecto como el de Dcoop, la situación de precios en origen hubiera estado muchísimo más complicada de lo que está», ha enfatizado Luque.

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