Argentina inició el año con la inflación más baja desde julio pasado

Buenos Aires, 13 feb (EFE).- Argentina registró en enero pasado, el primer mes con Alberto Fernández como presidente, una inflación interanual del 52,9 % y una mensual del 2,3 %, siendo esta la más baja desde julio de 2019, poco antes de que en agosto se agravara la crisis económica que asola al país desde hace casi dos años.

Según los datos publicados este jueves por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), el sector de la recreación y la cultura fue el peor parado, ya que los precios subieron un 5 %, seguido por uno esencial: los alimentos y bebidas no alcohólicas, que aumentaron un 4,7 %.

Esto se da a pesar de que una de las medidas implantadas por el nuevo Gobierno fue reactivar un plan de “precios cuidados” para productos de alto consumo, que se suma a otras como la congelación temporal de las tarifas de servicios públicos y las fuertes restricciones a la compra de dólares, para evitar una nueva devaluación del peso, que siempre se traduce en un aumento de los precios.

Con todo, y a pesar de seguir siendo elevada, la inflación suma dos meses consecutivos cayendo y el dato conocido hoy mejora las expectativas del propio presidente del Banco Central, Miguel Pesce, que esta semana llegó a aventurar que daría una cifra por debajo del 3%, y de las últimas proyecciones privadas que recaba la autoridad monetaria, que calculaban que sería del 3,5 %.

Para todo 2020, esos expertos auguraron en su último informe, publicado el 4 de febrero, una inflación del 41,7 %.

PERSPECTIVAS DE MEJORA EN 2020

“Siento que los argentinos poco a poco van a ver que esto va a ir mejorando. El consumo va creciendo. (…) Las marcas de precios cuidados crecieron hasta el 200 % en ventas. Evidentemente hay un mecanismo de crecimiento del consumo que estamos promoviendo”, expresó hoy el mandatario, que asumió el poder el 10 de diciembre de 2019, en una entrevista con Radio Rivadavia.

Fernández reconoció que Argentina está en momento “muy difícil” por la situación “caótica” que a su juicio dejó su antecesor, el conservador Mauricio Macri (2015-2019) y la alta deuda externa cuyo pago el Gobierno ya negocia con los acreedores, pero afirmó que en 2020 el país va a “estar mejor de lo que fue el año anterior”, con “muchas cosas más ordenadas, pero no todo”.

El índice de precios al consumidor (IPC) del 52,9 % registrado en enero, en comparación con el mismo mes de 2018, llega después de que la inflación acumulara en 2019 una subida del 53,8 %, la más alta junto con la de 2018 -que fue del 47,6 %- desde 1991, tras la hiperinflación de 1989 y 1990.

El mes pasado, cuando el IPC subió un 2,3 % respecto a diciembre, solo la salud (-2 %) y el equipamiento y mantenimiento del hogar (-1,3 %) vieron descender sus precios.

Hay que remontarse hasta julio, cuando se anotó un 2,2% y el Ejecutivo de Macri empezaba a presumir de una desaceleración de la inflación, para encontrar un dato menor al 2,3 % mensual registrado este enero.

Ya en agosto, la abrupta devaluación del peso y turbulencias bursátiles que provocaron los resultados de las elecciones primarias, en las que Fernández superó ampliamente a Macri y se posicionó como favorito para las generales de octubre, empujaron la cifra de inflación al 4 %, a la que siguió el 5,9 % de septiembre, el 3,3 % de octubre, el 4,3 % de noviembre y el 3,7 % de diciembre.

LA DEBILIDAD DEL PESO

Al asumir el cargo, el Gobierno de Fernández advirtió que llevará tiempo bajar la tasa de inflación anual a niveles de un dígito y apostó por no atacar el problema sólo con la política monetaria sino con una estrategia macroeconómica “integral”.

Este jueves, al comparecer en el Congreso para explicar detalles de las negociaciones con los tenedores de la deuda pública, el ministro de Economía, Martín Guzmán, reiteró que el país vive “una profunda crisis económica y social” y se mostró muy crítico con la gestión macrista, a la que acusó de haber establecido un esquema económico que provocó fueres aumentos de la pobreza y la indigencia.

“Necesitamos tener una moneda propia que sea confiable. El peso no es una moneda confiable, es una moneda extremadamente volátil, de las más volátiles del mundo, y necesitamos recuperar la capacidad de invertir, pero para ello necesario la capacidad de ahorro en moneda propia”, consideró.

Esta semana se torna crucial para la situación económica del país, principalmente por la llegada al país de una delegación del Fondo Monetario Internacional (FMI) para, hasta el día 19, mantener reuniones con autoridades para, entre otros asuntos, abordar la situación de la deuda, que incluye el millonario préstamo que el organismo aprobó en 2018.

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