Los combustibles hacen caer un 0,7 % el IPC pese al repunte de los alimentos

Madrid, 14 may (EFE).- El abaratamiento de los combustibles ha tirado a la baja del índice de precios de consumo (IPC), que ha registrado en abril la primera caída desde agosto de 2016, del 0,7 % interanual, a pesar del fuerte repunte de los alimentos no elaborados, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Ambas cosas podrían están relacionadas con la epidemia de COVID-19, ya que la caída de los combustibles se produce por un abaratamiento del petróleo en un contexto mundial de fuerte caída de la demanda por la paralización de la actividad económica, mientras que los alimentos frescos están registrando una mayor demanda durante el periodo de confinamiento.

El precio de las hortalizas y las legumbres se ha encarecido un 10,4 % en abril respecto a marzo, el mayor repunte en un mes en el que ha habido un cambio del patrón de consumo, con productos y servicios que han salido de la cesta de la compra como los viajes o la hostelería.

Para analizar el impacto que esta situación está teniendo en los precios, el Instituto Nacional de Estadística ha creado dentro del índice de precios de consumo (IPC) dos grupos especiales, uno de bienes y otro de servicios, que incluyen lo que más se está consumiendo durante el confinamiento.

Respecto a abril las mayores subidas de precios de los productos más consumidos durante el confinamiento han sido, además de para legumbres y hortalizas, para la pizza (3,6 %), el marisco fresco (3,5 %), el pescado fresco (2,7 %) y las patatas (2,6 %).

Por el contrario, las mayores caídas mensuales de productos más consumidos durante el confinamiento han sido para los combustibles líquidos (18,1 %), la electricidad (5,8 %), la carne de ovino y caprino (2,1 %) y los helados (1,2 %).

Hay servicios como los funerarios o la suscripción a plataformas de televisión que en el mes de abril apenas han variado (0,1 y 0 % respectivamente), pero que en comparación con el mismo mes de 2019 han registrado subidas del 1,5 y del 4,8 %, respectivamente.

Respecto a la evolución del IPC general, el grupo con más influencia en su caída ha sido el del transporte, que descendió un 6,8 % anual, más de cuatro puntos por debajo de la del mes anterior, consecuencia de la caída del 16,2 % de los carburantes.

También influyó a la baja la bajada del 6,6 % del grupo de la vivienda, casi dos puntos más que el mes anterior, debido a la caída del 19,9 % del precios de la electricidad.

Por el contrario, ha influido al alza el grupo de alimentos y bebidas no alcohólicas, que ha subido un 4 % anual, un punto y medio más que en marzo, por el encarecimiento de las frutas, las legumbres y hortalizas, el pescado y el marisco, y la carne.

No obstante, el grupo de la alimentación solo suma 0,285 puntos, mientras que el de la vivienda resta 0,245 y el del transporte, 0,6999 puntos, lo que explica la caída del 0,7 puntos de la tasa anual de abril (-0,7 %) respecto a la de marzo (0,0 %).

Sin tener en cuenta los elementos más volátiles del indicador, que son precisamente la energía y los alimentos no elaborados, la inflación subyacente se mantuvo en el 1,1 %.

La tasa anual del IPC ha disminuido en todas las comunidades autónomas en abril respecto a marzo, si bien los mayores descensos se han producido en Aragón y Castilla-La Mancha, con bajadas de un punto en ambas.

De esta forma todas se sitúan en tasas anuales negativas, salvo Canarias, que registró una inflación del 0,4 %, aunque cuatro décimas por debajo de la registrada el mes anterior.

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