Expertos piden corregir los excesos del teletrabajo durante el confinamiento

Barcelona, 3 may (EFE).- Que el teletrabajo ha llegado para quedarse es una afirmación que nadie pone en duda, pero los expertos en derecho laboral y negociación colectiva alertan de la necesidad de corregir muchas de las prácticas que se han impuesto con las prisas del confinamiento para proteger la salud de los trabajadores.

Los beneficios del trabajo a distancia son conocidos: ayuda, por ejemplo, a la conciliación de la vida laboral y familiar y supone un ahorro de tiempo y de dinero porque evita los desplazamientos a los centros de producción, sobre todo en las grandes ciudades.

Sin embargo, el teletrabajo que se ha impuesto de manera mayoritaria en España no siempre aporta estas ventajas, en especial cuando hay que compartir el espacio de trabajo con niños, y además se está desarrollando sin que se cumplan todas las medidas de protección en materia de seguridad.

Cuando hace ya casi 5 semanas que centenares de miles de personas han convertido su casa en su oficina siguiendo las recomendaciones sanitarias para luchar contra la COVID-19, la realidad que emerge es diferente.

El experto en la materia y en negociación colectiva de CCOO de Cataluña Jorge Moraleda tiene claro que “la manera como se ha implantado el teletrabajo durante esta crisis no es la más adecuada”, ya que “en muchos casos no se dan las mínimas medidas preventivas”.

“Mucha gente trabaja con un portátil en casa y poco más, sin sillas, mesas, teclados ni pantallas que cumplan las normas de prevención de riesgos. Y la conciliación es ciencia ficción con los niños en casa”, ha asegurado en declaraciones a EFE.

Aunque el estado de alarma por el coronavirus que empujó al teletrabajo masivo podría justificar en parte esta falta de medidas preventivas, Moraleda ha destacado que hay empresas que, en el mismo contexto, han dado un paso adelante preguntando a sus trabajadores qué herramientas necesitan y proporcionándolas.

Sin embargo, “esas son las pocas”, apunta. La mayoría, como mucho, se ha limitado a dar algunas recomendaciones.

El profesor en derecho laboral de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) Pere Vidal ha explicado a EFE que “hasta la fecha, y ante una cultura muy arraigada de ‘presentismo’, las empresas miraban la opción del teletrabajo con gran desconfianza”, y sólo la valoraban a través de planes piloto para un núcleo pequeño de empleados o para un día concreto a la semana.

El coronavirus ha obligado a éstas a adoptar rápidamente esta otra forma de prestación de servicios, que el Gobierno pretende que sea alternativa a los ERTE, “de tal forma que muchas se han sorprendido gratamente tanto por su propia capacidad de teletrabajar como por el rendimiento mostrado por sus empleados”, señala.

Ello le hace asegurar que “es más que previsible que, pasada la crisis, gran parte de las empresas habrán dejado de ver el teletrabajo con recelo, pasando a formar parte de su día a día”.

Respecto a la manera como se debe desarrollar, Vidal recuerda que los empleados que optan por el teletrabajo tienen los mismos derechos que cualquier otro y que la empresa “debe poner a su disposición las herramientas necesarias para poder desarrollar su prestación de servicios en igualdad de condiciones”.

El Acuerdo Marco Europeo sobre teletrabajo de 2005 establece que el empresario deberá facilitar, instalar y encargarse del mantenimiento de los equipos necesarios, aunque Vidal advierte que no es directamente aplicable al ordenamiento español, por lo que adquiere especial importancia lo que estipulen los convenios.

No obstante, ve lógico que la empresa debe soportar los gastos derivados del teletrabajo, incluida la luz, el gas o la calefacción, además de velar por la realización del control horario y garantizar el famoso “derecho a la desconexión digital”.

Por otra parte, tanto Vidal como Moraleda alertan de que el trabajo a distancia tiene sus riesgos, sobre todo psicosociales, por la falta de contacto con otras personas, y destacan la importancia de sentirse parte de un equipo y de, en palabras de Vidal, “erradicar la sensación de disponibilidad a cualquier hora”.

“La desconexión digital en el teletrabajo también es ciencia ficción”, lamenta Moraleda.

Según una encuesta de IESE Business School, más del 40 % de los españoles se sienten “muy estresados” por el trabajo en remoto en estas circunstancias de emergencia sanitaria. En concreto, el 43 % de las mujeres y el 41 % de los hombres se muestran así, cifras que cambian al 47 % de los hombres y 4 1% de mujeres si tienen hijos y tareas de liderazgo.

El estudio, realizado por la profesora y directora de investigación del Centro Trabajo y Familia del IESE, Mireia las Heras, se basa en las respuestas dadas por más de 750 personas que teletrabajan desde hace 30 días.

La encuesta también muestra que el 40 % de las mujeres y el 21 % de los hombres tienen a cargo el cuidado de los que están en casa con ellos; mientras que el 15 % considera que cuenta con un apoyo alto por parte de su supervisor, el 60 % lo califica de moderado y el 25 % de muy bajo.

María Jesús Ezquerro

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