La City de Londres se juega su posición como «hub» financiero global

Londres, 27 ene (EFE).- La City de Londres afronta las negociaciones sobre la futura relación con la Unión Europea (UE) como un momento crucial que definirá no solo su nivel de acceso al mercado comunitario, sino su posición como centro financiero global.

La banca y aseguradoras británicas perderán a partir de diciembre el pasaporte financiero que les permite operar sin restricciones en el bloque comunitario, un mercado que genera el 25 % de los beneficios del sector en el Reino Unido (unos 50.000 millones de libras o 59.900 millones de euros).

El Gobierno británico aspira a pactar con la UE un régimen de equivalencia que otorgue a sus firmas el mayor acceso posible a los clientes continentales, si bien ya ha avanzado que aspira a divergir en el futuro de las regulaciones comunitarias.

Bruselas teme que la City se convierta en un competidor a las puertas de Europa con normas más laxas que las de la UE, lo que promete generar fricciones entre ambos lados del canal de la Mancha.

Los expertos advierten de que eventuales trabas en el negocio europeo pueden impactar al conjunto del ecosistema financiero de Londres y desencadenar desinversiones de firmas en el Reino Unido.

«Una compañía que pierda clientes de la Unión Europea podría dejar de tener la escala necesaria para operar con beneficios en el Reino Unido y salir por completo» del país, advierte un informe de la consultora Oliver Wyman.

– PASAPORTE FINANCIERO FRENTE A EQUIVALENCIA

Las firmas de servicios financieros establecidas en países integrados en el mercado único tan solo necesitan el visto bueno de su regulador nacional para operar y abrir subsidiarias en cualquier Estado del bloque, sin licencias ni autorizaciones adicionales.

Con la retirada del Reino Unido del mercado interior, a partir de 2021, el acceso de las compañías británicas estará condicionado a que las instituciones europeas acepten que las regulaciones británicas se adecuan a las de la UE.

«Obtener la equivalencia es un proceso incierto que puede tardar bastante tiempo», señala la consultora PwC, que alerta además de que «hay factores ajenos a las cuestiones técnicas que pueden afectar a esa equivalencia, como asuntos políticos y de reciprocidad».

La Comisión Europea (CE) se reserva el derecho a retirar unilateralmente la equivalencia para las firmas de países terceros si considera que han variado las condiciones, lo que «puede complicar la planificación a largo plazo» de las compañías británicas, agrega PwC.

– LA CITY DE LONDRES EN CIFRAS

Los servicios financieros representan al 3,5 % del mercado laboral del Reino Unido, el 7,2 % de la actividad económica del país y generan el 11 % de los impuestos que recauda el Estado.

La salida del mercado único puede acarrear una «modesta reducción» de la actividad si la UE garantiza un acceso similar al del actual pasaporte financiero, según el análisis de Oliver Wyman.

En ese caso, los beneficios generados por las firmas británicas en la UE declinarían en cerca de 2.000 millones de libras al año (2.300 millones de euros), un 2 % de las ganancias que provienen de clientes internacionales, y estarían en riesgo 4.000 puestos de trabajo.

En un escenario en el que no se asegurara una equivalencia regulatoria y la relación bilateral con la UE se basara en las normas básicas de la Organización Mundial de Comercio (OMC), caería hasta el 50 % la actividad de las firmas británicas en la Unión y se podrían perder hasta 35.000 puestos laborales.

– ¿CUÁLES SON LAS CARTAS EN LA NEGOCIACIÓN?

En los próximos meses, Londres y Bruselas deben diseñar las bases de una nueva relación. No solo estarán sobre la mesa los servicios financieros, sino también el conjunto de los intercambios comerciales, la cooperación en seguridad y las normas migratorias, entre muchos otros aspectos.

Algunos medios británicos han apuntado la posibilidad de que la UE exija a Londres acceso a sus aguas pesqueras a cambio de la equivalencia financiera, si bien diversos expertos creen que el diálogo sobre la City quedará aislado de otras cuestiones.

«Aspectos como la pesca tienen sus propias correspondencias. Si el Reino Unido no permite acceder a sus aguas, entonces los productores británicos de pescado tendrán difícil vender en el mercado europeo», indicó a Efe David Henig, director del laboratorio de ideas o «think tank» UK Trade Policy Project.

«Creo que podría haber un acuerdo solamente sobre servicios financieros, que no involucre a otros sectores», sostuvo Henig, que sin embargo puntualiza que el área más susceptible de entrar en juego como carta en esa negociación es el acceso de los trabajadores comunitarios al mercado laboral británico.

En ese mismo sentido, Paul Dales, analista jefe de Capital Economics, señaló a Efe que el escenario más probable es que se adopte un «enfoque gradual» en las negociaciones.

«Este año se puede llegar a un acuerdo sobre intercambio de mercancías y establecer un arreglo que mantenga el ‘statu quo’ para los servicios financieros hasta que más adelante se alcance un pacto», considera el economista.

«Esperamos que no se produzcan grandes cambios en el modo de operar de los servicios financieros», agrega el experto, que ve factible que la UE acepte cierta divergencia en las regulaciones británicas siempre que los «resultados» de las mismas sean equivalentes.

Guillermo Ximenis

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