De Guindos urge a una política fiscal común para encarar la desaceleración

Madrid, 18 sep (EFE).- El vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, ha asegurado que la política monetaria «no es todopoderosa», y ha considerado urgente que Europa cuente con mecanismos comunes de política fiscal, dirigidos desde el ámbito comunitario, que permitan hacer frente a la desaceleración.

De Guindos ha abierto este miércoles el «Foro Tendencias 2020», organizado por El País y la consultora Kreab, que ha cerrado la ministra en funciones de Economía, Nadia Calviño, quien ha destacado que Europa se enfrenta al reto de ver cómo la política monetaria puede seguir jugando un papel importante y cómo se va a conjugar con la política fiscal y las reformas estructurales.

En clave doméstica, los representantes del mundo empresarial han aludido durante la jornada a la importancia de contar con estabilidad política para que España pueda atraer inversión que favorezca el crecimiento y el empleo, después de que el fracaso de las negociaciones para formar Gobierno vaya a suponer una repetición de las elecciones generales el 10 de noviembre.

Antes de que intervinieran los empresarios, De Guindos ha resaltado los dos riesgos fundamentales que afronta la economía europea, que son las tensiones comerciales que afectan a las cadenas de valor globales y la posibilidad de un «brexit» desordenado.

Sobre la eventual salida sin acuerdo del Reino Unido ha alertado de que «no está descontada al cien por cien por los mercados financieros», porque por muchos cálculos que se hayan hecho no es posible saber con certeza el impacto que tendrá en las expectativas y en la evolución de los flujos comerciales.

Para hacer frente a la desaceleración en curso, agravada en algunos países como Alemania por el deterioro del entorno internacional, De Guindos ha dicho que es «importantísimo» que Europa cuente con un «instrumento fiscal agregado» que tenga un tamaño adecuado, capacidad de actuación anticlícicla y que esté controlado desde el ámbito comunitario europeo.

«Ése es el futuro. Es la forma en la que la unión monetaria tiene que evolucionar», ha precisado De Guindos, que ha incidido en que la política monetaria es insuficiente y no puede ser la única herramienta para impulsar la economía.

Además, ha explicado que algunas decisiones, como los tipos de interés negativos, pueden llegar a tener efectos perjudiciales, lo que obliga al BCE a «estar continuamente buscando el equilibrio entre los efectos positivos y los laterales», lo que exige que en el planteamiento de política económica entren otros actores.

La ministra Calviño ha reconocido que es un reto ver hasta dónde se puede llegar con la política monetaria y el papel que van a jugar la política fiscal y las reformas estructurales, al tiempo que ha insistido en que la economía europea se asienta sobre fundamentos sólidos.

De la economía española, Calviño ha destacado su robustez y que está capeando mejor el temporal que la europea, aunque ha insistido en que no hay espacio para la complacencia cuando aún no se han resuelto desequilibrios como el paro, la elevada deuda pública, las escasas ganancias de competitividad, la precariedad y la desigualdad.

A su juicio, España necesita un Gobierno estable de cuatros años y con vocación europeísta para corregir estos desequilibrios y para afrontar el reto de la transformación digital y ecológica.

El presidente de Enagás, Antonio Llardén; el de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri; el de Ferrovial, Rafael del Pino, y el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, han coincido en la necesidad de un marco estable para la actividad empresarial y no se han mostrado partidarios de decir a los políticos lo que tienen que hacer, pero sí de pedirles que no añadan incertidumbre.

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