El 22,8% de la cartera crediticia de Panamá se ha modificado como alivio ante la COVID-19

Panamá, 27 abr. (EFE).- El 22,8 % de la cartera crediticia de Panamá ha sido modificada hasta ahora como alivio a los clientes ante la crisis del COVID-19, dijeron este lunes representantes de la banca, que admitieron impactos en el sector así como los esfuerzos para garantizar la liquidez que le permitirá seguir apoyando el desarrollo nacional.

La Superintendencia de Bancos de Panamá (SBP) informó que trascurridos los primeros 30 días de vigencia de unas medidas para permitir el aplazamiento temporal de pagos de acreencias se ha modificado “un saldo de cartera equivalente a 12.545 millones de dólares, lo que representa cerca del 22,8 % del total de la cartera de préstamos al primer trimestre” de 2020.

Esas cifras involucran 556.404 operaciones de crédito personales y empresariales, siendo las operaciones de banca de personas, en particular en la cartera hipotecaria residencial, tarjetas de crédito y préstamos personales, las que mayores modificaciones acumulan, de acuerdo con los datos del ente regulador.

El acuerdo 2-2020 emitido el 16 de marzo pasado por la Superintendencia creó la categoría de crédito modificado, que permite a los bancos cambiar las condiciones originalmente pactadas de los préstamos sin que esto se considere una reestructuración.

La presidenta de la Junta Directiva de la Asociación Bancaria, Aimeé Sentmat de Grimaldo, valoró este lunes en una conferencia virtual como positivo el hecho de que en los primeros 30 días de la moratoria temporal la mayoría de los clientes han cumplido con sus pagos.

Citó como ejemplo la cartera de tarjetas de créditos, en la que entre el “40 % y el 50 % de los clientes ha hecho sus pagos mínimos”, o que solo el 16 % del portafolio de hipotecas de viviendas (84.000 familias) ha sido modificado.

La Superintendencia bancaria panameña recordó que los bancos y sus clientes “todavía pueden cumplir el período de 120 días que estableció el Acuerdo 2-2020 para completar la revisión y modificación de sus préstamos”.

“El objetivo de la Superintendencia siempre será que la Banca siga con un rol positivo en proveer recursos para recuperación de la economía, bajo condiciones que sabemos serán diferentes al desempeño que en tiempos recientes tuvo la economía nacional”, dijo el ente.

Por ello, añadió el regulador, será importante combinar “políticas públicas orientadas a estimular la economía desde la esfera de la política fiscal y la capacidad de la banca para inyectar crédito a la economía en condiciones de seguridad y solidez”, añadió.

PRIMEROS IMPACTOS DE LA CRISIS DEL COVID-19 EN LA BANCA DE PANAMÁ

La agencia calificadora de riesgo Moody’s cambió la perspectiva del sistema bancario panameño de estable a negativa con base en factores como el “esperado debilitamiento de los indicadores de rentabilidad, mayor necesidad de liquidez en el muy corto plazo y un deterioro en la calidad de la cartera”, entre otros.

Moody’s, lo mismo que el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), proyectan que el PIB panameño tendrá un crecimiento negativo del -2 % este 2020, muy lejos de la expansión del 3 % registrada en el 2019, la tasa más baja en una década.

“Para nadie es sorpresa que las carteras de crédito se van a ver impactadas” por la situación derivada de la pandemia del COVID-19 y que haya un incremento en la mora por ejemplo, pero la banca va a “reaccionar rápido con refinanciamientos”, con el “establecimiento de provisiones”, entre otros, dijo la presidenta de la Junta Directiva de la Asociación Bancaria.

Recordó que el sistema bancario panameño está robusto, lo que se evidencia en sus niveles de liquidez y solvencia a febrero pasado, de unos 76.000 millones de dólares, “muy por encima de los requerimientos mínimos”.

La liquidez “se vuelve el activo principal” en estos momentos, el regulador bancario está “muy activo para compensar” la situación y hay mesas establecidas con el Ejecutivo en las que se trabaja precisamente para garantizar fondos líquidos al sistema, añadió.

Para la fase de reactivación tras confinamiento la “banca tiene que tener capacidad de poder prestar. El 50 % del producto interno bruto (PIB) de Panamá viene del consumo, y eso viene del crédito. Debemos manejar con eficiencia la liquidez y dejar a la banca tomar las medidas técnicas” en consecuencia, agregó Sentmat.

Panamá, que registraba hasta el domingo 165 fallecidos y 5.779 casos confirmados de COVID-19, se encuentra bajo cuarentena indefinida desde el pasado 25 de marzo, aunque dos semanas antes de esa fecha ya se habían cerrado las escuelas, los comercios e industrias no esenciales, y prohibido las aglomeraciones.

Acerca de ProfesionalesHoy 31517 Articles
Equipo editorial de ProfesionalesHoy