Inflación en Argentina logra en febrero su registro más bajo en dos años

Buenos Aires, 12 mar (EFE).- Argentina experimentó en febrero pasado una inflación del 2 %, el registro mensual más bajo de los dos últimos años, aunque el índice de precios al consumidor permanece en elevados niveles en términos interanuales.

La variación de febrero en comparación con el primer mes del año muestra una nueva desaceleración en la inflación, que en enero había avanzado el 2,3 %.

Así, los precios al consumidor ralentizaron su incremento por tercer mes consecutivo, pero además el nivel alcanzado en febrero es el más bajo desde enero de 2018, cuando el índice había sido del 1,8 %.

El dato oficial de la inflación estuvo asimismo por debajo del promedio del 2,5 % proyectado para febrero por las consultoras privadas que mes a mes consulta el Banco Central argentino para su informe de expectativas.

“La desaceleración obedece a los altos registros inflacionarios de principios de 2019 (3,8% en febrero 2019). Esperamos que el mismo efecto opere hasta mediados de año”, observó este jueves la consultora LCG en un informe.

El presidente argentino, Alberto Fernández, al frente del Ejecutivo desde diciembre pasado, había afirmado el martes pasado en un acto que la economía “poco a poco empieza a frenar su inflación”, aunque aclaró que “no está resuelto el problema”.

Según el informe difundido este jueves por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, los precios registraron en febrero un aumento del 50,3 % con respecto a igual mes de 2019, una cifra que aún resulta elevadísima.

De acuerdo al informe oficial, los precios de los bienes treparon en febrero un 2,2 % en comparación con enero, con un alza del 2,7 % en alimentos y bebidas, mientras que los servicios aumentaron un 1,7 %.

En la comparación interanual, los precios de los bienes avanzaron un 50 % en febrero y los de los servicios se incrementaron un 40 %.

La desaceleración registrada en febrero se dio en un contexto de tarifas de servicios públicos mayormente congeladas, la aplicación de un sistema de referencias de precios para alimentos básicos y un tipo de cambio oficial controlado por las restricciones cambiarias y la intervención de la autoridad monetaria.

Los precios al consumidor han subido fuertemente en 2018 (47,9 %) y 2019 (53,8 %) en un escenario de fuertes turbulencias financieras y sucesivas escaladas en la cotización del dólar estadounidense que rápidamente se trasladaron a todos los precios de la economía.

Hace una semana, el presidente del Banco Central argentino, Miguel Pesce, ya había anticipado que la inflación se estaba desacelerando, una tendencia que las autoridades esperan se confirme en marzo.

Según Pesce, la “inercia” en la inflación que se da en Argentina, una economía que además está en recesión desde hace dos años, no se resuelve con instrumentos clásicos de política monetaria, como la tasa de interés, sino a través de un “acuerdo” con los diversos actores de la economía.

De acuerdo con el Relevamiento de Expectativas de Mercado elaborado por el Banco Central con base a proyecciones privadas, Argentina acumulará este año una inflación del 40 %.

Según Víctor Beker, director del Centro de Estudios de la Nueva Economía de la Universidad de Belgrano, las expectativas de alzas de precios dependen en Argentina de la inflación pasada y por eso el Gobierno “optó por congelar tarifas y combustibles y ralentizar el tipo de cambio”.

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