El IPC en EE.UU. cae un 0,4 % en marzo, arrastrado por el precio de la gasolina

Washington, 10 abr. (EFE).- El índice de precios al consumo (IPC) en Estados Unidos cayó un 0,4 % en marzo pasado, cuando empezó a notarse en el país la propagación del coronavirus, arrastrado por el descenso de la gasolina, informó este viernes el Departamento de Trabajo.

Esta bajada mensual del IPC es la mayor desde enero de 2015, mientras que la inflación subyacente, que excluye los precios de los alimentos y combustibles, los más volátiles, disminuyó un 0,1 % el mes pasado, en su primera caída en diez años.

Por su parte, la inflación interanual subió en marzo el 1,5 %, un ascenso notablemente menor al registrada en febrero, del 2,3%, mientras que la subyacente ascendió 2,1% en los últimos doce meses.

El motivo principal de la caída del IPC en marzo fue el descenso del 10,5% del precio de la gasolina; a lo que se sumó la bajada de los billetes de avión y de la ropa.

En conjunto el precio de la energía bajó un 5,8 % en marzo, en la que es su mayor caída mensual desde enero de 2015: Dentro de esta bajada se incluye la de gasolina, cuyo precio ha retrocedido por tercer mes consecutivo, y la del gas natural, cuyo precio disminuyó en marzo un 1,4 %.

Por contra, los precios de la comida aumentaron el 0,3 % en marzo, tras una subida del 0,4 % en febrero.

Por productos, la fruta y la verdura experimentaron una alza del 0.8 % el mes pasado, mientras que el precio de los lácteos ascendió un 0,6 %; y los índices del pan, la carne, el pollo, el pescado y los huevos se incrementaron un 0,1%, respectivamente.

La pandemia de COVID-19 ha impactado enormemente en la economía de Estados Unidos y en la mundial, y se espera que los precios continúen bajando en los próximos meses.

Uno de los sectores más afectados es el de la automoción, que durante el mes de marzo experimentó una caída de los precios del 0,4% en los vehículos nuevos. Por su parte el precio de la vivienda se mantuvo el mes pasado invariable.

Antes de la propagación del coronavirus la inflación ya estaba en EE.UU. en niveles históricamente bajos.

La pandemia ha afectado también al mercado laboral, donde, según datos dados a conocer el jueves, casi 17 millones de trabajadores han perdido su trabajo en apenas 21 días, después de que la semana pasada otros 6,6 millones solicitaran el subsidio por desempleo en EE.UU.

Para contrarrestar los efectos de la crisis sanitaria en la economía, el Congreso ha aprobado y el presidente Donald Trump ha promulgado el mayor paquete de estímulo fiscal de la historia por valor de más de 2 billones de dólares.

No obstante, ante el avance implacable del virus, los demócratas del Congreso de EE.UU. han estado presionando en los últimos días para incluir 250.000 millones de dólares para hospitales en un nuevo paquete de estímulo de 2,5 billones de dólares para suavizar el parón económico.

Frente a los intentos de los demócratas para aumentar los fondos para los hospitales, los republicanos han contraatacado con otra propuesta de 250.000 millones de ayuda a pequeños negocios.

El jueves, la Reserva Federal (Fed) anunció un nuevo programa de préstamos de 2,3 billones de dólares para respaldar a las pequeñas y medianas empresas (pymes) y a los gobiernos estatales y locales ante la crisis económica desencadenada por la pandemia.

El banco central estadounidense ha liderado la respuesta económica al desplegar todo su imponente arsenal para el estímulo monetario.

Hace dos días, reveló con la publicación de las actas de su última reunión de emergencia, el pasado 15 de marzo, la alarma y la “profunda incertidumbre” que presidieron ese encuentro, donde decidió recortar los tipos de interés a casi el 0% y aprobar una inyección masiva de liquidez.

En una decisión no vista desde la crisis financiera de 2008, la Fed recortó los tipos de interés de referencia hasta dejarlos entre el 0% y el 0,25 % y anunció un programa de recompra de activos por valor de 700.000 millones de dólares, que posteriormente aumentó.

A estas medidas, ha sumado varias rondas de sucesivas inyecciones de liquidez a los mercados, entre las que incluyó la apertura de una “ventanilla de descuentos” para ofrecer préstamos a corto plazo a los bancos ante las tensiones financieras registradas.

A nivel internacional, el banco central estadounidense también ha anunciado una medida coordinada con otros grandes bancos centrales para canalizar y garantizar la liquidez a los mercados globales a través de líneas “swap” de intercambio del dólares.

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