Novios y empresas asumen que se reducirá el número de invitados a las bodas

Barcelona, 29 mar (EFE).- Tanto las parejas que han tenido que posponer sus enlaces de primavera a otoño por el coronavirus como las empresas proveedoras del sector dan por hecho que las bodas ya no podrán ser como antes y que se reducirá inevitablemente el número de invitados a las celebraciones.

Ya sea porque algunos invitados tengan aprehensión a acudir a un evento multitudinario o porque tras el estado de alarma se decreten algunas restricciones de aforo, aquellos que han reprogramado sus bodas para el final de verano y principios de otoño temen no poder celebrarla para las 200 personas que habían planeado.

Según una encuesta del portal de ayuda a la organización de enlaces Zankyou, el 82 % de los novios tiene miedo de que haya bajas entre los invitados a sus bodas.

Andrea, de Barcelona, y Eva, de Ciudad Real, con bodas previstas para otoño, han explicado a Efe que son conscientes de que hasta el último momento no tendrán confirmaciones reales sobre los asistentes a sus enlaces.

“Las bodas, al menos durante un tiempo, no volverán a ser como antes. Habrá menos besos y abrazos y desde luego también menos invitados”, ha afirmado a Efe Cristina González, de la Finca el Campillo.

González ha señalado que los proveedores de bodas, principalmente servicios de catering y salones de eventos, están estos días intentando prever qué puede pasar en los próximos meses y cómo pueden amortiguar las consecuencias.

“Nuestra previsión son pérdidas de alrededor de un 30 por ciento, contando que habrá menos bodas este año y que acudirá menos gente”, ha añadido.

“Veremos cómo nos amoldamos, pero habrá que tomar medidas, seguramente, por ejemplo, colocando a menos personas en cada mesa”, ha apuntado.

También Rafa Echeverría, de Quilicuá catering, ha señalado que las bodas no se están cancelando sino posponiendo, por lo que “aún se puede salvar la temporada”, aunque ha reconocido que habrá pérdidas porque sí caerán los invitados a los enlaces.

“Lo que sí sería catastrófico es que ya se tuviera que posponer todo a 2021”, ha señalado el empresario.

El 7 de marzo, el último sábado antes del estado de alarma, se celebraron en España las primeras y, de momento, últimas bodas de esta temporada, que arranca para la mayoría de proveedores en marzo y termina en octubre.

Aunque este año la temporada es otra historia, con más bodas que nunca en jueves, domingo, e incluso entre semana en agosto.

El 21 de marzo tenían que casarse Daniel y Carolina, en un enlace con 200 invitados que se ha pospuesto a septiembre, aunque aún no se atreven a comunicar la fecha definitiva a sus invitados.

Teniendo en cuenta que las parejas tardan unos 12 meses de media en organizar su gran día y se gastan una media de 20.500 euros, la crisis sanitaria que ha paralizado el país representa un “imprevisto” de no pequeñas consecuencias, según han señalado a Efe los responsables de Bodas.net.

Aunque más allá de ilusiones personales, los que temen las consecuencias económicas son todas las empresas que viven de las 27.000 bodas que se celebran al año, incluidas marcas de moda nupcial, floristerías, fotógrafos…

Anna, organizadora de bodas de Just Married, ha explicado a Efe que aunque las ceremonias se pospongan el sector sigue haciendo frente a gastos fijos.

“Nuestros pagos son a plazos. Eso significa que los plazos de bodas pospuestas quedan también pospuestos y los ingresos que teníamos previstos no llegarán hasta no sabemos cuándo”, ha añadido.

Por ahora, la mayoría de proveedores de bodas han pospuesto las bodas de marzo, abril y mediados de mayo.

Siguen en marcha oficialmente las de junio y julio, aunque todo el mundo, empezando por los novios, se mantiene a la expectativa de tener que cambiar de fecha y ha pedido a sus agencias de viajes que también dejen abiertos sus vuelos para unos viajes de novios que inevitablemente se verán afectados por la globalización de la pandemia de COVID-19.

Lara Malvesí

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