Xi culmina una histórica visita a Birmania enfocada en la inversión

Rangún (Birmania), 18 ene (EFE).- El presidente chino, Xi Jinping, culminó este sábado una visita histórica a Birmania (Myanmar) en la que firmó varios acuerdos de inversión en infraestructuras y cimentó las relaciones entre ambos países, en un momento en el que Naipyidó acumula críticas por la persecución de la minoría rohinyá.

El mandatario chino, el primero en viajar a Birmania en dos décadas, y la Consejera de Estado, la premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, acordaron en Naipyidó 33 tratados vinculados en su mayoría al megaproyecto de la Nueva Ruta de la Seda.

El régimen comunista de Pekín es el principal inversor en la construcción de un puerto en la costa oeste de Birmania, una línea de tren en el noroeste a través de la frontera conjunta y una zona económica especial, entre otros proyectos.

Otros compromisos también hacen referencia a una mayor cooperación de las autoridades fronterizas, ayudas a la mejora del transporte urbano en Birmania, iniciativas relativas al ámbito de los medios de comunicación o pactos en el sector agroalimentario, entre otros.

En el desglose de 6 páginas entregado a los medios sobre los acuerdos bilaterales sellados no aparecen, no obstante, cifras de la cantidad de inversión prevista.

Quedó fuera, al menos de entre los documentos oficiales, las conversaciones sobre la megapresa de Myitsone, un controvertido proyecto de 3.600 millones de dólares (unos 3.200 millones de euros) que debía servir para suministrar electricidad a la provincia china de Yunnan, cuya construcción, que cuenta con una fuerte oposición popular, fue suspendida en 2011.

Medio centenar de activistas birmanos salieron a las calles de Rangún, antigua capital del país y ciudad más poblada, para recordar al Gobierno birmano su oposición a la megapresa y otros proyectos.

Reunidos frente al ayuntamiento de la urbe, los manifestantes se prodigaron en críticas sobre los proyectos financiados con dinero chino en el país, antes de iniciar una marcha con destino a la embajada de China en Rangún, pero que fue disuelta por la policía sin fuerte oposición.

“El Gobierno chino ha mostrado al mundo como proyectos han sido parados (en China) por el bien de su población. Algunos proyectos de la Nueva Ruta de la Seda no cuentan con el apoyo de los birmanos, por lo que Xi debería replantearse esos trabajos”, declaró a Efe Tin Maung Oo al término de la manifestación.

Por su parte Zaw Yan, otro de los organizadores de la marcha, recriminó a Pekín la venta de armamento chino al Ejército birmano y a algunas guerrillas étnicas del país mientras China asegura estar comprometida con el proceso de paz en Birmania.

Además de con la Consejera de Estado, quien durante su época como opositora al régimen militar birmano criticaba la dependencia del país respecto a China, Xi también se reunió con el presidente, Win Myint, y el jefe del Ejército, Min Aung Hlaing.

Los documentos acordados sirven para escenificar como Birmania se está echando a los brazos de China ante el progresivo aislamiento con respecto a las potencias occidentales, quienes aplaudieron en 2011 el proceso de transición hacia la democracia de Naipyidó tras casi medio siglo de dictadura castrense.

Xi, quien el viernes a su llegada ensalzó el “momento histórico” en la relación entre ambos vecinos, defendió la “injusticia” de las sanciones impuestas contra el Ejército birmano a raíz de la campaña militar de 2017 contra los rohinyá, que llevó a más de 700.000 miembros de esta minoría a huir a Bangladés.

China ampara a Birmania con su veto en el Consejo de Seguridad de la ONU y ha impedido que el ente internacional tome cartas frente a este asunto.

A principios de la pasada década, Estados Unidos (EEUU) y la Unión Europea (UE) acogieron con beneplácito el progresivo cambio político del país que culminó con las elecciones de noviembre 2015 en las que se impuso el partido liderado por Suu Kyi.

No obstante, el gobierno encabezado de facto por la Nobel de la Paz se ha ido escorando hacia China a raíz de las reiteradas críticas de las naciones occidentales por la persecución en Birmania de los rohinyá, una etnia no reconocida oficialmente por el Estado.

La operación militar de 2017, que según investigadores de la ONU fue perpetrada “con intención genocida”, ha suscitado críticas internacionales, cargos en tribunales internacionales y la imposición de sanciones por parte de la UE y EEUU, mientras China protege al Gobierno birmano.

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