La banca acelera los ajustes de plantilla ante la falta de fusiones

Madrid, 22 oct (EFE).- La banca española sigue buscando cómo mejorar su rentabilidad y reducir costes en un entorno prolongado de bajos tipos de interés, y a falta de que se produzcan fusiones en el sector, entidades como Liberbank, Deutsche Bank y Novo Banco anuncian nuevos ajustes de plantilla.

Aunque se trate de entidades de pequeño tamaño, estos nuevos ajustes evidencian que el sector financiero no da por cerrada la reestructuración. Según los últimos datos del Banco de España, en una década se han destruido unos 95.000 empleos en la banca.

El sindicato CCOO elevó esa cifra por encima de los 112.000 empleos, lo que supone un 41,41 % de la plantilla que había en el sector financiero español en 2008.

Y está claro que esa cifra seguirá creciendo, por que ahora para empezar habrá que sumar los ajustes que prevén acometer Liberbank -fruto de la fusión de Cajastur-Banco CCM, Caja Cantabria y Caja Extremadura-, Deutsche Bank y Novo Banco.

En el caso del banco alemán, la entidad anunció que despedirá a unos 18.000 trabajadores en todo el mundo, sin embargo, en un principio España no se veía afectada por ese ajuste.

Pero ahora, según han explicado a Efe fuentes sindicales, la entidad prevé reducir la plantilla en España en unos 40 trabajadores (más de una docena serían despidos y el resto, prejubilados).

Asimismo, el banco quiere cerrar doce oficinas, ubicadas en Soria, Teruel, Huesca, Palencia, Manresa, Marbella, Madrid y Barcelona, entre otras zonas geográficas de España.

A este proceso también se suma el nuevo ajuste que quiere llevar a cabo Liberbank, que ha convocado a los sindicatos para mañana, 23 de octubre, para negociar un nuevo ERE, tras el que entró en vigor en junio de 2017 y expira en diciembre de este año.

El pasado viernes, la dirección del banco informó a los sindicatos de su intención de modificar de forma sustancial las condiciones de trabajo, movilidad geográfica e inaplicación de convenio previsto en los artículos 40, 41 y 82.3 del Estatuto de los Trabajadores.

Igualmente, el portugués Novo Banco prevé acometer un nuevo ajuste que afectará a la plantilla de España.

Novo Banco, que nació en agosto de 2014 tras la caída del Banco Espírito Santo (BES), fue recapitalizado entonces con 4.900 millones de euros.

El año pasado, el 75 % de la entidad fue vendida al fondo estadounidense Lone Star, mientras el Estado portugués mantuvo el 25 % restante a través del Fondo de Resolución, un organismo público financiado con aportaciones de los bancos lusos.

Tras su creación, ya solicitó otras dos inyecciones de capital -792 millones de euros derivados de las pérdidas de 2017 y otros 1.149 millones por las de 2018- y está previsto que necesite pedir más dinero.

De la misma manera, dentro del sector financiero, el fondo Apollo ha anunciado su intención de acometer un ERE en Evo Finance «profundo y de calado».

Fuentes del Comité de Empresa explicaron a Efe que el fondo todavía no ha cifrado el impacto que tendrá el ERE en la plantilla de la entidad, que ya había denunciado la incertidumbre sobre su futuro después de que hace un año Apollo vendiera a Bankinter el negocio de Evo Banco en España.

Los anuncios de nuevos ajustes de plantilla se producen en un momento en el que tanto el Banco Central Europeo (BCE) como otras instituciones en España ven inevitable un nuevo proceso de concentración en el sector bancario.

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