La aviación reclama el Cielo Único Europeo como alternativa a la «tasa verde»

Bruselas, 12 sep (EFE).- El sector de la aviación en la UE quiere que, antes de seguir explorando una futura «tasa verde» a los vuelos, se implemente el Cielo Único Europeo, iniciativa con veinte años de vida que busca una gestión integrada del tráfico aéreo que conllevaría desplazamientos más baratos, eficientes y sostenibles.

«La noción de que la gestión del tráfico aéreo se cierra en las fronteras es una noción del pasado», declaró la presidenta del Órgano de Evaluación del Rendimiento del Cielo Único Europeo, Regula Dettling-Ott, durante la conferencia de alto nivel sobre la materia celebrada este jueves en Bruselas.

Existe consenso en el sector en que esa estandarización e integración del espacio aéreo en la Unión Europea (UE) y en los países vecinos, cada vez más factible gracias al desarrollo tecnológico, acarrearía numerosas ventajas.

«Europa y sus ciudadanos merecen un espacio aéreo eficiente y sostenible, y esperamos que la completa implementación de la visión del Cielo Único Europeo conduzca a estas mejoras tan necesarias», señalaron en una declaración conjunta veinte asociaciones sectoriales, entre ellas la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA) y Airlines for Europe (A4E).

De entrada, una gestión compartida del tráfico aéreo permitiría ahorrar unos 5.000 millones de euros al año, según cifras de la Comisión Europea (CE), lo que abarataría los desplazamientos si las aerolíneas lo repercutieran en los billetes.

Mejoraría, además, la seguridad y la eficiencia de los vuelos, de forma que se aminorarían las demoras, especialmente habituales en períodos de alta actividad como el verano y una de las grandes preocupaciones de la industria, que en 2018 vio cómo cada despegue se retrasó de media 1,73 minutos, lejos del objetivo de 0,5 minutos por vuelo.

«Los peores retrasos en Europa en la última década se registraron en 2018», declaró la ministra de Transporte de Finlandia, Sanna Marin, cuyo país ostenta este semestre la presidencia de turno del Consejo de la UE.

Según Airlines for Europe, plataforma que defiende en Bruselas los intereses de las compañías aéreas, en 2018 se cancelaron 5.000 en la UE sólo por huelgas de controladores aéreos.

Entre los más críticos con el sistema de control aéreo en Europa se encuentra la aerolínea irlandesa de bajo coste Ryanair, la compañía que más pasajeros transporta en la UE.

Choorah Singh, responsable de la filial austríaca de la firma, Laudamotion, consideró que esos retrasos de deben en gran medida al monopolio que disfrutan los controladores aéreos en los países de la UE.

«Si nuestros pilotos de ponen en huelga, los viajeros pueden elegir otra aerolínea. Pero si los controladores están en huelga, no hay otra opción», dijo Choorah, quien subrayó que Ryanair paga anualmente unos 700 millones de euros en controladores mientras aumentan los retrasos, cuando lo normal es que «si pagas algo y no te lo entregan, deberían devolverte el dinero».

La tercera gran ventaja del Espacio Único Europeo es ecológica, pues las aerolíneas aseguran que permitiría reducir en un 10 % el impacto medioambiental de la aviación, que el Ejecutivo comunitario sitúa en un 3 % del total de los gases de efecto invernadero generados en la UE.

«Las piezas están, ahora tenemos que ponerlas juntas en el mismo marco regulatorio», declaró Sylvianne Lust la directora general de la plataforma que aboga por liberalizar el sector de la aviación comercial AIRE.

Sin embargo, y pese a los aparentes beneficios que aportaría el Cielo Único Europeo, existe todavía un desafío capital para que despegue la iniciativa alumbrada en 1999, y es de naturaleza política.

Según la presidenta de la comisión de Transporte del Parlamento Europeo, Karim Delli, el problema radica en que los Estados miembros de la UE son reacios a ceder competencias porque lo consideran una pérdida de soberanía.

Esto no significa que en estas dos décadas no haya habido avances. Por ejemplo, a través de la normativa aprobada en 2004 que fija objetivos en términos de seguridad y eficiencia, o mediante el creciente papel de Eurocontrol en la gestión aérea.

Pero no los suficientes, según los representantes de un sector cada vez más congestionado, que registró un aumento de vuelos del 6,1 % en 2018 en la UE y que espera que el tráfico aéreo global doble su volumen para 2037 para alcanzar los 8.200 millones de pasajeros.

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