Los supermercados alemanes se suben al carro de la construcción

Berlín, 8 mar (EFE).- Promotores y cadenas de supermercados como Lidl y Aldi están aprovechado las fuertes subidas en el sector inmobiliario alemán para levantar modernos bloques de apartamentos con tienda en el bajo en las parcelas urbanas donde hasta ahora había establecimientos de una altura.

La tendencia trata de satisfacer a inquilinos en busca de arriendos razonables, inversores que quieren beneficiarse del exuberante mercado inmobiliario y autoridades locales, preocupadas porque la vivienda se ha convertido en una de las mayores preocupaciones sociales.

En el número 45 de la calle Pappelallee, en el demandado barrio berlinés de Prenzlauer Berg, quedaba uno de esos supermercados de una altura de la cadena Rewe, rodeado de un aparcamiento. Un desperdicio de espacio en una ciudad que ha visto cómo en la última década se doblaban los precios de los alquileres.

Decenas de obreros se afanan en la construcción de 240 viviendas para alquiler, un bajo de 2.600 metros cuadrados para uso comercial -de los que 1.500 serán para el antiguo supermercado- y un aparcamiento subterráneo.

Es una inversión de 88 millones de euros que encabeza Trei Real Estate, el brazo inmobiliario del grupo Tengelmann. No es su único proyecto de este tipo en Berlín. Un kilómetro al sur está construyendo, sobre el solar de una antigua filial de Edeka, otro gran proyecto, 68 millones para 187 viviendas y un supermercado; y a kilómetro y medio al noroeste, 45 millones para 117 apartamentos, un supermercado y un garaje.

Los grandes distribuidores también se han subido al carro, con Lidl y Aldi Nord a la cabeza. Estos dos grupos están en manos de las familias Schwarz y Albrecht, entre las más ricas de Alemania.

Aldi Nord está desarrollando dos proyectos, de cien viviendas cada uno. “Tenemos otras 15 iniciativas en distintas fases de planificación e implementación”, explica a Efe un portavoz de la compañía, que apunta que pondrán en el mercado 2.000 pisos.

Lidl ya ha finalizado diez proyectos, principalmente en Berlín. “Tenemos en preparación distintos proyectos, entre otros en Berlín, Múnich y Fráncfort. En Hamburgo queremos empezar una nueva obra”, asegura a Efe Mario Köhler, su portavoz.

Los proyectos están cortados por el mismo patrón, como detalla a Efe la responsable de Comunicación de Trei Real Estate, Kathrin Ossendorf: “Nos concentramos en ciudades con una elevada demanda de vivienda y en supermercados de una sola planta en centros urbanos. Aquí vemos el mayor potencial de reconcentración y la mayor demanda de vivienda extra”.

No obstante, inversores y distribuidores difieren en sus estrategias y en los papeles que adoptan. Andreas Krammer, portavoz de Rewe, subraya a Efe que su empresa “seguirá siendo en primer lugar un distribuidor y no una inmobiliaria” y que prefiere cooperar “con socios activos y con experiencia”. La incursión en el sector inmobiliario, agrega, “no es una decisión estratégica”.

Lidl y Aldi Süd, por su parte, han entrado de lleno -con Lidl estudiando la viabilidad de reconversión de sus 140 tiendas en Berlín- y apuestan por la flexibilidad. Dependiendo del proyecto y las condiciones, actúan como propietarios, promotores, arrendadores e incluso arrendatarios. “Aldi Süd está interesado en todo tipo de proyectos que pueden poner en marcha nuevos conceptos de éxito”, asegura a Efe Tobias Neuhaus, portavoz de la cadena.

Los precios de los futuros alquileres también varían. Algunos de Trei Real Estate alcanzarán los 20 euros por metro cuadrado, mientras que Aldi Nord va a dedicar a vivienda social el 30 % de sus pisos, a 6,5 euros el metro cuadrado.

La estrategia es positiva para sus impulsores y los inquilinos, y encuentra una buena acogida en las autoridades locales. “Es una buena oportunidad para todos”, argumenta a Efe el consultor Harald Simons, de la asesoría inmobiliaria Empirica, quien considera sin embargo que nunca podrá por sí sola solventar el problema de la vivienda y quedará en una “solución nicho”.

Un estudio de la Universidad Técnica de Darmstadt y el Instituto Pestel estimaba que se podrían construir entre 20.000 y 30.000 viviendas sobre los 330 supermercados de una planta de Berlín, entre el 10 y el 15 % de la necesidad actual.

La buena situación de la economía y el empleo, los tipos de interés en mínimos y el creciente atractivo de las grandes ciudades han disparado los precios de la vivienda y los alquileres en Alemania. La escasa capacidad de respuesta del sector privado y las administraciones públicas no ha contribuido a aliviar los problemas. Las protestas sociales se han multiplicado.

En Berlín, Múnich, Hamburgo o Fráncfort se habla de burbuja inmobiliaria. El Bundesbank (banco central alemán) ha advertido de que hasta un tercio del precio de los inmuebles en las grandes ciudades se debe a “sobrevaloraciones especulativas”.

Juan Palop

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