El AVE a Barajas, un proyecto frustrado por la crisis que vuelve a emerger

Madrid, 25 ene (EFE).- Reivindicada durante casi dos décadas por aerolíneas y hoteleros, la llegada del AVE al madrileño aeropuerto de Barajas ha sido un proyecto acariciado tanto por gobernantes del PP como del PSOE. Una promesa incumplida y frustrada por la crisis, que esta semana ha vuelto a emerger.

Ha sido el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida (PP), el que ha resucitado la vieja aspiración, en una intervención el pasado lunes en el VI foro de innovación turística Hotusa Explora, con la que el regidor de la capital reclamó inversión al nuevo Gobierno de Pedro Sánchez apenas una semana después de que éste haya tomado posesión.

El Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (antes Fomento,) que dirige el socialista José Luis Ábalos, se ha limitado a recordar que hay en curso “un estudio informativo de las alternativas para realizar esta conexión”, en principio entre la estación de Chamartín y la T4.

Una alternativa que se barajó hace tiempo sería utilizar un tercer carril sobre la línea de Cercanías C1 que llegó a la T4 en 2011 y otra, construir un nuevo trazado de ancho europeo, lo que sería más caro y supondría una inversión de unos 400 millones de euros.

Precisamente la financiación es lo que mantiene atascado el proyecto, porque “¿quién lo paga? ¿los Presupuestos Generales del Estado? ¿los usuarios? ¿las empresas que salen beneficiadas?”, planteó el lunes el presidente de Renfe, Isaías Táboas.

Ya en 2002 el entonces presidente de la Comunidad de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, y el ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos, mantuvieron una disputa pública en la que Fomento se negó a costear la obra, si la Comunidad no aportaba también recursos, a lo que Gallardón replicó que él ya había llevado el metro al aeropuerto.

Tres años después, la sucesora de Cascos en el ministerio, Magdalena Álvarez (PSOE) anunciaba el encargo del primer estudio de viabilidad, tras reunirse con Ruiz-Gallardón, entonces alcalde de la capital.

No fue hasta 2009 cuando el ministro socialista José Blanco se comprometió a hacerlo realidad, una vez que concluyeran otras obras como las de la conexión en Cercanías entre Chamartín y Barajas (T4), las del túnel Atocha-Chamartín y las de adaptación de Atocha para la salida del AVE a Levante.

La crisis económica dejó el proyecto en el olvido y, aunque la alcaldesa Ana Botella lo siguió reclamando y en la Asamblea de Madrid se aprobaron iniciativas al respecto -con el apoyo del PP y el PSOE-, fue su compañera de partido, Ana Pastor, quien lo descartó.

Pasada la crisis, el también popular Íñigo de la Serna retomó el compromiso en 2017, sin dar ninguna fecha, y puso a trabajar juntos a los técnicos de Renfe, Adif, Aena y el ministerio, en busca de alternativas.

Tras la moción de censura contra Mariano Rajoy que llevó al PSOE al Ejecutivo, el ministro Ábalos encargó un nuevo estudio de viabilidad cuyas conclusiones se conocerán previsiblemente este verano.

Los operadores del sector aéreo que defienden la entrada de la alta velocidad en Barajas sostienen que reforzaría el aeropuerto madrileño como gran ‘hub’ (centro de conexiones) internacional.

Iberia y Air Europa reconocen además que, si los viajes en AVE engrosan sus vuelos de largo recorrido, ellos se ahorrarían buena parte de sus vuelos internos deficitarios.

Con la posibilidad de que se convierta en el primer tramo privado de AVE, el intento de llevar la alta velocidad a Barajas vuelve estos días a emerger, y si bien Ábalos no mencionó el proyecto en su reciente toma de posesión, sí avanzó que la acción inversora de su Ministerio “ahora implica priorizar las Cercanías, la intermodalidad y la innovación tecnológica”.

Está por ver si finalmente el proyecto se pone en marcha esta legislatura, en la que el ministerio sí parece decidido a levantar la nueva estación de Chamartín, con independencia de los nuevos retrasos de Distrito Castellana Norte (DCN).

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