El Banco de España aboga por incentivar el retraso voluntario de la jubilación

Madrid, 5 dic (EFE).- El director general de Economía y Estadística, Óscar Arce, ha considerado que habría que buscar fórmulas para que los trabajadores retrasen voluntariamente la edad de jubilación, ya que esta posibilidad existe actualmente pero no está suficientemente incentivada.

“Si pensamos que el sistema está sometido a presión y que es socialmente deseable aliviar esa presión puede merecer la pena ver opciones para mejorar los incentivos de aquellos que quieran alargar sus carreras laborales”, ha sugerido Arce durante su intervención en una jornada sobre previsión social de la auditora EY.

Arce ha incidido en que el sistema público de pensiones, tal y como está diseñado, no promueve que se posponga la edad de jubilación.

Ha reconocido que la reforma de las pensiones de 2011, por la que de manera progresiva está subiendo la edad legal de jubilación hasta lo 67 años en 2027, ha propiciado que en la última década haya aumentado en seis meses la edad media de alta en la jubilación.

Arce ha explicado que este efecto positivo, “relativamente moderado”, se ha circunscrito en buena medida a las jubilaciones anticipadas a los 62 años, mientras que ha habido un avance en las que se producen a los 63 y a los 64 años.

De acuerdo con los cálculos de la entidad, posponer la edad de jubilación en el sistema actual aumenta la pensión a recibir de manera más acusada entre los 63 y los 65 años, y de forma algo más lenta entre los 65 y los 67 años.

Sin embargo, Arce ha destacado que la rentabilidad que recibe el contribuyente por su aportación al sistema se estanca a los 65 años y no sube más.

Según este análisis en términos de rentabilidad, el sistema de pensiones genera un rendimiento real esperado en torno al 2,4 % para un cotizante con una carrera larga y posponer la edad de jubilación por encima de los 65 años no supone un mayor retorno.

A su juicio, esta tasa de rentabilidad debería ponerse en perspectiva con otros indicadores como la tasa de interés real de la deuda pública española o el tipo de interés de equilibrio a largo plazo de la zona del euro, ambos históricamente bajos e incluso negativos en algunos momentos.

También cree que debería compararse con la tasa de crecimiento potencial estimada para la economía española, que se sitúa entre el 1 y el 1,5 % anual.

Los tres indicadores se sitúan por debajo del retorno del sistema de pensiones, lo que -según Arce- implica que “mantener el mismo grado de generosidad del sistema necesariamente conlleva allegar más recursos financieros al sistema de pensiones desde otras partes de la economía”.

Arce ha asegurado que cualquier reforma que se haga debe asegurar no solo la sostenibilidad financiera del sistema, sino también la social, ya que “de poco sirve que esté perfectamente cuadrado y que no sea aceptable para una parte importante de la sociedad”, igual que cree que tampoco serviría que la sociedad lo apruebe pero sin que salgan las cuentas.

Por ello, ha abogado por que se decida democráticamente el grado de suficiencia del sistema para después poder trabajar en cómo lograrlo, y por dotarlo de mecanismos automáticos para evitar que cada pocos años se reabra la discusión política en torno a las pensiones.

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