España pugna por desarrollar baterías de eléctricos a los que frena el precio

Madrid, 10 dic (EFE).- El Gobierno está convencido de que España podrá participar en proyectos de desarrollo de baterías para vehículos eléctricos, un medio de transporte que sigue viendo su expansión limitada en el país por los precios que tienen estos coches y la aún escasa red de puntos de recarga.

En la jornada Electromovilidad y Cambio Climático, organizada por las patronales automovilísticas Anfac y Sernauto y la eléctrica Aelec, la ministra de Industria en funciones, Reyes Maroto, se ha mostrado convencida de que España va a poder desarrollar proyectos de baterías no sólo en el ámbito de la alianza europea que existe, donde está trabajando en un segundo proyecto que dirige Alemania, sino que va a poder presentar un “proyecto español”.

La ministra se manifestaba así durante la inauguración de esta jornada después de que la CE aprobara este lunes un paquete de ayudas de Estado de 3.200 millones de euros para investigar y desarrollar un “ecosistema paneuropeo” de baterías eléctricas, iniciativa en la que participarán Bélgica, Finlandia, Francia, Alemania, Italia, Polonia y Suecia, pero en la que no está España.

Maroto ha indicado que España sí que está en el segundo proyecto de baterías, liderado por Alemania, en el que participan un total de once países, a lo que se unen los trabajos con la asociación China EV100, de promoción del vehículo eléctrico en proyectos de colaboración tecnológica.

Ha recordado que en España ya se ensamblan baterías para coches eléctricos, pero se necesitan desarrollar baterías para “tener toda la cadena valor y ser competitivos”.

La eventual fabricación de baterías para vehículos eléctricos en España ha despertado gran expectación en los territorios interesados en albergar esas posibles factorías.

El diario “El País” publicó el pasado 1 de diciembre que el Ministerio de Industria estaba confeccionando un listado de candidaturas de ciudades y comunidades autónomas interesadas en albergar una fábrica de baterías para vehículos eléctricos, que se presentaría en un encuentro en enero en China.

Sin embargo, el director general de Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa del Ministerio de Industria, Galo Gutiérrez, ha explicado en la jornada que la semana que viene habrá una comisión sectorial para “unificar mensajes” y que las comunidades autónomas “entiendan lo que se va a hacer”, que ha dicho que “no es una lista para apuntarse a la fabricación de baterías”.

Durante la jornada, que ha reunido a empresas del sector del automóvil, compañías eléctricas y representantes de administraciones, gran parte del debate ha girado en torno a las trabas para la extensión del vehículo eléctrico en España.

En el foro, en el que han participado representantes de asociaciones del sector y marcas automovilísticas, así como de compañías eléctricas y administraciones, se ha hablado del precio de los vehículos eléctricos.

El consejero y director general de Nissan Iberia, Marco Toro, ha explicado que un coche eléctrico suele costar unos 5.000 euros más que uno de combustión cuando se adquiere, pero en su uso, entre combustible y mantenimiento, se ahorra 2.500 euros en un año, lo que permite amortizar la diferencia en dos años.

A pesar de ello, tanto Toro como representantes de otras marcas consideran imprescindible, por el momento, ayudas para ampliar la cuota de mercado de estos vehículos, que no llega ahora a un 1 %.

El director general de Endesa X -la marca de movilidad y soluciones eléctricas de Endesa-, Josep Trabado, sí considera que el precio del coche eléctrico bajará, teniendo en cuenta que las baterías -que suponen un 40 % del coste del vehículo- se han abaratado en los últimos diez años un 80 %, aunque el director general de Kia Motors Iberia, Eduardo Divar, lo ve difícil en el corto plazo.

Según Divar, los fabricantes, que han hecho un gran esfuerzo en investigación, están “exhaustos” por los márgenes que les dejan los vehículos eléctricos, a lo que se suma que las baterías son un bien muy escaso.

Otro obstáculo es la falta de infraestructuras de recarga, aunque las dos grandes eléctricas españolas estén llevando a cabo planes para su implantación.

Iberdrola ya ha puesto 5.000 puntos de recarga en España y en 2020 esperan llegar a los 11.000 y en 2021 a los 25.000, según su director de Marketing, David García, mientras que Endesa va a poner 8.500 infraestructuras de recarga pública hasta 2022 y a finales de año garantizará que haya infraestructura de recarga cada 50 kilómetros en alguno de los sentidos de las carreteras principales.

Sin embargo, el sector del automóvil demanda más esfuerzos, como el director general de Porsche Ibérica, Tomás Villén, que cree que se debería declarar de utilidad pública el desarrollo de infraestructura de recarga de alta potencia, o el presidente de la patronal de fabricantes, Anfac, Mario Armero, que ha pedido menores tiempos de espera para obtener licencias para instalar puntos.

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