Los empleados no esenciales dejarán de acudir mañana a sus puestos de trabajo

Madrid, 29 mar (EFE).- Los empleados no esenciales que todavía acudían a su puesto de trabajo dejarán de hacerlo a partir de este lunes y hasta el próximo 9 de abril, una medida con la que el Gobierno pretende mantener la economía en “hibernación” para intentar contener la epidemia de coronavirus.

El permiso retribuido recuperable aprobado este domingo en un Consejo de Ministros extraordinario no equivale a unas vacaciones pagadas, ha advertido el Gobierno, ya que los empleados tendrán que recuperar las horas una vez que vuelvan al trabajo.

El objetivo, ha explicado la portavoz del Gobierno María Jesús Montero, es reducir aún más la movilidad para evitar la expansión del virus, por lo que la medida no afecta a quienes ya se encuentran en sus domicilios: trabajadores afectados por expedientes de regulación de empleo (ERTE), de baja por incapacidad temporal, maternidad o paternidad o en situación de teletrabajo.

En el caso de ERTE con reducción de jornada, el permiso se aplicará en el porcentaje de la jornada no afectada por el expediente y se recuperarán las horas correspondientes a esa parte.

A falta de que se publique en el BOE el real decreto-ley con los sectores a los que afectará la medida, los borradores a los que ha tenido acceso EFE exceptúan las actividades ya consideradas esenciales en la declaración de alarma, como sanitarios, fuerzas y cuerpos de seguridad, el sector agroalimentario o el transporte de mercancías.

Asimismo, también se establecen más de una treintena de excepciones que implican que seguirán acudiendo al puesto de trabajo empleados domésticos, repartidores, cajeros de supermercado, la restauración para entrega a domicilio, los que trabajan en centros de mayores o quiosqueros.

El funcionamiento del permiso se asimila a una distribución irregular de la jornada: el trabajador percibirá íntegramente todos los conceptos de su salario aunque permanezca en su domicilio y después tendrá que recuperar todas las horas cobradas y no trabajadas.

En este periodo se mantendrán vigentes todas las obligaciones de empresas y trabajadores de pago de las cuotas y demás conceptos de recaudación conjunta.

Para la recuperación de estas horas, el Gobierno da de plazo hasta el 31 de diciembre y se realizará por acuerdo entre la empresa y los trabajadores, siempre respetando los periodos mínimos de descanso diario y semanal, la jornada máxima anual y los derechos de conciliación de la vida personal, laboral y familiar.

Montero ha planteado la intensificación de la paralización económica durante estas dos semanas -que en la práctica supondrá ocho jornadas laborables- como una extensión de la Semana Santa, con la intención de reducir la movilidad a la de un fin de semana de confinamiento.

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha defendido que no se trata de una imposición, sino de una medida más de flexibilidad para las empresas, que podrán seguir presentado ERTE durante este periodo.

“Los trabajadores desde mañana, lunes, hasta el 9 abril han de quedarse en sus casa”, ha resumido la ministra, que ha defendido que nadie perderá derechos: ni los trabajadores, que van a percibir su retribución por todos los conceptos; ni las empresas, ya que los empleados recuperarán después las horas.

“No vamos a aceptar presiones de ningún tipo”, ha subrayado Díaz, quien ha asegurado que el “interés general” es lo que guía al Gobierno después de que la CEOE advirtiera de un “enorme impacto sin precedentes” por esta medida, que a su juicio “puede llevar a una crisis más profunda de la economía que podría llegar a ser social”.

Montero, por su parte, ha defendido esta “innovadora” medida que minimiza la movilidad sin establecer el cierre de la actividad, sino que deja en “hibernación” la economía para facilitar la recuperación una vez superada la epidemia.

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