Solo ocho empresas del Ibex siguen sin separar la figura de presidente y CEO

Madrid, 21 jul (EFE).- Tras el nombramiento de Carlos Crespo como nuevo consejero delegado de Inditex, una figura que el gigante textil ha vuelto a recuperar, solo quedan ocho empresas en el Ibex 35 que no cuentan con un consejero delegado (CEO) diferenciado de la figura de presidente.

Se trata de Acciona, Aena, Arcelormittal, Ence, Iberdrola, Indra, Naturgy y Mapfre. Hasta hace un mes, también se encontraba entre ellas Técnicas Reunidas, pero su sustitución por MásMóvil en el principal selectivo de la Bolsa española ha reducido la lista a ocho.

La figura de consejero delegado se ha ido implantando al mismo ritmo que las empresas españolas han recibido una mayor inversión internacional, según ha señalado a Efe el profesor de la cátedra de Buen Gobierno de la UNED, Orencio Vázquez.

Y es que los inversores y los «proxy advisors» (entidades de asesoría especializadas en elaborar recomendaciones de voto y que orientan en materia de buen gobierno) abogan por la existencia de un presidente no ejecutivo y un consejero delegado para evitar la concentración del poder en una única persona, ha opinado el socio de sostenibilidad y buen gobierno de KPMG, Ramón Pueyo.

No obstante, según un informe de la consultora Georgeson y Cuatrecasas, más de la mitad de los presidentes del Ibex 35 (un total de 19) siguen teniendo funciones ejecutivas pese a que sus compañías cuentan con un CEO como figura diferenciada, algo que contrasta con el modelo anglosajón, en el que el presidente no tiene funciones ejecutivas, ha indicado el directivo de Georgeson Carlos Sáez.

El consejero delegado se encarga de la operativa de la compañía, mientras que el presidente no ejecutivo se centra en la dirección del consejo de administración, así como en la relación con los accionistas, ha diferenciado la directora del Foro de Buen Gobierno y Accionariado, Asunción Soriano.

Para Soriano, estas diferencias en la dirección de empresas españolas y latinoamericanas frente a las anglosajonas responde a que el tejido empresarial español se ha formado en torno a compañías familiares con fuertes liderazgos.

De hecho, ArcelorMittal y Acciona, empresas sin consejero delegado específico, comparten este origen familiar (aunque en el caso de la siderúrgica se trata de una familia india).

En el caso de Iberdrola, su presidente y consejero delegado, Ignacio Sánchez Galán, renovó recientemente en su puesto por cuatro años.

Aena y Ence también tienen directivos que ostentan estos dos cargos: Maurici Lucena en la primera e Ignacio Colmenares en la segunda, quien asumió la presidencia de la papelera de la que ya era CEO el pasado abril cuando Juan Luis Arregui pasó a ser presidente de honor.

Por su parte, el cargo de un consejero delegado en Naturgy desapareció como un puesto diferenciado al del presidente el pasado año tras el nombramiento de Francisco Reynés como máximo ejecutivo de la entidad y la renuncia de Rafael Villaseca, anterior CEO del grupo.

Caso similar ocurrió en Indra, ya que tras la renuncia de Javier de Andrés, que dejó la compañía en diciembre de 2017, el puesto quedó vacante.

No obstante, Soriano cree que la insistente presión de los inversores extranjeros acabará haciendo que más empresas españolas incorporen un consejero delegado, una opinión que comparte Sáez (Georgeson).

En este sentido, según señalan en su informe Georgeson y Cuatrecasas, el 91 % de los 85 inversores institucionales más importantes del mundo indica específicamente en su política de voto apoyar la separación de los cargos de presidente y consejero delegado.

En España, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) recomienda en su código de buen gobierno la figura del consejero coordinador para los casos en el que un presidente concentre el poder.

El consejero coordinador comparte con el consejero delegado el objetivo de evitar la concentración del poder en una única persona, sin embargo, este primer cargo está más orientado a la gestión del consejo.

Entre las tareas del consejero coordinador se encuentra el cuidado de la relación con los accionistas, la presidencia del consejo en caso de ausencia del máximo directivo o la gestión del plan de sucesión del presidente de la empresa, ha indicado Soriano.

No obstante, la presidenta del foro de Buen Gobierno ha destacado que no se puede afirmar taxativamente que separar funciones sea «bueno o malo» ya que depende de muchos factores como, por ejemplo, la historia de la empresa y no existen investigaciones que atribuyan mejores resultados a una compañía por el mero hecho de contar con un consejero delegado propio.

José Manuel Rodríguez

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