La pandemia amenaza a 436 millones de empresas y 1.600 millones de trabajadores

Ginebra, 29 abr (EFE).- Más de 436 millones de empresas corren el riesgo de interrumpir su actividad debido a la crisis generada por el COVID-19, que también amenaza el sustento de 1.600 millones de trabajadores de la economía informal, la mitad de la fuerza laboral mundial, alertó hoy la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En su tercer informe sobre el impacto de la pandemia en el mercado laboral global, la OIT aumenta el pesimismo de anteriores análisis, y subraya que para evitar el colapso de muchas empresas y mantener el modo de vida de los más vulnerables es necesario diálogo social y medidas urgentes y coordinadas por parte de los gobiernos.

El estudio “muestra de forma descarnada que la crisis en el mercado laboral, con todas sus consecuencias, está profundizándose”, subrayó en rueda de prensa el director general de la OIT, Guy Ryder.

El organismo que dirige calcula que unos 232 millones de empresas de comercio mayorista y minorista, 111 millones del sector manufacturero, 51 millones en la hostelería y 42 millones en otras actividades, como la inmobiliaria, están en serio peligro.

“Millones de empresas en el mundo están al borde del colapso, carecen de ahorros y de acceso al crédito. Éstos son los verdaderos rostros del mundo del trabajo, y si no se les ayuda ahora, sencillamente perecerán”, advirtió.

La crisis tendrá un especial impacto negativo en la economía informal, de la que viven más de la mitad de los trabajadores del mundo (2.000 de los 3.300 millones globales), por lo que se estima que 1.300 millones de ellos “corren peligro inminente de ver desaparecer sus fuentes de sustento”, subraya el estudio.

La pandemia, añadió el director general, aumentará la pobreza relativa de los trabajadores informales, lo que se traducirá en que el porcentaje de aquellos que ganen menos de la mitad del salario medio nacional aumentará del 26 % actual al 59 %, y en algunas regiones podrían alcanzar el 80 %.

La OIT también prevé que en el actual segundo semestre, debido a los confinamientos y otras medidas para frenar el contagio del coronavirus, se pierdan un 10,5 % de las horas de trabajo en el planeta, equivalentes a 305 millones de empleos a tiempo completo (a principios de abril la previsión fue de 195 millones).

Por regiones, la organización estima que América sea la más perjudicada, con una pérdida del 12,4 % de las horas de trabajo, seguida de Europa con un 11,8 %, mientras que en el resto de territorios se superaría el 9 %.

En el primer mes de medidas de aislamiento social contra la pandemia, la OIT calcula que estos trabajadores informales (no sujetos a contratos) perdieron un 60 % de sus ingresos en el mundo, porcentaje que aún fue mayor en África y América (81%) y en Europa y Asia Central (70 %).

“Se suele decir que el COVID-19 no discrimina y puede afectar a cualquiera, pero en términos de impacto económico y social lo hace masivamente, perjudicando sobre todo a aquellos con menor protección laboral”, analizó Ryder.

Ante el oscuro panorama que destilan las cifras, la OIT insta a que las medidas que tomen los gobiernos para reactivar sus economías se basen en un alto nivel de creación de empleo y estén respaldadas “por políticas e instituciones laborales más fuertes, y sistemas de protección social más amplios y dotados de más recursos”.

Por otro lado, el organismo con sede en Ginebra (Suiza) aconseja una mayor coordinación internacional de los paquetes de medidas de estímulo y las iniciativas para aliviar la duda, con el fin de que la recuperación sea efectiva y sostenible.

La OIT informó, por otro lado, de que en las dos últimas semanas la proporción de trabajadores cuyos países han impuesto la paralización de muchas actividades por la pandemia ha bajado del 81 al 68 %, un descenso causado principalmente por la relajación de las medidas contra el COVID-19 en China.

Ryder subrayó que la pandemia podría cambiar de forma diametral el mercado global mundial, “en el que ya antes estábamos considerando las grandes implicaciones que iban a tener el cambio climático, la digitalización o los cambios demográficos”.

Se avecina en el mundo del trabajo una “nueva normalidad”, el término con el que muchos líderes políticos aluden al escenario sociopolítico que podría surgir tras la actual crisis sanitaria, aunque Ryder subrayó que “hay que pensar cuidadosamente cómo influirá ésta en la sociedad trabajadora”.

“Esperemos que la ‘nueva normalidad’ sea una ‘mejor normalidad”, concluyó el experto británico.

Antonio Broto

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