Regularizar los migrantes del campo italiano, otra urgencia en la pandemia

Roma, 23 abr (EFE).- Un jornalero extranjero llega para trabajar, de sol a sol, en los campos italianos por apenas 30 euros diarios si cae en la red de la ilegalidad. Son los primeros peones de un sistema de explotaci贸n que Italia quiere “limpiar” con una regularizaci贸n de inmigrantes que los sindicatos ven urgente, y m谩s con la pandemia.

“Estas personas llevan los alimentos a nuestras mesas. Es una cuesti贸n de justicia social permitir que emerjan a trav茅s de una regularizaci贸n”, sostiene Giovanni Minnini, secretario general del sindicato FLAI-CGIL en una conversaci贸n con la prensa internacional.

Su organizaci贸n lleva a cabo cotidianamente lo que 茅l denomina “sindicalismo de calle”, visitando los terrenos agr铆colas del pa铆s, donde en numerosas ocasiones observan un sistema de trabajo en el que, denuncia, la “humanidad es olvidada”.

Se refiere, por ejemplo, a los jornaleros irregulares que habitan en los “guetos” de Foggia, en la regi贸n de Apulia (sur de Italia), el “tac贸n de la bota”, en las t贸rridas y duras tierras de la isla de Sicilia o en las m铆seras barracas de la calabresa Rosarno.

UNA REGULARIZACI脫N EN EL HORIZONTE

El Gobierno italiano ha reconocido que planea regularizar a unos 200.000 inmigrantes irregulares para tratar de reducir la econom铆a sumergida, controlar la evoluci贸n del coronavirus y suplir la falta de mano de obra en la agricultura a causa de la pandemia.

El problema es que muchos trabajadores de pa铆ses europeos como Polonia, Ruman铆a o Bulgaria no han podido entrar esta temporada en Italia por el cierre de fronteras provocado por la crisis sanitaria y ahora se necesita mano de obra para no perder el producto.

La organizaci贸n de agricultores Coldiretti estima que el bloqueo de fronteras ha hecho que se pierda la mano de obra de 200.000 extranjeros que antes viajaban a Italia en la temporada de recogida, lo que podr铆a acarrear la p茅rdida del 35 % de la recolecci贸n.

EL “CAPORALATO”, UN SISTEMA EXPLOTADOR PERSEGUIDO PERO VIGENTE

En las tierras italianas muchas empresas optan por contratar jornaleros legalmente, pero otros, por contra, recurren al “caporalato”, a un capataz que recluta a migrantes irregulares para explotarlos en los campos aprovech谩ndose de su indefensi贸n.

Cargados en furgones, llegan a las plantaciones para trabajar en muchas ocasiones entre ocho y doce horas por 20 o 30 euros diarios, menos de la mitad del salario legal, explica el sindicalista.

Esto equivale a unos tres euros por cada hora de duro trabajo en el campo, en el mejor de los casos.

Esos capataces seleccionan a los trabajadores qued谩ndose con parte del dinero que el patr贸n ofrece como jornal y, adem谩s, el explotado no puede denunciar su situaci贸n porque se quedar铆a sin trabajo y, por tanto, sin sustento.

Una situaci贸n que persiste, a pesar de que Italia introdujo en 2011 el delito de reclutamiento de trabajadores, que estipula c谩rcel y multas a quien recabe mano de obra para ofrec茅rsela a terceros en condici贸n de explotaci贸n.

De hecho la precariedad, se帽ala, se ha visto agravada por la supresi贸n del “permiso de residencia por motivos humanitarios”, ordenado en 2018 por el ultraderechista Matteo Salvini cuando era ministro del Interior, aumentando el n煤mero de personas en situaci贸n irregular.

En este negocio tambi茅n opera el crimen organizado: “Est谩 claro que, si no regularizamos pronto a los trabajadores, las mafias se aprovechar谩n. El Estado debe actuar r谩pido; si no ser谩 una oportunidad para sus negocios sucios, es urgente”, avisa Minnini.

El fen贸meno sin embargo no solo se circunscribe al sur de Italia, sino que tambi茅n alcanza al pr贸spero norte, aunque en menor medida, y se han registrado situaciones de explotaci贸n en la alpina Bolzano o en la regi贸n de Emilia-Roma帽a.

UN PROBLEMA MILLONARIO Y GLOBAL

El IV Informe sobre Agromafia, realizado por el Observatorio Placido Rizzotto en 2018, estima que los jornaleros en riesgo de contrataci贸n ilegal eran entonces unos 430.000, de los que m谩s de 132.000 se encontraban en situaci贸n de “grave vulnerabilidad”.

Detr谩s de este escenario se esconden cifras multimillonarias: el negocio del trabajo ilegal en el campo vale 4.800 millones de euros, mientras que la evasi贸n fiscal alcanza los 1.800 millones de euros, de acuerdo a la misma fuente.

En cualquier caso, el sindicalista insiste en que no se trata de un problema genuinamente italiano, sino que se propaga por otros pa铆ses c贸mo 茅l mismo ha podido comprobar. asegura, en Grecia o en los campos de fresas de Huelva, en el sur de Espa帽a.

Por eso, aboga por que la regularizaci贸n o los avances legislativos contra la explotaci贸n en Italia se repliquen en otros lugares.

“Este problema existe en todo el mundo”, zanja Minnini.

Contrarios a estos planes de regularizaci贸n se han mostrado partidos de la derecha.

Tambi茅n el ultraderechista Salvini los ha considerado una “locura” y preferir铆a recurrir a estudiantes o parados italianos antes que a migrantes.

“En otras palabras, primero los italianos”, sostuvo este jueves el pol铆tico, repitiendo su manido lema una vez m谩s.

Gonzalo S谩nchez

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