Eco, la moneda única de África occidental de la que sólo está claro el nombre

Dakar, 11 nov (EFE).- Los quince países que componen la región de África occidental tienen un sueño desde 1983: crear una moneda común. Tras no lograrlo ni en 2009 ni en 2012 ni en 2015, el nuevo plazo para activar tan ambicioso proyecto es 2020, pero todo parece indicar que las cuentas no salen tampoco para el año que viene.

La idea surgió tras la creación en 1975 de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), que aspira a promover la integración económica de la región, pero tendrían que ocurrir muchas cosas en muy poco tiempo para tener esa divisa el próximo año.

De momento sólo una cosa está clara: el nombre de la moneda. Se llamará eco, que proviene del nombre de esta comunidad económica en sus siglas en inglés (ECOWAS).

Una decisión acordada en junio de 2019 en una reunión de la Comisión de la CEDEAO en Abiyán, la capital económica de Costa de Marfil, pero que despertó críticas en las redes sociales de la ciudadanía aludiendo a la falta de identificación con el nombre y la ausencia de creatividad.

Entonces, si es el nombre lo que único que está claro, ¿qué es lo que falta? Pues todo lo demás.

Por un lado, para participar en la utilización de esta moneda única los países tienen que cumplir unos criterios de convergencia, entre ellos: un déficit de menos del 3 %, una inflación inferior al 10 % y una deuda que no supere el 70 % del producto interior bruto (PIB).

En 2018 ningún país cumplió todos los criterios, y en 2017, lo hicieron tres, según datos de la Comisión de la CEDEAO. Entre los criterios denominados «de primer rango» (como los referidos anteriormente), dos países los consumaron en 2018, aunque en 2017 lo lograron cuatro.

«Todos los países tienen que cumplir esos requisitos, pero es muy difícil que todos lo hagan al mismo tiempo. Y como son economías muy volátiles, porque muchas dependen de la explotación de dos o tres productos (materias primas), basta con que su precio internacional baje para que esos países entren en dificultades», explica a Efe Ndongo Samba Sylla, economista senegalés.

UNA COPIA DE LA ZONA EURO

La crítica de este economista va más allá. Para él, la problemática es similar a la de la zona euro porque, «cuando tienes una moneda única, no puede funcionar si no tienes al menos un federalismo presupuestario» para cuando algún país se encuentre en apuros.

Para Sylla, es «trágico» que el proyecto del eco sea una «imitación de Europa» porque «se van a repetir exactamente los mismos errores. Es como si no supiéramos leer, porque la historia de la zona euro está escrita con detalle».

Por ello, subraya, los criterios de convergencia que se deben cumplir para formar parte de la moneda africana «no tienen sentido».

«Lo que es paradójico en nuestro caso es que los criterios que se pusieron en marcha por Alemania para no ser solidaria con el resto de economías europeas los tomemos nosotros como condición en nuestra asociación económica. Es increíble», señala el economista.

SALIR DEL FRANCO CFA

Otro reto para poder poner en marcha la moneda única es que hay ocho países que utilizan el franco CFA, una polémica moneda creada en 1945 por Francia (exmetrópoli de estos países).

Para formar parte del eco tendrían que «divorciarse» del Tesoro francés, donde se guarda el 50 % de las reservas de esta divisa.

El franco CFA ofrece una paridad fija con el euro y, en consecuencia, mayor estabilidad, atractiva para el capital extranjero que, en lugar de contribuir al desarrollo de los países africanos con inversiones, se dedica más bien a extraer recursos y repatriarlos.

«Si todos los países de la zona CFA no dejan el franco CFA cortando toda relación con el Tesoro público francés, Nigeria no entrará en el eco», aclaró el presidente de Nigeria (mayor economía y primer productor petrolero de África), Muhammadu Buhari.

Sin embargo, hasta la fecha, ningún país que usa esta moneda ha hecho alusión a un plan de divorcio con Francia.

Al contrario, el presidente de Costa de Marfil, Alassane Ouattara, declaró el pasado mes de julio que «el franco CFA se llamará eco», una muestra de ese poco interés en desvincularse de la antigua metrópoli.

EL LIDERAZGO DE NIGERIA

Los problemas no se quedan ahí. A fecha de hoy, tampoco se ha decidido el modelo de la banca central, ni el régimen de cambio de la moneda -aunque se ha hecho alusión a que sea flexible-, ni al marco de política monetaria o, como detalle a tener en cuenta, ni siquiera existe acuerdo sobre el símbolo de esta moneda común.

Igualmente, es necesario tener presentes las realidades heterogéneas de los países que quieren unirse pues, por ejemplo, mientras Nigeria es una de las mayores potencias económicas del continente africano, Níger es el país más empobrecido del mundo.

Nigeria, con casi 196 millones de habitantes en 2018, representa más de la mitad de la población de los quince países de África occidental, además de casi dos tercios del PIB de esta región.

Otra disparidad relevante es que Nigeria, además, es un país exportador de petróleo, mientras que el resto de los países de África occidental son importadores netos, de modo que sus ciclos económicos son diferentes y, sin ir más lejos, cuando la cotización del crudo es buena para Nigeria no lo es para las demás naciones.

«¿Por qué el eco debería interesar a Nigeria? Es un país soberano. Nigeria no va a participar a una unión monetaria en la que ella no es el jefe», previene Sylla.

Consciente de los contrastes, el economista senegalés Abdourahmane Sarr considera que «a corto plazo, Nigeria y Ghana deberían mantener sus propias monedas visto su peso y sus divergencias macroeconómicas y estructurales con los otros países» especialmente los que utilizan el franco CFA.

Amidou al Aminou Lo, director de la Banca Central de África del Oeste (BCEAO) en Senegal, asegura que «en 2020 los países que respeten los criterios de convergencia podrán ir hacia el eco» y Ouattara sostiene que Costa de Marfil los cumple.

Sin embargo, según una fuente el Ministerio de Economía senegalés, la entrada en el eco deberían hacerla juntos todos los países que manejan el franco CFA porque todos ellos tienen una sola banca central y en caso de que, por ejemplo, Costa de Marfil ingresara sola en la moneda por cumplir solo ella los requisitos, debería crear una banca central que actualmente no tiene.

«Es una cuestión sensible -asegura a Efe esta fuente, que prefiere quedar en el anonimato-. Hay cosas de las que nosotros mismos no estamos al corriente» porque se hablan a puerta cerrada entre ministros y jefes de Estado.

DÉBIL COMERCIO INTERREGIONAL

Según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), el comercio interregional en África occidental es muy débil, pues representaba en 2017 el 9,4 % frente a más del 60 % que existe entre países de la Unión Europea.

Aunque hay quienes señalan que gracias a una moneda única el comercio aumentaría, se trata de un argumento que también cuestionan los críticos.

Un ejemplo es la Comunidad Económica y Monetaria de África Central (CEMAC), donde el comercio es del 5,3 % a pesar de que todos usan una moneda única, el franco CFA de África central, creada en 1945.

«Cuando vas de España a Francia no hace falta cambiar la moneda y eso facilita muchas cosas, pero con un 10 % de comercio intrarregional, ¿vale la pena perder la soberanía monetaria por lo que economizaríamos en gastos de intercambio?», plantea Sylla.

«Es un proyecto que ha comenzado mal -sentencia el economista- porque los criterios de convergencia no son buenos y los países del franco CFA no quieren romper con el Tesoro francés ni tampoco reconocer el liderazgo de Nigeria».

María Rodríguez

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