La Inteligencia Artificial abrirá en 2020 el camino a la ‘cibermanufactura’

Barcelona, 25 dic (EFE).- El auge de la Inteligencia Artificial (IA), sobre todo en la industria, abrirá en 2020 el camino a la ‘cibermanufactura’ en las fábricas, que también desarrollarán nuevos productos más ligeros, ha vaticinado en una entrevista con Efe el director científico de Tecnologías Industriales de Eurecat, Ricard Jiménez.

Las ‘cibermanufacturas’ serán, según Jiménez, plantas de producción con procesos que anticipan y corrigen errores productivos en tiempo real y que aprenden autónomamente.

El próximo año irrumpirán nuevos materiales más ligeros, como aceros avanzados y aleaciones ligeras de alta resistencia, así como compuestos reforzados con fibra de carbono para reducir el peso de productos cotidianos, como los móviles o las zapatillas de deporte, añade el especialista.

“La IA no sólo es una nueva prestación en productos que vamos a adquirir, sino que también es un nuevo paradigma en los procesos que los fabrican”, afirma Jiménez.

“Con la denominada Industria 4.0 -añade-, las tecnologías de manufactura están cada vez dotadas de más sensores y es posible disponer de más datos para conocer el estado de los procesos, mejorar la eficiencia y asegurar la calidad y personalización de los productos”.

Toda esta información fluye por redes con gran ancho de banda y es procesada a mucha más velocidad, por lo que la IA “ya podría apoyar el estado completo de una planta de producción y permitir tomar decisiones óptimas en tiempo real”, subraya.

En su opinión, esta evolución “hace vislumbrar ya en algunos sectores industriales el paradigma de la ‘cibermanufactura’, plantas de producción con procesos que anticipan y corrigen errores productivos y que aprenden autónomamente a medida que solucionan nuevas situaciones”.

“Este gran paso adelante es fruto no sólo de los avances en tecnologías, sino de la convergencia de todas ellas para un mismo propósito”, indica Jiménez, que pone de relieve que el abanico de tecnologías hardware, como sensores, actuadores, redes de comunicación, microprocesadores, mecatrónica y robótica “ya permiten desplegar el equivalente al sistema nervioso y neuromuscular de las plantas de producción”.

Por otra parte, la batería de tecnologías software, como la IA, la ciencia de datos y la ingeniería del conocimiento, “permite dotar de cerebro a todo este entorno, un cerebro centralizado como es el de la computación en la nube, y multitud de cerebros distribuidos, en el caso de la computación ubicua”.

Advierte, sin embargo, que “todo esto necesita un robusto sistema inmunológico, que sería el cometido de los sistemas de ciberseguridad”.

Para Jiménez, con plantas de producción funcionando así, “será mucho más fácil afrontar retos globales como el de la economía circular y la responsabilidad social corporativa”.

Según el director científico industrial de Eurecat, el 2020 también será el año de las tecnologías para inducir cambios en las propiedades y características de materiales “que han ido evolucionando aceleradamente en los últimos años y ya comienzan a implementarse”.

Algunas de estas tecnologías, explica, tienen como fuente de inspiración las pieles de algunos seres vivos, soluciones en forma de texturas específicas que la naturaleza ha ido perfeccionando con la evolución de sus especies para adaptarse y sobrevivir.

Estas estrategias centran el interés para dotar a los productos de todo tipo de funciones superficiales, como hidrofobicidad, adhesión, regulación térmica, baja fricción o prevención del crecimiento bacteriano.

Un ejemplo de esta tendencia es la electrónica impresa, que permite imprimir a bajo coste en superficies flexibles, desde leds que den luz o células fotovoltaicas que transformen la luz en electricidad hasta baterías impresas que nutran de energía a estos circuitos, en lo que es “solo el comienzo ya real de una tendencia imparable”, según Jiménez.

Por otra parte, industrias como la automoción o la aeronáutica “han puesto a dieta sus productos, ya que necesitan reducir peso para rebajar emisiones de CO2 y dar respuesta a los consumidores, que quieren que sean más ligeros productos cotidianos como móviles, ordenadores, zapatillas de deporte, carritos de la compra o bicicletas, manteniendo o aumentando las prestaciones del producto”, indica el científico de Eurecat.

Para conseguirlo, están desarrollando nuevos materiales metálicos como aceros avanzados de última generación o aleaciones ligeras de alta resistencia, basados ??en aluminio, magnesio, titanio o berilio.

También están consiguiendo materiales compuestos de matriz polimérica reforzada con fibras como las de carbono, que permiten producir piezas de bajo peso y altas prestaciones mecánicas.

Con la impresión 3D se pueden, además, hacer realidad nuevos diseños y geometrías que no sólo reducen peso, sino que abren nuevas vías al diseño optimizado de componentes, según Jiménez

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