Las estaciones de esquí esperan hacer su “agosto” en los meses de calor

Girona, 3 may (EFE).- La pandemia de coronavirus amenaza a la mayoría de la industria del turismo a las puertas de la temporada estival, pero algún sector es capaz de abrir rendijas por las que asome el optimismo y las estaciones de esquí que ya trabajaban el mercado de verano esperan hacer su “agosto” en los meses de calor.

Si algo comparten los profesionales que se dedican a acoger visitantes es que, este 2020, el cliente al que dirigirse es el local y que el distanciamiento social estará en la cabeza de todos.

Después del confinamiento estricto, la gente quiere pasear y la montaña está en la mente de muchos como espacio idílico de aire puro, alimentación sana y deporte al aire libre.

Allí, las estaciones de esquí tienen mucho que decir con su oferta especializada en turismo familiar y años y años de picar piedra para desestacionalizar su actividad.

La pandemia se puede convertir en oportunidad para este sector y, allá por noviembre, Ferrocarriles de la Generalitat de Cataluña (FGC), la empresa que gestiona seis de las diez estaciones de esquí alpino de esa parte del Pirineo, tuvo una visión.

Su presidente, Ricard Font, y su director de Turismo y Montaña, Toni Sanmartí, presentaban por entonces la campaña invernal, pero advertían de que los esquís se quedaban fuera de toda imagen promocional, porque sus espacios venderían naturaleza 365 días.

Font subraya ahora que “la normalidad no llegará hasta que aparezca una vacuna”, que el turista será en consecuencia “muy local” y que la estrategia por la que habían apostado bajo el lema “Respira Naturaleza” será algo “que la gente necesitará”.

Tanto o más entusiasmado con este panorama se muestra Toni Sanmartí, convencido de que este verano la mayoría de personas “querrá caminar y sacarse de la cabeza todo lo que ahora se denomina efecto psicológico de la pandemia”.

Sanmartí precisa que todos estos espacios de FGC cuentan con el sello de turismo familiar que otorga la Generalitat de Cataluña, una opción de viaje que se presume obligada este año, pero también con un componente medioambiental que los convierte en “triunfadores” en el actual panorama.

Otra voz autorizada del sector es la del presidente de la Asociación Turística de Estaciones de Esquí y Montaña (Atudem) y consejero delegado de Cetursa Sierra Nevada (Granada), Jesús Ibáñez, que coincide en esa visión y destaca que los valles españoles son “destinos muy apetecibles, ya que evitan las aglomeraciones”.

“Los telesillas pueden limitarse a sólo dos personas y los telecabinas a grupos familiares”, aventura Ibáñez, quien suma a actividades como senderismo y ciclismo otras como “la visualización de estrellas y salidas de sol o atardeceres, que no son en ningún caso propuestas masivas.

Si Cataluña y Andalucía aspiran a sacar rédito de su apuesta previa por el turismo de verano en estaciones de esquí, también lo hacen Galicia y Castilla-León.

Desde la orensana Manzaneda, su responsable y portavoz, Gustavo Sanmartín, explica que disponen de circuitos de bicicletas y que, desde hace tiempo, acogen en época estival concentraciones de equipos y a casi 5.000 niños que realizan campamentos.

Castilla-León también atrae público veraniego a espacios como San Isidro, que anuncia para esa época rutas en bicicleta, a pie, a caballo y actividades como parapente, escalada o pesca, y La Rioja estudia opciones para aprovechar las posibilidades de Valdezcaray como espacio natural.

La hostelería está animada con esta tendencia y, desde Grupo Guitart Hotels, con un establecimiento en La Molina (Girona), están seguros de que “la montaña reúne todos los requisitos” este verano en palabras de su director, Roberto Torregrosa.

Torregrosa apunta a esas facilidades de distanciamiento social y al modelo de apartamento que ofrecen como el que escogerá mayoritariamente el público, ya que se aparta de espacios comunes, una opinión que comparte Sanmartín desde Manzaneda.

Deportistas destacados en el ámbito de la montaña y la aventura como el asturiano Pepín Román, embajador de la firma Helly Hansen, consideran que, después del confinamiento, este tipo de lugares serán “uno de los destinos preferidos para recuperar la libertad y el contacto con la naturaleza”.

Sin embargo, la situación no es igual para todos y estaciones como la ilerdense Baqueira Beret o las del grupo aragonés Aramon admiten que, en sus apuestas, no aparecía con peso suficiente el visitante estival, que la incertidumbre es máxima y, en casos como el de la gerundense Masella, desviarán clientes a La Molina.

Tampoco hay nada previsto para este verano en Alto Campoo según confirma una portavoz de Turismo de Cantabria, mientras que los dominios de esquí nórdico pueden sumarse al carro de la nueva tendencia y ayudar a abrir esta brecha de optimismo. David Álvarez

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