La construcción teme agravar pérdidas con un parón que afecta a otras industrias

Madrid, 6 abr (EFE).- La paralización de toda actividad económica no esencial para frenar al COVID-19 ha llevado a sectores inicialmente no afectados, como la construcción, a parar durante dos semanas, lo que hace temer que se agravarán sus pérdidas, mientras que otras industrias, aunque pueden continuar con la actividad, ven ésta muy mermada por el parón en este sector y en la automoción.

El Gobierno decidió proceder a una hibernación de las actividades no esenciales, durante dos semanas, para parar la extensión de la pandemia en el país, y ya se ha cumplido la primera.

El sector de la construcción, que inicialmente no se vio afectado por las primeras restricciones del Gobierno, teme un aumento de las pérdidas económicas y el desempleo con una medida que afecta al mes a 1,8 millones de trabajadores directos y otro medio millón indirectos, según la patronal de las constructoras y concesionarias de infraestructuras (Seopan).

Además, si el estado de alarma durara dos meses, las pérdidas se aproximarían a los 3.000 millones de euros, según las estimación de la patronal de la reforma Andimac, que calcula que la caída de actividad en la construcción entre marzo y mayo rondará el 80 %, tras evaluar los datos de una encuesta efectuada a 370 empresas, con más de 350.000 trabajadores autónomos “técnicamente” parados.

El presidente de la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), Juan Lazcano, ha dicho que esta paralización total “puede aumentar el impacto sobre el empleo”, y ha señalado que hay una “gran carencia” en el sector de material de protección (mascarillas y “Epis”) para el reinicio de la actividad.

Además, ha dicho que la recuperación de los permisos retribuidos será “más problemática” para la edificación, en la que confluyen muchos oficios (albañilería, fontanería, etc.)

También ha reclamado que se efectúen a las empresas adjudicatarias de obra pública anticipos, “lo antes posible”, de las certificaciones de las obras de marzo, así como anticipos a cuenta de obras futuras ya cerradas.

Mientras algunas actividades como la construcción de obra no esencial han tenido que parar para reforzar el control sobre el coronavirus, otras declaradas básicas siguen adelante.

Es el caso de la conservación de infraestructuras, donde 12.000 operarios de mantenimiento y conservación de carreteras han continuado realizando su labor estos días, según ha explicado a Efe el director gerente de la Asociación de Empresas de Conservación y Explotación de Infraestructuras, ACEX, Pablo Sáez.

Con unas medidas de seguridad reforzadas tras la declaración del estado de alarma, en la conservación de carreteras se han establecido servicios mínimos y retenes para garantizar la vigilancia y el perfecto estado de la red de carreteras, atención a incidencias o control de túneles.

La industria química también está entre los sectores que pueden seguir operando, al estar incluidas en la Ley de Infraestructuras Críticas, aunque lo está haciendo a entre el 80 % y el 85 % de su capacidad por la repercusión que está teniendo en algunas empresas del sector la paralización de la actividad en la construcción y en la industria del automóvil, en contraste con la industria química que trabaja para la alimentación o el ámbito sanitario.

El director general de la Federación Empresarial de la Industria Química Española (Feique), Juan Antonio Labat, espera que la actividad en la automoción se pueda reactivar entre finales de este mes y mediados del siguiente, aunque será paulatina, y, en el caso de la construcción, se verá antes una recuperación mayor en la obra pública que en la privada.

La automoción, que lleva parada desde el mes de marzo, fue el primer sector en paralizar las fábricas, con el consecuente impacto en toda la cadena de valor y en otros sectores, como el químico o el acero.

Además, el periodo de hibernación ha afectado al suministro de piezas y transporte de mercancías, lo que ralentizará la puesta en marcha de las fábricas en su momento, según han explicado a Efe fuentes de la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles (Anfac), que ya ha presentado al Ministerio de Industria y a los sindicatos unos protocolos sanitarios muy exigentes para reanudar la producción cuando pase este ciclo.

Otro sector damnificado por el cierre de las fábricas de automóviles es el de componentes de automoción, que sólo mantiene la producción destinada a mercados que todavía no han sido cerrados o que se reactivan, como China, y a cumplir con ciertos contratos internacionales, según la Asociación Española de Proveedores de Automoción, Sernauto.

Esta asociación prevé que la recuperación de la actividad no será inmediata, sino que tendrá un arranque progresivo, vinculado a la reactivación y evolución de los principales mercados, y calculan que para recuperar la facturación previa a la crisis pueden pasar entre 6 y 12 meses.

Por lo que se refiere a la siderurgia, algunas empresas han estado despachando material a sus clientes internacionales y otras han seguido fabricando para los sectores críticos definidos por el Gobierno (agroalimentario, sanitario químico y energético) con un ritmo de trabajo y una plantilla operativa reducida, ha indicado a Efe el director general de Unesid, Andrés Barceló.

Otras empresas siderúrgicas, que ya tenían previsto parar unos días en Semana Santa, han ampliado las vacaciones y han acordado con los representantes de los trabajadores la forma de recuperar el permiso retribuido.

Todas las siderúrgicas esperan poder recuperar el ritmo de producción ordinario en cuanto se levanten las restricciones y comience la normalización de los mercados, tanto en clientes finales como en distribución.

Por su parte, la industria del sector de las baldosas cerámicas espera retomar la producción a partir del próximo 10 de abril, según la Asociación Española de Fabricantes de Azulejos y Pavimentos, ASCER, que ha recordado que la demanda en el sector cerámico ha caído en su conjunto un 60 %.

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