Alemania, Francia y Suecia ya gravan el transporte aéreo como plantea España

Madrid, 10 mar (EFE).- Alemania, Francia, Suecia o el Reino Unido son algunos de los países que ya cuentan con impuestos sobre el uso del transporte aéreo similares al planteado por el Gobierno para España, un tributo que pretende desincentivar el uso del avión por su elevado nivel de emisiones de gases efecto invernadero.

El Ministerio de Hacienda abrió el pasado 28 de febrero dos procesos de consulta pública previa para plantear posibles impuestos al uso del transporte aéreo y los plásticos de un solo uso en el ámbito alimentario.

Las propuestas de Hacienda no incorporan un diseño de gravamen, sino que se limitan a plantear el problema medioambiental que deriva de estos comportamientos y la conveniencia de gravarlos.

En el caso del impuesto sobre el transporte aéreo o billete de avión, varios países europeos lo tienen incorporado a su ordenamiento desde hace años e, incluso, hay una propuesta -firmada por Francia, Alemania, Italia, Dinamarca, Holanda, Suecia, Bélgica, Bulgaria y Luxemburgo- de que se regule a escala europea.

En Francia, la tasa sobre los billetes de avión existe desde 2006 y actualmente oscila entre los 1,5 euros por pasajero para los vuelos internos o a la Unión Europea en clase turista y los 18 euros para los de largo radio en “business”, después de que el Gobierno los subiera para financiar medios de transporte más sostenibles.

También en Alemania se ha encarecido recientemente la tasa aérea para abaratar el tren, con lo que ahora se sitúa en 13,03 euros para vuelos cortos, 33 euros para los de hasta 600 kilómetros y 59 euros para los de larga distancia.

En el Reino Unido, los vuelos que despegan de sus aeropuertos pagan un impuesto por persona de 26 libras (29 euros) si es de corto recorrido y 150 libras (172 euros) si es de larga distancia.

En Suecia el gravámen -del que están exentos los menores de dos años, el personal de aviación y los viajeros en tránsito- oscila entre las 62 y las 416 coronas suecas (5,9 a 39,3 euros) en función de la distancia.

En Austria hace años que el uso del transporte aéreo está sujeto a un impuesto, que va de los 3,5 euros para vuelos europeos a los 17,5 euros para vuelos largos, y que el nuevo Gobierno quiere unificar en un solo tipo de 12 euros por pasajero.

Holanda tramita actualmente la puesta en marcha de un gravamen de 7 euros por pasajero, con cargos adicionales por carga, que se aplicará a partir de 2021.

Por lo que respecta al impuesto sobre los envases plásticos alimentarios de un solo uso, por el momento no existen tributos similares en Europa, entre otras razones porque la Unión Europea aún no ha definido con claridad qué se considera un solo uso, explica a Efe Belén Palao, desde el grupo de expertos de impuestos indirectos de Aedaf.

A pesar de ello, la Unión Europea ha aprobado la prohibición a partir de 2021 de los plásticos de un solo uso para los que hay alternativa, como platos o cubiertos.

Algunos países cuentan con tributos que se enmarcan en la defensa medioambiental, como Dinamarca, que ha establecido una tasa de un mínimo de 4 coronas danesas (0,53 euros) a las bolsas de plástico que suministran las tiendas.

Finlandia grava las botellas de plástico con una tasa de 0,51 euros por litro, aunque puede evitarse si el fabricante utiliza el sistema nacional de reciclaje, con el que se cobra un depósito que se recupera al entregar el envase.

En Bélgica, cada kilo de cubiertos desechables paga un impuesto de 3,6 euros y cada kilo de bolsas de plástico de un solo uso, de 3 euros, a lo que se añade la tasa federal sobre los envases que contienen bebidas.

El Gobierno portugués incluyó en los Presupuestos de 2020 una tasa para los envases plásticos de un solo uso que aún no se ha puesto en marcha, mientras que el Reino Unido prevé establecer en abril de 2022 un gravámen sobre la producción e importación de plásticos destinados al empaquetado que tengan menos de un 30 % de contenido reciclable.

Italia ha aprobado un impuesto sobre el plástico de 45 céntimos de euro por kilo producido, incluido el tetrapak, y Francia ha decidido prohibir progresivamente los plásticos de único uso alimentario, como ya ha hecho con los bastoncillos para los oídos o platos de plástico y como hará el próximo año con pajitas o cubiertos.

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