La recogida de frutas y hortalizas en la UE, amenazada por falta mano de obra

Madrid, 15 abr (EFE).- El inicio de las campañas hortofrutícolas en la UE está amenazado por el cierre de fronteras y la limitación de movimientos por el COVID-19, lo que ha generado una necesidad de mano de obra de varios centenares de miles de trabajadores que se intuye difícil de cubrir en su totalidad.

Esa situación es ya patente en las principales potencias agroalimentarias de la Unión Europea, como Francia, Italia, Alemania o España, que intentan articular recursos para buscar esos trabajadores que aseguren la recogida de los frutos porque, de lo contrario, habrá repercusiones económicas para las empresas del sector y podría verse afectado el abastecimiento de la cadena.

En Italia se puede perder hasta el 40 % de la producción de frutas y verduras según la asociación de agricultores Coldiretti.

Cada año se desplazan a este país 370.000 temporeros, un tercio de ellos procedentes de Rumanía, pero éste se han quedado en sus países, lo que ha llevado al Gobierno italiano a reunirse con el embajador rumano para permitir la llegada de jornaleros.

Sindicatos y asociaciones de derechos humanos han pedido incluso la regularización de los inmigrantes “sin papeles” para que puedan acceder a prestaciones y subsidios.

En Alemania, se calcula que el campo necesita a 300.000 temporeros desde abril hasta junio, unos empleos en su mayoría cubiertos por extranjeros.

El departamento de Agricultura alemán reaccionó con una campaña para suplir esos puestos con trabajadores de otros sectores ahora parados, con estudiantes o con refugiados a los que se agilizaría su permiso de trabajo.

Finalmente, el Gobierno germano permitió la entrada de 40.000 temporeros comunitarios por mes, que llegan al país en transportes especiales -sea en autobús o avión- desde Polonia, Rumanía o Bulgaria.

En Francia, su Gobierno lanzó un llamamiento el pasado 24 de marzo para que los desempleados y las personas en paro parcial (ERTE) acudieran al campo a suplir los 200.000 empleos directos que se necesitaban.

El sindicato agrario Fnsea puso en marcha la iniciativa “Brazos para tu plato” en la que se han inscrito 240.000 personas y el departamento de Agricultura señaló que por ahora no hay necesidades suplementarias.

En paralelo, el Ministerio de Trabajo francés activó otro dispositivo equivalente para cubrir las bajas que se han producido como consecuencia del confinamiento.

En España, el Gobierno ha estimado que faltan más de 75.000 personas para cubrir mano de obra en las próximas semanas, cuando comienzan las campañas fuertes de recogida de frutas.

Para facilitarlo, ha aprobado una norma por la que se permite excepcionalmente que los parados puedan simultanear el cobro de su subsidio con un jornal en el campo y prolongar permisos de residencia de extranjeros que ya estaban en el país para otras campañas agrícolas.

Hay casos como el de la agricultora oscense Nuria Florenza que necesita contratar a 15 personas en los próximos diez días porque los senegaleses y malienses con los que suele contar no podrán hacerlo en esta campaña; algo parecido a lo que le ocurre al tabaquero cacereño Dionisio Sánchez o al fruticultor leridano Pere Roque que demandan, cada uno, la incorporación en breve de seis trabajadores.

El Gobierno español aseguró que serían las empresas agrarias las que harían sus demandas en coordinación con los servicios públicos de Empleo pero también han surgido otras iniciativas para casar oferta con demanda a través de bolsas de empleos lanzadas por organizaciones agrarias como Asaja.

En las próximas semanas se podrá ver si finalmente el campo europeo ha sido capaz de dar una alternativa laboral a muchos desempleados y afectados por el parón de la actividad en otros sectores debido a la pandemia del coronavirus y con ello confirmar que, nuevamente, el sector primario se convierte en refugio de empleo en épocas de crisis.

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