La CE pierde contra Starbucks, pero gana ante Fiat en caso de ayudas fiscales

Bruselas, 24 sep (EFE).- El Tribunal General de la Unión Europea anuló este martes la decisión de la Comisión Europea (CE) que pide a Holanda recuperar entre 20 y 30 millones de euros de Starbucks por haberse beneficiado de supuestas ventajas fiscales ilegales, pero confirmó la que solicitaba a Luxemburgo hacer lo mismo con Fiat.

Las decisiones del Ejecutivo comunitario se remontan a 2015, cuando determinó que las resoluciones tributarias concedidas por estos países al fabricante de coches italiano y la cadena de cafeterías estadounidense les habían permitido reducir artificialmente las tasas que debían pagar y les pidió recuperar el dinero.

Tanto los gobiernos luxemburgués y holandés como las empresas recurrieron la decisión.

En dos sentencias separadas emitidas hoy, la corte europea consideró que la Comisión «no fue capaz de demostrar la existencia de una ventaja» en favor de Starbucks, pero sí probó que este había sido el caso con Fiat.

Las decisiones de Bruselas forman parte de la ofensiva de la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, contra los arreglos tributarios por los que varios países de la Unión Europea han concedido ventajas ilegales a las multinacionales, que le ha llevado a pedir a Irlanda recuperar 13.000 millones de euros de la estadounidense Apple o a investigar el trato que reciben la sueca Ikea y la estadounidense Nike en Holanda.

Aunque las resoluciones tributarias son en principio legales, Bruselas consideró que las concedidas por Luxemburgo y Holanda en este caso sirvieron para respaldar una compleja ingeniería fiscal destinada a pagar menos impuestos.

En concreto, Fiat y Starbucks fijaron los precios de venta de bienes y servicios entre las empresas de su grupo- precios de transferencia- a niveles que no se correspondían con los del mercado y trasladaron parte de los beneficios a otros países dónde quedaban sin gravar.

Según Bruselas, el fabricante automovilístico italiano abonó apenas 400.000 euros y la cafetera estadounidense unos 600.000 en impuesto de sociedades en 2014.

Sin embargo, el Tribunal General considera que la Comisión no ha demostrado «la existencia de una ventaja económica» en el caso de Starbucks, según su comunicado.

Explica que el Ejecutivo comunitario no ha probado que los errores metodológicos que ha identificado, la elección de los métodos de cálculo hecha por la empresa o los fallos a aplicar las reglas que ha detectado hayan reducido efectivamente el volumen de impuestos que debía pagar o le hayan conferido una ventaja ilegal.

En el caso de Fiat, por el contrario, argumenta que la metodología aprobada por la resolución tributaria de Luxemburgo «minimizó la remuneración» sobre la que se calculan sus impuestos y, por lo tanto, la Comisión concluyó correctamente que se dio una ventaja ilegal.

La corte confirma además que se trató de una ventaja selectiva y rechaza que la petición de recuperar las ayudas viole los derechos de defensa de Luxemburgo o Fiat.

En ambos casos, el Tribunal considera que la Comisión tenía competencia para analizar las transferencias dentro de los grupos.

REVÉS PARA LA ESTRATEGIA DE VESTAGER

El caso Starbucks supone un nuevo varapalo para Vestager después de que en febrero el Tribunal General anulase una decisión similar, por la que se exigía a Bélgica recuperar 700 millones en supuestas ventajas fiscales concedidas a multinacionales. La Comisión erró al considerar que se trataba de un sistema de ayuda sistemático, según la Corte.

Además, llega una semana después de que haya comenzado a juzgarse el caso Apple y cuando quedan asuntos pendientes, como el relativo a Amazon en Luxemburgo, que se podrían mirar con un prisma similar.

Las sentencias de este lunes vienen a reforzar la idea de que Bruselas puede perseguir las artimañas fiscales de las multinacionales basándose en las normas comunitarias sobre ayudas de Estado, pero que tiene que probar con argumentos sólidos que desembocaron en ventajas ilegales selectivas.

Vestager ha sido criticada por usar las normas de Competencia para enmendar la política fiscal -potestad exclusiva de los Estados- por algunos países como Irlanda, Holanda o Luxemburgo, que usan sus favorables sistemas tributarios para atraer empresas.

AÚN CABE RECURSO

Las sentencias del Tribunal General todavía pueden recurrirse ante el Tribunal de Justicia de la UE, la última instancia comunitaria, en dos meses.

Tanto la Comisión como el Gobierno luxemburgués están analizando cómo proceder.

«La Comisión continuará vigilando la planificación fiscal agresiva bajo las normas de ayudas de Estado de la UE para evaluar si constituyen ayudas ilegales», dijo Vestager en un comunicado, y valoró que el tribunal haya dado una «orientación» sobre cómo hacerlo.

El Gobierno de Luxemburgo recordó en una nota de prensa que ha hecho «numerosas reformas» contra la evasión y el fraude en los últimos años, mientras que el holandés valoró que la corte confirme que «no trató a Starbucks de modo diferente».

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