China y EE.UU. acercan posiciones para poner en práctica su acuerdo comercial

Pekín, 8 may (EFE).- China y Estados Unidos se comprometieron hoy, en una conversación telefónica, a seguir poniendo en práctica la primera fase del acuerdo comercial que firmaron el 15 de enero, pese a las últimas tensiones entre los dos países a raíz del origen del coronavirus, informó el Ministerio de Comercio chino.

Representantes de ambos países volvieron a conversar este viernes por vía telefónica después de que el presidente de EE.UU., Donald Trump, amenazase esta semana con abandonar la fase uno del acuerdo “si China no compra el volumen prometido de productos estadounidenses”.

El viceprimer ministro chino Liu He, que encabeza la mesa de negociación de China, conversó hoy con el representante de Comercio de Estados Unidos, Robert Lighthizer, y con el secretario del Tesoro estadounidense, Steven Mnuchin, según un comunicado del citado ministerio.

“Las dos partes declararon que deben fortalecer la cooperación macroeconómica y en materia de salud pública, esforzarse por crear una atmósfera y unas condiciones favorables para poner en marcha la primera fase del acuerdo comercial y promover resultados positivos”, asegura el comunicado.

Asimismo, ambas partes acordaron “mantener la comunicación y la coordinación” al respecto, según la nota.

El pasado 15 de enero, Estados Unidos y China firmaron un acuerdo preliminar que, no obstante, mantenía en vigor gran parte de los aranceles impuestos en los meses precedentes.

Con todo, el gigante asiático se comprometió a comprar bienes estadounidenses por valor de unos 200.000 millones de dólares en dos años, entre ellos 50.000 millones en productos agrícolas, 50.000 millones en energía y 75.000 millones en manufacturas.

Por su parte, EE.UU. acordó rebajar a la mitad, hasta el 7,5 %, los aranceles impuestos a importaciones chinas por valor de 120.000 millones de dólares y a cancelar gravámenes adicionales.

El acuerdo también abría la puerta a una segunda tanda de negociaciones parar abordar cuestiones más espinosas como la transferencia forzada de tecnología, la propiedad intelectual, la expansión del comercio, el establecimiento de mecanismos para la resolución de disputas o la apertura de los mercados financieros chinos.

Pese a que el acuerdo permitió que ambos países disfrutaran de unos meses de aparente cordialidad, la aparición del coronavirus volvió a agriar la relación entre las dos potencias.

En marzo, Trump comenzó a calificar el coronavirus SARS-CoV-2 como “virus chino” después de que funcionarios chinos sugirieran que el patógeno podría haberse originado en laboratorios de EE.UU., y la semana pasada afirmó que el pacto era algo “secundario” comparado con la pandemia.

Donald Trump también reclamó investigaciones sobre cómo manejó China la aparición del coronavirus, y amenazó al país asiático con aranceles tras asegurar haber visto pruebas que le permiten afirmar que el patógeno se originó en un laboratorio de la ciudad china de Wuhan, algo que Pekín niega.

El mandatario estadounidense volvió a culpar al Gobierno chino del virus, y apuntó que Pekín pudo haberlo parado pero eligió dejar que se propagara por el mundo.

Por su parte, el embajador de China ante la ONU en Ginebra dijo el jueves que no es el momento de iniciar las investigaciones que reclama Estados Unidos y consideró “absurdas y ridículas” las afirmaciones de que China escondió información a la Organización Mundial de la Salud (OMS), así como las amenazas de que se le reclamarán indemnizaciones por los daños a la economía global.

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