El espionaje de Villarejo, la tacha que BBVA lucha por borrar

Madrid, 23 feb (EFE).- El BBVA lucha por mantener la fortaleza de su imagen, lastrada en el último año por el caso Villarejo, un escándalo que además de saldarse con la imputación de su histórico presidente, Francisco González, ha puesto en tela de juicio la reputación de la entidad.

EL ESCÁNDALO VILLAREJO

En mayo de 2018 sale a la luz que BBVA contrató en 2004 a la empresa Cenyt, del excomisario José Villarejo, para frenar el intento de toma de control del banco por parte de la constructora Sacyr. Con ese fin, supuestamente se intervinieron más de 15.000 llamadas de miembros del Gobierno, empresarios, instituciones y periodistas.

En junio de 2018, aún con Francisco González (FG) en la Presidencia de la entidad, BBVA inicia una investigación interna para determinar el cariz de los servicios prestados; a finales de septiembre, el banquero anuncia su retirada a cierre de 2018.

Posteriormente se conocen más trabajos de Cenyt para BBVA, entre ellos el seguimiento de grandes clientes morosos tras el estallido de la burbuja inmobiliaria y la búsqueda de pruebas con las que denunciar al presidente de Ausbanc, Luis Pineda.

En enero de 2019, ya con Carlos Torres al frente de BBVA, se encarga a la consultora PwC una investigación más profunda, “forensic” en el argot, para esclarecer las relaciones de la entidad con la empresa Cenyt, que recibió más de 10 millones del banco.

En febrero de 2019, la Audiencia Nacional abre una pieza dentro del denominado “caso Tándem” para investigar lo sucedido y fruto de esas pesquisas acaba citando como imputados a Francisco González; al exjefe de Seguridad Julio Corrochano; al ex consejero delegado Ángel Cano y al exresponsable de riesgos Antonio Béjar.

A todos ellos y a otros directivos más se les acusa de los delitos de cohecho activo y descubrimiento y revelación de secretos.

¿QUÉ DICE EL SUMARIO?

En el auto de levantamiento del secreto, el juez García Castellón considera que los trabajos encargados por BBVA a Cenyt, supuestamente entre 2004 y 2017, supusieron una “reiterada injerencia” en los derechos de las personas “mediante el acceso a sus comunicaciones, seguimientos personales o el acceso a su documentación bancaria”.

JULIO CORROCHANO

Los investigadores apuntan a que en las irregularidades habría jugado un papel importante Julio Corrochano, viejo conocido de Villarejo por su paso por la Policía judicial.

Además se tenía una conversación donde él mismo aseguraba que el “presi” le llamaba cada diez o quince días, en alusión a Francisco González, para interesarse por los temas.

Se investiga también si Corrochano, que, según la versión de Béjar, propuso contratar a Cenyt, recibió dádivas por esos encargos.

ANTONIO BÉJAR

El exdirector de Riesgos de BBVA y posteriormente presidente de Distrito Castellana Norte ha sido hasta el momento uno de los más colaboradores con la Justicia y acabó denunciando al banco por despido improcedente.

El pasado 14 de febrero ambas partes llegaron a un acuerdo por el que el BBVA se comprometió a desembolsar 1,7 millones de euros, de los que el exdirectivo deberá devolver 910.000 euros en caso de ser condenado a más de un año de cárcel por el caso Villarejo.

LA INCÓGNITA FG

Queda la incógnita acerca del papel que pudo jugar el expresidente de BBVA, quien, según los fiscales, encargó a Corrochano que contratara a Villarejo por los “vínculos personales” que tenían.

También Béjar apuntó al exbanquero al asegurar que daba cuenta de sus reuniones a González y a sus superiores jerárquicos “para el cumplimiento de las órdenes de contratar a Cenyt y supervisar los servicios durante esos años”.

EL INFORME “FORENSIC”

La consultora PwC elaboró un informe “forensic” a partir de las indicaciones de Garrigues y usando en un primer momento sólo el 9 % de la documentación del banco.

En sede judicial insistió en que para acusar a los imputados hacen falta evidencias documentales, no sólo declaraciones.

EL SEGUIMIENTO DEL BCE

El BCE ha seguido los principales hitos de la investigación, que hasta hace unas semanas ha estado bajo secreto de sumario, con tanta atención como extraordinaria cautela.

El supervisor solicitó a la Audiencia Nacional poder tener acceso a los “hallazgos y descubrimientos realizados en el curso de la investigación interna” que BBVA encargó a los despachos Uría y Garrigues.

CONSECUENCIAS PARA EL BANCO

De momento, el escándalo no pasa factura al banco, que fue el que mejor evolución tuvo en bolsa en 2019 y en lo que va de año.

Aún así, BBVA ha pedido que se deje a la Justicia hacer su trabajo “sin precipitación ni juicios paralelos” y promete que seguirá colaborando para esclarecer lo sucedido.

El banco marca distancias con el pasado y asegura que continuará actuando “con total determinación y diligencia” bajo el liderazgo de su consejo de administración, cuyos miembros “no tienen conexión alguna con el caso”.

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