La crisis de Gobierno en Italia arroja incertidumbre a una economía estancada

Roma, 10 ago (EFE).- La crisis de Gobierno en Italia que ha desatado el viceprimer ministro, titular de Interior y líder de la ultraderechista LIga, Matteo Salvini, se produce en un momento delicado para el país, con una economía estancada a la que se agrega más incertidumbre, sobre todo ante los próximos Presupuestos Generales para 2020, que deberían estar aprobados antes de final de año.

«Salvini ha tenido la oportunidad de provocar esta crisis hace meses, incluso después de las elecciones europeas (de mayo) cuando fue el partido más votado. Ahora es el momento menos oportuno y pone en riesgo la aprobación de los Presupuestos de 2020», explica a EFE el politólogo Oreste Massari.

Italia, la tercera economía del euro, tuvo un crecimiento nulo en el segundo trimestre del año, acumula una deuda que supera el 132 % del producto interior bruto (PIB) y estuvo a punto de enfrentarse a un procedimiento sancionador de Bruselas por déficit excesivo.

En este contexto, Salvini ha roto la alianza con su socio gubernamental, el antisistema Movimiento Cinco Estrellas (M5S), tras comprobar que los sondeos le catapultan a la Jefatura del Gobierno en coalición con los conservadores de Forza Italia, del ex primer ministro Silvio Berlusconi, y la formación ultraconservadora Hermanos de Italia.

Salvini ha precipitado una crisis y ha presentado una moción de censura contra el primer ministro italiano, Giuseppe Conte para que constate si tiene apoyos en el Parlamento y, de no ser así, presente su dimisión y se convoquen elecciones inmediatas en el país.

La celebración de comicios no es el único escenario posible -el presidente de la República, Sergio Mattarella, también puede intentar formar un Gobierno mayoritario con el actual Parlamento o nombrar uno técnico y provisional-, aunque sí es el más probable.

La fecha que se maneja para la celebración de los comicios es la segunda mitad de octubre o principios de noviembre, es decir, justo en el momento en el que todos los países miembros de la UE deberían estar detallando ya sus presupuestos para contar con el visto bueno de la Comisión Europea y de sus respectivas cortes antes del 31 de diciembre.

Pero además, el 27 de septiembre Roma debería presentar su cuadro macroeconómico para 2020 en las cámaras, algo que se antoja difícil si el actual Gobierno está en campaña electoral.

Tras cosechar importantes simpatías con su discurso antiinmigración, Salvini traslada ahora su batalla al campo económico: quiere gobernar y aprobar una drástica bajada de impuestos a todas las rentas, que requiere de 15.000 millones de euros para cubrir el hueco que dejará en las arcas públicas, expone a Efe el economista Giuseppe Di Taranto.

Para la consultora japonesa Nomura, «los resultados de las elecciones podrían tener consecuencias de largo alcance tanto para la posición fiscal de Italia como para su interacción con la Unión Europea (UE)».

Un Ejecutivo liderado por la Liga tensaría aún más la relación con la Unión, apunta por su parte Massari, quien recuerda que la formación ultraderechista coqueteó en el pasado con la salida del euro, si bien ya ha aparcado este discurso «porque muchos de sus votantes son empresarios, que no quieren abandonar la moneda común».

Más recientemente, la Liga fue el partido que propuso la creación de los llamados mini-bots (por las siglas en italiano de Buoni Ordinari del Tesoro -Bonos Ordinarios del Tesoro-), una especie de pagarés públicos, sin intereses ni vencimiento, para saldar la deuda estatal con los acreedores.

Se avecina un otoño caliente para Italia y lleno de incertidumbre, algo que no gusta a los inversores y que ya disparó el viernes la prima de riesgo hasta los 238 puntos básicos, 29 más que el jueves, y provocó caídas en la bolsa italiana del 2,48 %.

Massari vaticina que la prima de riesgo seguirá subiendo en las próximas semanas por las dudas sobre el futuro de Italia y aconseja observar la reacción de los mercados para ver «si temen que un gabinete encabezado por la Liga amenaza los cimientos europeístas».

En su opinión, será difícil que Italia apruebe unas cuentas presupuestarias antes de final de año, por lo que aventura que habrá una prórroga de los actuales.

«El futuro es la plena incertidumbre para Italia», dice por su parte el economista Di Taranto, quien cree que si de las urnas sale un Gobierno de derechas con mayoría absoluta es posible que se aceleren los tiempos y se aprueben unos presupuestos en un breve periodo de tiempo.

Di Taranto también cree que si Salvini vence aprovechará para forzar un cambio en las reglas comunitarias, como modificar el techo del déficit del 3 % y la deuda por debajo del 60 % del PIB que fija el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, «normas que solo existen en la política económica europea y no en el resto del mundo».

Laura Serrano-Conde

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