COVID-19, un torpedo inesperado a la línea de flotación de muchos ganaderos

Madrid, 3 abr (EFE).- El cierre de los restaurantes y la incertidumbre del consumidor ante la situación provocada por el coronavirus ha provocado que en tres semanas el virus sea ya un actor impredecible en el ámbito económico y un torpedo a la línea de flotación de muchos ganaderos e industriales de un sector que supone el 1,2 % del PIB.

Las ventas de cordero, cochinillo, ibérico, piezas de vacuno de alta gama o queso selecto viven horas muy bajas por la irrupción de un minúsculo patógeno que pone en jaque a un sector mayúsculo para la economía como es el ganadero, que representa el 1,2 % del PIB, y sus industrias afines, con muchos emprendedores abocados a la ruina sobre todo si el estado de alarma se prolonga.

Si hay una producción que lo ha notado desde el primer minuto que entró en vigor el estado de alarma (14 de marzo) y con él el cierre de los restaurantes ha sido el de la carne de cordero: un producto muy circunscrito al canal Horeca, aunque lleva tiempo intentando reconvertirse para ofrecer nuevos cortes en carnicerías y supermercados y aumentar el consumo del hogar.

Además, se han suspendido las cotizaciones de cordero en muchas lonjas agropecuarias, lo que supone suprimir precios de referencia para las transacciones de compra-venta ante la incertidumbre y distorsión del mercado, según explican fuentes sectoriales a Efe.

Hay cooperativas que ya han comenzado a buscar alternativas y están ofreciendo cordero a domicilio, incluso listo para consumir.

El ovino y el caprino de carne generan anualmente un valor cercano a los 1.260 millones de euros (el 6,5 % de la producción final ganadera cárnica).

El cochinillo o el lechoncillo ibérico siguen una tendencia similar y ya no cotizan en algunas lonjas, o si lo hacen van a la baja hasta el punto de haberse abaratado cerca de cinco euros cada unidad en siete días.

Según explicó a Efe, la Marca de Garantía Cochinillo de Segovia estudia medidas como congelar producto y, en el caso del ibérico, la Interprofesional (Asici) acaba de pedir al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación la retirada de entre el 15 y el 20 % de los lechones ante la caída de la demanda.

En el resto del sector del porcino la situación oscila desde lo que ocurre en el de capa blanca -que “aguanta” el tirón, con una demanda y precios más o menos estables según fuentes de la producción- hasta el caso del ibérico (especialmente jamones y paletas), que se aboca a una crisis por el cierre de la restauración y perder cuota en el retail en favor de alternativas más económicas.

Hay empresas del ibérico, como “Dehesas Reunidas”, que venden todo su producto a la hostelería y se han quedado con comercio “cero”, según indica su gerente, José Javier Carbonero, por lo que están bajando precios y potenciando la venta por internet.

El total del porcino tiene un valor anual de 7.400 millones de euros, lo que significa el 39 % del total ganadero y el 14 % del agroalimentario.

En el caso del vacuno, son los cortes más selectos los que sufren las consecuencias con descensos de hasta seis céntimos semanales en todas las categorías de ternera en la lonja de referencia de Binéfar.

La carne de vacuno supone 3.363 millones del euros, según los últimos datos oficiales, el 17 % del total ganadero.

La leche líquida mantiene su demanda, con reabsorción por la distribución de la que no se vende en la restauración, pero sí hay problemas para los quesos de alta gama (como los puros de oveja, cabra o con sellos de calidad), vinculados más a la restauración, según detallan desde la Federación de Industrias Lácteas (Fenil).

Hay organizaciones agrarias que se han quejado de que algunas industrias están aprovechando esta crisis para especular y bajar el precio en origen de leche de cabra y oveja, y han alertado de la entrada “masiva” a España de leche y derivados de Francia, Alemania o Portugal a precios por debajo de coste, que podrían hundir más las cotizaciones.

El consumo de huevos en los hogares ha repuntado por el confinamiento, y lo que ha servido para salvar parte de la producción que no se vende al Horeca; pero hay pequeñas empresas y tiendas especializadas más afectadas por el cierre hostelero o la reducción de clientes; el sector de avicultura de puesta alcanza 1.253 millones de euros al año (6,5 % del total ganadero).

Con el 12 % del valor ganadero y 2.350 millones de euros, la carne de ave (especialmente la de pollo) vuelve a salvar una crisis al ser un alimento económico y de consumo transversal: de hecho, han subido un 25 % las ventas en el retail, que les sirve para superar el cierre de los bares, según han señalado desde la interprofesional Propollo.

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