El Eurogrupo aprueba que el MEDE preste casi sin condiciones por la pandemia

Bruselas, 8 may (EFE).- El Eurogrupo llegó este viernes a un acuerdo para habilitar una línea de crédito del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) para la pandemia que permitirá a todos los países de la eurozona pedir préstamos para financiar costes sanitarios con muchas menos condiciones que en los tradicionales rescates.

Los ministros de Economía y Finanzas de la eurozona pactaron los últimos detalles de la línea de hasta 240.000 millones de euros que pondrá en marcha el fondo de rescate, de modo que ésta podrá estar disponible el 1 de junio, previa aprobación del consejo de Gobierno del MEDE y de algunos parlamentos nacionales.

El objetivo de esta ayuda es garantizar que los países puedan obtener financiación con un coste razonable si encuentran dificultades en los mercados, pero con unas condiciones reducidas a la mínima expresión para evitar el estigma asociado a los rescates y evitar que los Estados se echen atrás a la hora de pedirlo.

“Hay algo muy importante en este instrumento y es que no hay estigma para ningún país: está disponible para todos, hay condiciones estandarizadas para acceder, no hay una supervisión posterior de la troika”, insistió el presidente del Eurogrupo, Mário Centeno, en la rueda de prensa tras la reunión por videoconferencia.

En concreto, los Estados que lo soliciten podrán recibir un préstamo del MEDE por hasta el 2 % de su PIB (unos 24.900 millones de euros en el caso de España) para cubrir costes sanitarios, directos o indirectos, ligados a la crisis del coronavirus.

La única condición será que el dinero se destine efectivamente a esos fines, destacaron varias veces tanto Centeno como el comisario de Economía, Paolo Gentiloni, y el director gerente del MEDE, Klaus Regling.

Esto significa que no se impondrán a los países las condiciones macroeconómicas que se exigieron con los rescates durante la pasada crisis financiera, como la aplicación de políticas de austeridad o reformas estructurales.

Se suaviza también la vigilancia a la que se tienen que someter los beneficiaros tras recibir un préstamo del MEDE, de modo que no habrá visitas sobre el terreno de la “troika” -representantes del MEDE, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo- y la supervisión la hará la Comisión con los procedimientos habituales para todos los Estados.

El acuerdo prevé que los créditos tengan un vencimiento de diez años y tipos de interés muy bajos, inferiores a los habituales que aplica el MEDE. “Esto significa que hoy cargaríamos un 0,1 % por el préstamo”, dijo Regling.

La línea estará activa en principio hasta el 31 de diciembre de 2022.

La relajación de los requisitos se justifica por la diferencia entre la crisis del coronavirus, que afecta a todos los países y no es culpa de ninguno, y la financiera de 2008, que sí tuvo su origen en la banca y descuidadas finanzas de algunos Estados.

Marcar la diferencia con los rescates financieros debería suavizar las reticencias de los países que puedan necesitarlo, en particular Italia, dónde el MEDE genera una gran controversia política.

La vicepresidenta española de asuntos económicos, Nadia Calviño, celebró en Twitter que el acuerdo es “un paso más en la buena dirección para la zona euro”.

Hasta ahora, no obstante, Calviño ha insistido en que España no se plantea pedir esta ayuda puesto que no tiene problemas para financiarse en los mercados.

Además del MEDE, los ministros abordaron las previsiones económicas de la Comisión, que apuntan a una caída del 7,7 % del PIB este año en la eurozona y un repunte del 6,3 % el que viene, pero sobre todo avisan de que la recuperación será muy desigual entre países creando el riesgo de fragmentar el mercado único.

Proteger el mercado único, al tiempo que se mantiene la estabilidad financiera, serán las prioridades en la fase de recuperación, dijo Centeno.

Los ministros no abordaron hoy este punto a la espera de que la Comisión presente próximamente su propuesta para crear un fondo de recuperación de más de un billón de euros.

Sí comentaron la reciente sentencia del Tribunal Constitucional alemán que cuestiona el programa de compra de bonos del BCE. Aquí el Eurogrupo se ciñe a la línea marcada por la Comisión Europea que defiende que el Derecho europeo prima sobre el nacional y que el BCE es independiente, explicó Centeno.

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