Abril se salda con 4.163 vehículos matriculados, lo mismo que en un sólo día

Madrid, 4 may (EFE).- La crisis del coronavirus hundió las matriculaciones de turismos en abril el 96,5 %, hasta las 4.163 unidades, cifra similar a la de un sólo día en circunstancias normales, según el sector, que pide la puesta en marcha de un plan de ayudas a la compra dotado de 400 millones de euros.

“Abril se ha saldado con la peor cifra de matriculaciones de los últimos 20 años. Nunca en la historia reciente del país se había registrado una cifra tan baja de venta de turismos”, según las asociaciones Anfac (fabricantes), Faconauto (concesionarios oficiales) y Ganvam (vendedores), cuyos datos revelan que también se trata de una bajada sin precedentes.

El desplome de abril llega después de que en marzo las matriculaciones de turismos y todoterrenos bajaran el 69,3 % y sitúa el retroceso en el primer cuatrimestre en el 48,9 %, con 222.866 unidades matriculadas frente a las 436.307 de un año antes.

En el cuarto mes del año, la comercialización de turismos a particulares bajó el 98,2 % (823 matriculaciones), a empresas el 97,3 % (993) y a alquiladores el 93,8 % (2.347).

Además, se matricularon 1.822 vehículos comerciales ligeros, el 91 % menos que en abril de 2019. En el acumulado del primer cuatrimestre, la caída se sitúa en el 49,1 % (38.106 unidades).

En vehículos industriales (camiones), autobuses, autocares y microbuses, las matriculaciones bajaron el 54,9 % en abril, hasta 905 unidades, y el 26,5 % en el acumulado desde enero, con 6.642 vehículos matriculados.

Las matriculaciones gestionadas por la DGT en abril correspondieron mayoritariamente a operaciones cerradas con anterioridad, así como a vehículos importados y en menor medida a ventas por internet.

La apertura en los próximos días de los concesionarios (desde este lunes ya pueden abrir con cita previa los de menos de 400 metros cuadrados y a partir del 11 de mayo todos) permitirá registrar más entregas en mayo, “si bien las ventas no comenzarán a recuperarse hasta después del verano y siempre con cifras inferiores a las registradas en 2019”, según la misma fuente.

EL SECTOR SE REÚNE EL MIÉRCOLES CON MAROTO Y RIBERA

Con estas cifras de telón de fondo, las principales asociaciones del motor -Anfac, Faconauto, Ganvam y Sernauto (componentes)- se reunirán el miércoles telemáticamente con las ministras de Industria, Reyes Maroto, y Transición Ecológica, Teresa Ribera, para urgir la puesta en marcha de un plan de choque con el que superar la crisis del coronavirus.

Entre otras medidas, pondrán sobre la mesa un plan de ayudas a la compra de vehículos por valor de 400 millones de euros con el fin de incentivar la demanda tras el descalabro de las durante el estado de alarma y la previsible ralentización en lo próximos meses por la caída de la confianza de los consumidores.

A diferencia de los actuales planes MOVES, centrados en vehículos de energías alternativas e infraestructuras de recarga eléctrica, las nuevas ayudas deben ir dirigidas a todas las tecnologías, incluidos los motores de gasolina y diésel más eficientes.

Está previsto que en su segunda edición, el MOVES cuente con una dotación de 65 millones de euros, el 40 % más, y según las misma fuentes, también podrán optar a estas ayudas aquellos que no puedan entregar un vehículo de más de diez para su achatarramiento, condición indispensable en la anterior convocatoria.

Extender las ayudas a todos los tipos de tecnologías con el fin de renovar el parque móvil, supondría recuperar la filosofía de los conocidos como Planes PIVE, que se articularon para incentivar la demanda durante la crisis económica.

En sus ocho ediciones, vigentes entre 2012 y 2016, los PIVE contaron con una dotación total de 1.115 millones y beneficiaron a 1.173.035 compradores, que para poder acogerse debían entregar un vehículo con más de diez años de antigüedad.

A comienzos de abril, dieciséis asociaciones de la automoción reclamaron en bloque al Gobierno un plan de choque con medidas “urgentes y específicas” para ayudar a remontar a un sector cuya actividad se vio paralizada por el covid-19.

Junto a los incentivos a la demanda, piden también mecanismos para elevar su liquidez, medidas fiscales para reactivar el mercado, flexibilidad laboral y medidas para impulsar la inversión.

Según el sector, de no aprobarse un plan de choque, 2020 cerrará con una caída de ventas de entre el 40 y el 45 %, hasta las 700.000 unidades, y la producción de España, noveno fabricante mundial, retrocederá un 25 % y apenas alcanzará los 2 millones de unidades.

Además, defienden que las ayudas a la automoción tienen un retorno muy positivo, tanto en términos económicos, porque por cada euro aportado se recaudan 1,7 euros en ingresos fiscales, como en términos medioambientales, pues contribuyen a la reducción de emisiones de CO2 al achatarrar vehículos más viejos.

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